La arena de Las Ventas ya cubre a don Pablo Lozano

El Juli, Manzanares, Eugenio de Mora, Cristina Sánchez y Álvaro Lorenzo, entre otros, despiden al mayor de los hermanos Lozano

El responso corpore in sepulto por don Pablo Lozano se ha celebrado este viernes en el tanatorio de La Paz. Ha muerto este jueves por coronavirus y era una persona querida y admirada. Se va una referencia del mundo del toro. Primero, torero. Apoderado, veedor de toros, empresario y ganadero, después. Su talento inigualable se traducía en verbo sencillo y afable, por eso todo el mundo le quería. Porque trató a todo el mundo por igual.

Esa es la razón por la que sus hijos, Pablo y Luis Manuel, apoderado de El Juli, estuvieron acompañados de profesionales y aficionados en La Paz. Fernando, su otro hijo, volaba desde México. Unos saquitos con arena de Las Ventas llegaron al tanatorio como gesto de afecto de la Comunidad de Madrid a la familia Lozano, entregados por Miguel Abellán, el director del centro de asuntos taurinos.

Al tanatorio de La Paz llegaron personalidades del mundo del toro como El Juli, Jose María Manzanares -visiblemente emocionado-, Eugenio de Mora, Álvaro Lorenzo, Cristina Sánchez, «la torera», como se refería cariñosamente a ella siempre don Pablo, Antonio Briones, Andrés Caballero, apoderado del rejoneador Diego Ventura, José Luis Seseña, Alejandro da Silva, el subalterno El Puchi, Zabala de la Serna, jefe de la sección de toros de EL MUNDO, el banderillero Vicente Yestera, Ignacio Frauca, el director del Canal Toros, el empresario taurino Víctor Zabala, la ganadera Mara Mayoral, la periodista Victoria Collantes o la fisioterapeuta Zani Monreal, entre otros.Todos ellos recordaron con emoción anécdotas y vivencias con La muleta de Castilla, el apodo que se ganó en los ruedos. Sus nietos sonreían al recordar su espíritu joven, su humor, su sabiduría.

La situación sanitaria impidió que acudiera la multitud de personas a las que les habría gustado acompañar a la familia en la despedida de uno de los sabios del toreo, como demostraron la cantidad de coronas de flores que colmaron la sala, que se encontraba frente a otra donde se velaba a Pepe Carbonell, matador de toros al que precisamente Pablo Lozano dio la alternativa en Mora de Toledo en el año 63. Unidos por una vocación y un destino, aunque con muy distinto camino.

La ofrenda floral de Espartaco, Manzanares, Castella y Ureña, de las grandes casas como Matilla y Balañá, de las ganaderías Torrealta y Pablo Mayoral, la Plaza de Pontevedra y de la familia Zabala de la Serna, entre otros muchos como Juli y su cuadrilla o Álvaro Lorenzo, no cupo en la sala del tanatorio y fue necesario utilizar otro coche para trasladar todas las coronas, al cementerio de San Isidro. Allí esperaban sus hermanos Manolo, José Luis y Eduardo para darle su último adiós en una ceremonia íntima. Don Pablo Lozano fue enterrado con arena de Las Ventas. La plaza que mayores satisfacciones le dio, como torero, como empresario, como apoderado y como gran perseguidor del toro ideal.


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