Josep Soler: “La Generalitat lleva treinta años sin llamarme ni decirme nada”

Conversar con Josep Soler (Vilafranca del Penedès, 1935), un referente de la historia musical catalana, un compositor imprescindible de la cultura europea, heredero de los grandes maestros de la República, es adentrarse en la memoria de una civilización. A sus 85 años, este artista y ensayista ha volcado su saber en una veintena de ensayos y es autor de una de las más prolíficas producciones musicales, especialmente de oratorios, obras para órgano (muchas estrenadas por Montserrat Torrent), óperas, sinfonías… y un largo etcétera que incluye ocho cuartetos de cuerda. El último vio la luz el sábado en la primera Biennal de Quartets de Barcelona.

¿Le hace ilusión un estreno?

Si le respondo no me creerá: no. Siempre me he considerado un copista, nunca me he sentido autor de nada de lo que hecho. Este Cuarteto núm 8 es de numeración el 10 y en realidad el 12, porque se perdieron dos y uno se encontró en la Biblioteca de Catalunya [que conserva su fondo] y el otro sucedió que vino en 1966 una pareja que querían editar una obra mía pero se fueron a vivir a Rusia y no volví a saber de ellos…

¿Por qué no le hace ilusión?

Porque no recuerdo nada de lo que he hecho. No lo he hecho yo, se ha hecho. Yo cojo un papel y escribo música. El Cuarteto 8 lo hice en dos días de octubre del 2017. Me senté y ya está. Es de carácter mortuorio, Me han rodeado los gemidos de los muertos es el subtítulo. Está dedicado a Mosén Llorens, en paz descanse. Estaba en el Vaticano y fue heredero de Mosén Anglès, quien editó las Cantigas de Alfonso el Sabio, la música de los Reyes Católicos, etc.

A sus 85 años, Josep Soler ha dejado de escribir ensayos porque la vista no le permite ponerse frente al ordenador. 'La música sí, la escribo sobre la mesa'
A sus 85 años, Josep Soler ha dejado de escribir ensayos porque la vista no le permite ponerse frente al ordenador. ‘La música sí, la escribo sobre la mesa’ (Kim Manresa)

No escribe para el público, así.

Escribo porque creo que he de hacerlo. Si se edita, estupendo; si se graba, fantástico, y si se toca, muy bien, me alegro. Mire, este paquete que ve aquí es la copia de una obra que a parte del Anillo del Nibelungo es la única que debe durar entre 10 y 12 horas: Jesús de Nazaret. Me llevó 30 años. La OBC tocará esta partitura la próxima temporada.

Esta es una de sus quince óperas. ¿Cuántas se han estrenado?

En el Palau cantaron Oedipus et Iocasta, y a la gente le gustó. El Liceu la representó en 1986… ahora anuncian una de un tal Benjamin… Tengo El jardí de les delícies (2004) con textos de Verdaguer, que sería ideal para representar a Catalunya por el mundo a través de sus danzas, los coros y la voz musical suavizante.

Dice no ser religioso pero tiene mucha obra de carácter sacro.

Religioso, de religare, significa volver a ser ligado. ¿Estar ligado a qué?

Estudia a fondo los evangelios.

Porque hay algo que me fascina y me llama. Como dicen en México, es una cosa rara pero extraña.

Su último libro, en el árbol del dios doliente (2017), con dos cd’s de música inédita y poemas recitados, es un volumen poético, autobiográfico, que aborda la muerte. ¿A quién se encomienda?

A nadie. En uno de los discos hay un fragmento para poner sobre Eucaristia, el poema para orquesta que estrenó Josep Pons hace años en el Festival de Cuenca. Y Jesús dice: “A aquel que ha dado mucho, mucho le será reclamado, y a aquel que se le ha confiado, mucho le será exigido”. Es toda la mi filosofía.

Josep Soler en su casa de Barcelona, donde guarda en armarios una vasta biblioteca y archivos de partituras musicales
Josep Soler en su casa de Barcelona, donde guarda en armarios una vasta biblioteca y archivos de partituras musicales (Kim Manresa)

¿Qué lee últimamente?

Leo poco, me cuesta por la vista. Tampoco escribo ya, sólo música. Los libros los hacía al ordenador, la música sobre la mesa. Hoy me ha costado leer La Vanguardia, había demasiada luz y me deslumbra, pero si cierro entonces no veo…

Viene de una generación de músicos que, mientras en Madrid buscaban romper, epatar, en Barcelona tenían ánimo continuista...

Aquí frenamos un poco lo de “haced lo que queráis” que había en los conservatorios. Cristòfor Taltabull [su maestro], discípulo de Max Reger, me decía “usted escriba lo que quiera, ahora bien, si eso le sale del corazón, hágalo, pero si no, no. Y a poder ser, cántelo”. Una forma de no hacer cosas raras, no poner un Si bemol aquí y un Si natural allá arriba.

¿Ve hoy una creación contemporánea que no sale del corazón?

No me haga preguntas tan delicadas. Leo en La Vanguardia que el Cor Francesc Valls canta Da Pacem de Arvo Pärt, una obra que le encargó Savall. ¿Que no hay nadie aquí para encargarle una obra de este tipo? También leo que el Liceu organiza un concierto desde Montserrat, del desconsuelo del Réquiem de Mozart al ánimo de Beethoven, y además cantan la Virgencita del Arvo Pärt. No coment. ¿Virgencita a la Mare de Déu de Montserrat? Debía ser un encargo. Cada cual hace lo que cree que le traerá dinero.

Soler muestra uno de sus álbumes. La portada es una muestra de la notación musical de las primeras polifonías en el año 1009,
Soler muestra uno de sus álbumes. La portada es una muestra de la notación musical de las primeras polifonías en el año 1009, (Kim Manresa)

Cómo el celebraría usted el 250 aniversario de Beethoven?

Con la Novena no. Haría Fidelio; quizás la Missa Solemnis, algún cuarteto de cuerda… y para de contar. Y si viniera un pianista, que por favor no toque el Claro de luna.

¿Hay algo de su música que le duela que no se haya editado aún?

Estamos haciendo los posibles para editar todos los fragmentos de Jesús de Nazaret, pues creo que tengo una obligación. Hay una escena que surgió al preguntarme: si Jesús se muere en viernes y resucita el domingo, ¿qué hacía su madre el sábado? Se me ocurrió La soledad de María. Después supe que todas las procesiones del sábado santo se llaman así. Estaba haciendo un cuarteto para cuatro cellos y surgió una pieza para órgano solo, que cumple los 300 minutos de Jesús de Nazaret. Fíjese que en 1990, cuando se celebró el milenario de Catalunya, fue la última vez que la Generalitat me dijo algo. Me encargaron si quería hacer una obra para la orquesta de Radio Berlín, que vendrían a grabarla. Grabaron la Natividad y Agonía en el jardín. Ahora solo falta la obra de órgano que se grabará este viernes.

Grabó el cd Els fonaments de les musiques de Occident. ¿Qué sociedad somos en base a esas músicas?

Una sociedad que hablamos un derivado del latín y del griego muy mal hablado y con unas creencias que vienen de los judíos liberados de Siria y de aquí y de allá. Es una salsa.

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