La acusada de matar al hijo de acogida discapacitado de su pareja en Elda alega que fue un accidente

Alejandra G.P., la acusada del asesinato de Dominique, un niño de 8 años. En vídeo, la acusada declara que fue un accidente.

El 30 de agosto de 2017, Dominique, un niño de ocho años discapacitado y aquejado de diversas patologías, fue presuntamente estrangulado con su propia camiseta en Elda (Alicante). Casi un año después, en junio de 2018, fue detenida la única sospechosa, Alejandra G. P., la pareja sentimental del padre de acogida del menor, quien trató de simular un asalto a la vivienda y achacó el crimen a dos desconocidos encapuchados, según la acusación. Este lunes ha arrancado el juicio con jurado en la Audiencia de Alicante, en el que la Fiscalía pide para la acusada la pena de prisión permanente revisable por un delito de asesinato y otro de simulación de delito. Según la fiscal, la acusada aprovechó la ausencia del padre para coger del cuello al menor y asfixiarlo, por lo que también pide una indemnización de 5.000 euros para los progenitores de acogida de la víctima.

Los hechos ocurrieron en la vivienda que Daniel, el padre de acogida del menor asesinado, compartía con la acusada. Una vecina escuchó gritos y encontró la puerta del domicilio abierta. Al entrar, halló a la acusada maniatada en una silla y con una bolsa en la cabeza. Dominique yacía en el suelo de su cuarto y, pese a la intervención de los servicios de emergencia, la parada cardiorrespiratoria que había sufrido resultó irreversible. En su declaración inicial, Alejandra narró que dos encapuchados la habían abordado en la escalera, la habían maniatado y habían abusado sexualmente de ella. Y que habían atacado igualmente a la víctima, provocándole la muerte. También manifestó que los atacantes la abandonaron cuando les contó que estaba embarazada, aunque la dejaron inconsciente de un golpe en la cabeza. Y que cuando despertó, encontró al niño tendido en la habitación, semidesnudo y con signos aparentes de ataque sexual.

Ante el tribunal, con un jurado formado por seis hombres y tres mujeres, la acusada ha reconocido en todo momento que simuló la escena con la que se encontraron los servicios policiales y de emergencia. El motivo que esgrime es que el niño se atragantó y murió con una loncha de jamón york que ella le dio y que sintió miedo ante la posibilidad de fallar al padre, que le había delegado la responsabilidad del cuidado del menor. “Fue de repente, una sensación inexplicable, como si estuviera sin concentración y sin pensamiento”, ha sostenido. Alejandra, que padece una fuerte sordera, ha declarado leyendo las preguntas en una pantalla, transcritas por una estenotipista, y con la ayuda de una logopeda. “Tenía miedo de perderlo [a su pareja], lo había hecho todo mal”.

Alejandra ha relatado que el día de los hechos, su hijo Enzo, de dos años y fruto de una relación anterior, se fue con los abuelos. “Domi no quiso ir y se quedó conmigo”, ha añadido. El menor tenía hambre. “Le di varias lonchas de jamón y me metí en la ducha”, prosigue, “y cuando salí estaba tumbado en el sofá”. Lo tendió en el suelo, le secó una espuma que le salía por la boca y le practicó “el boca a boca”.

Posteriormente, la acusada ha asegurado que llevó al niño a su habitación, lo desnudó, le untó los genitales con un aceite de baño y después orquestó la presunta agresión. Cortó su camiseta y su sujetador con una tijera y un cuchillo, se autolesionó con una piedra que recogió en el patio, se ató a la silla y llamó a su madre con una videollamada, para avisarle de la muerte de Dominique. Tiempo después, llegó incluso a escribir una carta anónima en la que simuló una supuesta confidencia de un desconocido para exculparse y desviar la atención de los agentes.

El atragantamiento fortuito fue la versión que ofreció tras su arresto. La investigación del crimen, desarrollada durante nueve meses, ya había determinado que Alejandra lo había simulado todo y que incluso había preparado con antelación el asesinato, supuestamente porque el pequeño suponía un estorbo para su relación con Daniel, con quien en aquel momento esperaba un hijo. Dominique padecía una epilepsia severa, hipoacusia y un retraso mental leve. Nacido en una familia desestructurada, había sido declarado en desamparo por la Generalitat Valenciana, personada como acusación particular, y entregado en acogida a Daniel y a su anterior pareja, Penélope.

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