La banda sonora de Picasso

Si las cuatro estaciones acogen sistemáticamente una exposición Picasso, esta, que debió abrir en primavera y Covid-19 mediante lo hace ya en otoño, suena diferente como corresponde a su anfitrión, la Filarmónica, en el límite nordeste de París. En efecto, con más de 250 obras, mucha historia y ricas anécdotas, Les musiques de Picasso consigue justificar su título.

A propósito, ¿a qué suena la pintura? ¿Qué pinta la música en un cuadro? La evidencia de un instrumento, un decorado de ópera, las páginas de una partitura, serían el grado cero de la cita de dos artes, una para los ojos, otra para el oído.

Motivo

¿Qué puede aportar, concreta e intelectualmente, el arte del sonido al de la pintura?, se preguntan el director de la Filarmónica y la del Musée de la Musique

Pero “más allá de la visión iconográfica –corean Laurent Bayle, director de la Filarmónica, y Marie-Pauline Martin, del Musée de la Musique–, se trataría de descifrar la importancia de la música en el imaginario de numerosos artistas. Y qué puede aportar, concreta e intelectualmente, el arte del sonido al de la pintura”.

Nature morte à la mandoline (1924) de Pablo Picasso. La muestra ocupa diez salas del Musée de la Musique, gemelo del Conservatorio creado por la Revolución Francesa
Nature morte à la mandoline (1924) de Pablo Picasso. La muestra ocupa diez salas del Musée de la Musique, gemelo del Conservatorio creado por la Revolución Francesa ((c) Succession Picasso 2020)

La demostración ocupa diez salas del museo, gemelo del Conservatorio creado por la Revolución Francesa, dedicado a honrar a la música y a sus creadores e intérpretes. Pero desde 1997, cuando fue alojado en la Cité de la Musique, el museo amplió su cometido “a las relaciones de la música con otras artes y principalmente las visuales”.

Relaciones peligrosas tratándose de quien dejó dicho, en Picasso dit… (Les Belles Lettres, 2013), que “cuando se habla de arte abstracto suele decirse de él que es música. Si se quiere hablar bien de algo, en seguida salta el término. Todo es música. Yo creo que esa es la causa de que la música no me guste”.

El propio artista en ‘Picasso dit…’

Cuando se habla de arte abstracto suele decirse de él que es música. Todo es música. Yo creo que esa es la causa de que la música no me guste”

Lo matiza Cécile Godefroy, doctora en Historia del Arte y comisaria de la exposición, comisaria ya de un Picasso sculptures en París y Bruselas y con un Picasso íbero previsto la primavera del 2021, en la Botín de Santander. “Desde las primera escenas de vida gitana a sus flautistas, saltimbanquis, guitarras cubistas, su colaboración con los Ballets Russes, sus poemas sonoros o las bacanales que colorean un número infinito de óleos, obra gráfica, cerámica, escultura, toda la obra de Picasso está atravesada por la música”.

Couple andalou (1899). Desde las primera escenas de vida gitana a sus flautistas, saltimbanquis, guitarras cubistas, su colaboración con los Ballets Russes, sus poemas sonoros o escultura, toda la obra de Picasso está atravesada por la música', dice la comisaria de la muestra
Couple andalou (1899). Desde las primera escenas de vida gitana a sus flautistas, saltimbanquis, guitarras cubistas, su colaboración con los Ballets Russes, sus poemas sonoros o escultura, toda la obra de Picasso está atravesada por la música’, dice la comisaria de la muestra ((c) Succession Picasso 2020)

Y si “a diferencia de Braque, Chagall o Mattise, Picasso no es músico ni ha manifestado públicamente un interés por la música”, ¿cómo explicar la persistente figura del músico, las alusiones a la música popular española y a la de vanguardia?

Godefroy se pregunta también cuál era el peso de la música en su predilección por espectáculos como el circo, las fanfarrias o la corrida. Y el de la música de las palabras en su abundante obra escrita. O “por qué vivió rodeado de músicos y compositores, cantantes y poetas”.

La obertura de la exposición, la sala 0, se llama El canto de los mundos: “En 1955, cuando se instala con Jacqueline Roque en California, con Cannes a sus pies, Picasso planta tres esculturas de flautistas en los jardines”. La sala 1 –Músicas de España– evoca “la música en la vida de este andaluz de nacimiento y catalán de corazón, entre el flamenco y los cabarets de Barcelona como Els Quatre Gats y sus amigos: Ricard Viñes, Frederic Mompou, Enric Morera, Joan Gay”.

Arlequin à la guitare (1918), El Músico Arlequín recoge la experiencia de la Exposición universal de 1900 'y la de la bohemia de cabarets
Arlequin à la guitare (1918), El Músico Arlequín recoge la experiencia de la Exposición universal de 1900 ‘y la de la bohemia de cabarets ((c) Succession Picasso 2020)

El Músico Arlequín recoge la experiencia de la Exposición universal de 1900 “y la de la bohemia de cabarets, como Le Lapin Agile, frecuentados por los expatriados catalanes de Montmartre”. Habitual del Cirque Médrano, el pintor pisa las huellas de Toulouse-Lautrec y Degas cuando retrata –por encargo de Joan Oller, el catalán que fundó el Moulin Rouge– a la cantante Yvette Guilbert.

En la sala 3, los instrumentos cubistas se unen a los de las coblas descubiertas en Céret por el compositor Déodat de Séverac. Y sirve de prólogo a la sala 4, su acuerdo entre música y poesía, en 1935 actividad artística exclusiva de Picasso.

Amistades

Una sala entera, naturalmente, para el ballet y sus conversaciones con Erik Satié, Falla, Stravinski, Darius Milhaud

Una sala entera, naturalmente, para el ballet y sus conversaciones con Erik Satié, Falla, Stravinski, Darius Milhaud. Esas amistades, incrementadas por su matrimonio con Olga, la bailarina escamoteada a los Ballets Rusos, cohabitan en la sala 6 con una curiosidad: los numerosos instrumentos que acompañaron al pintor de una a otra de sus residencias. Otra musa, Marie-Thérèse Walter, le inspira en los 1930 el tema de las serenatas: “Un periodo pastoral”. Sigue lógicamente La flauta de Pan, en esa irrupción de la naturaleza que enmarca su instalación, en 1946, en la Costa Azul.

Faune blanc jouant de la diaule (1946)
Faune blanc jouant de la diaule (1946) ((c) Succession Picasso 2020)

Final del recorrido y de la vida: de 1965 a 1972, el fauno, el minotauro, su autorretrato, muta en pintor músico. Pero es “una sinfonía cruda y carnal”, según la musicóloga Élise Petit, escolta de Godefroy en esta exposición auspiciada por el servicio cultural de la embajada de España, que ahora subraya la excepcionalidad “no solo de la muestra, sino de que abra”.

Además de la colaboración del Musée Picasso y la Picasso Administration, destaca la de la fundación Almine et Bernard Ruiz Picasso. Bernard, el nieto “legal”, poeta y erudito, posee la mayor colección Picasso privada. Y con su madre, Christine Ruiz Picasso, fue quien propició el museo de Málaga.

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