La cultura es bien esencial en Catalunya

El Consell Executiu de la Generalitat aprobó ayer una declaración por la que se declara la cultura como un “bien esencial para el desarrollo integral de la personalidad individual y colectiva”. Aunque de momento se trata solo de una declaración de intenciones, la consellera de Presidència y portavoz del Govern, Meritxell Budó, dijo que debe servir como punto de partida para elaborar el marco normativo que garantice y regule el acceso a la cultura. El objetivo es acelerar la recuperación del sector y dar respuesta a las necesidades de los profesionales.

El anuncio por parte de la Generalitat coincidió con la aprobación de una declaración institucional del Senado por la que se pide al Gobierno que la cultura sea considerada también como “bien esencial” al ser una actividad “tan necesaria para el fortalecimiento de la sociedad como otras actividades que sí han estado protegidas” durante la crisis de la Covid-19. Esta declaración institucional fue presentada y aprobada por todos los grupos parlamentarios. Desde el Senado se recordó que la cultura ha jugado un “papel esencial en la recuperación” de España. Se calcula que unas 700.000 familias viven del sector cultural, lo que supone un 3,6% del empleo total y que aporta el 3,2% del PIB español.

Normativa por desarrollar

A la espera de ver su concreción normativa, la declaración de la Generalitat abre la puerta a que en el caso de un nuevo confinamiento el sector de la cultura no sea el más castigado y tenga un trato especial como lo tuvieron en su momento los comercios de alimentación. De todos modos, la propia consellera Budó reconoció que la declaración de bien esencial no impide que se puedan volver a limitar los aforos ya que dependerá del contexto de la situación sanitaria: “En el caso de que se tuviera que hacer un confinamiento probablemente no podríamos ir al cine ni al teatro ni a un concierto”. El sector más favorecido podría ser el del libro, ya que en el anterior confinamiento las librerías tuvieron que cerrar y cuando se produjo la desescalada incluso las peluquerías pudieron abrir antes.

La libreria La Central de calle Mallorca tras el confinamiento
La libreria La Central de calle Mallorca tras el confinamiento (Llibert Teixidó)

Las reacciones de los distintos sectores culturales fueron de prudencia, cuando no escépticas. Por un lado se está a la espera de ver cómo se traduce esta medida en el Diario Oficial de la Generalitat y por otro se tienen dudas sobre las competencias de la Generalitat, especialmente en todo lo que afecta a temas impositivos y del trabajo y la seguridad social.

“Como gesto es positivo”, afirmaba Guillem Arnedo, presidente de la Unión de Músicos, a la espera también de conocer más detalles y cómo se desarrolla la normativa.

Aforos al 70%

Lo que sí se publicó ayer fue una resolución de la Conselleria de Salud de la Generalitat sobre los aforos en actividades culturales de artes escénicas y musicales, cine y exposiciones. Las medidas especiales se aplican en Barcelona y 15 municipios de su área metropolitana, donde el aforo pasa del 50% al 70% siempre que no se sobrepasen las mil localidades. La modificación se justifica por la evolución epidemiológica y se aplica a los municipios de Barcelona, Viladecans, El Prat de Llobregat, Sant Joan Despí, Sant Boi de Llobregat, Cornellà de Llobregat, Sant Just Desvern, Esplugues de Llobregat, L’Hospitalet de Llobregat, Montcada i Reixac, Santa Coloma de Gramenet, Sant Adrià de Besòs, Badalona, Sant Feliu de Llobregat, Castelldefels y Gavà.

“Nos alegra la decisión porque indica que vamos por el buen camino, pero no entendemos por qué se ha dejado fuera el resto del territorio” declaró Isabel Vidal, presidenta de la Asociación de Empresas de Teatro de Catalunya. También lamentó “la letra pequeña” que “añade restricciones que antes no había, como el máximo de mil espectadores”. Esta decisión “perjudica a las salas grandes, como el Liceu o el Coliseum, que son inviables si no pueden poner a la venta el 70% del aforo”.

Butacas de teatro con máscaras
Butacas de teatro con máscaras (Llibert Teixidó)

La medida también ha provocado decepción entre las salas de concierto que siguen excluidas ya que tienen licencia de discotecas o salas de fiestas y para estas se mantiene la prohibición. Según Carmen Zapata, gerente de Asacc (Associació de Sales de Concerts de Catalunya) y directora artística de Curtcircuit, “confiábamos que se iba a cambiar el redactado para permitir que las salas de conciertos pudiéramos abrir con las restricciones que tienen teatros o cines pero seguimos excluidos”. “Para los músicos y para los técnicos hoy ha sido un mal día”, resumía Carmen Zapata.

La decisión del teatro Real

Por su parte, el Teatro Real de Madrid tras verse obligado a cancelar el domingo la función de la ópera Un Ballo in maschera por las protestas de un grupo de espectadores, ha decidido limitar a un 65% el aforo en todas las zonas.

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