La cultura toma Segovia en el Hay Festival más necesario

Pablo d’Ors es cura y escritor y cada día medita una hora por la mañana y otra media por la tarde. Es hoy un gran abanderado del silencio. Joaquín Araújo es un naturalista con décadas de dedicación a la protección del medio ambiente que vive en silencio a quince kilómetros del vecino más cercano. Hussain Aga Khan trabaja únicamente en el silencio de los fondos submarinos , donde retrata tiburones, tortugas o corales, todos aquellos animales amenazados por los idiotas ruidosos de la superficie. Sergio del Molino es un escritor aragonés que ha denunciado otra amenaza, la que se cierne sobre la “España vacía”: la expresión es suya. Ana Merino también es escritora; en enero ganó el premio Nadal con El mapa de los afectos , en el que investiga sobre la bondad y la fraternidad y que está aquí para poner un contrapunto a estas primeras líneas: debemos confiar en la humanidad.

D’Ors, Araújo, Khan, Del Molino y Merino tienen poco en común, más allá de que hayan coincidido en la edición de este año del Hay Festival español y de que, con sus intervenciones, hayan hecho del mundo un lugar menos sombrío.

La escritora Ana Merino junto con el periodista, director y presentador de Las mañanas de Canal Sur Radio Jesús Vigorra durante su intervención en el Hay Festival esta mañana en Segovia
La escritora Ana Merino junto con el periodista, director y presentador de Las mañanas de Canal Sur Radio Jesús Vigorra durante su intervención en el Hay Festival esta mañana en Segovia (Pablo Martín / EFE)

Porque el Hay de Segovia se celebra hasta hoy en medio de un cierto “síndrome Astérix”. Una vieja aldea, Segovia, amurallada a pocos kilómetros de la capital, donde parece reinar el descontrol sanitario. Aunque no hubiera sido así, aunque la situación hubiera estado bajo control sanitario a estas alturas de septiembre, el asunto central habría sido el mismo. El virus.

Intramuros, la espectacular ciudad castellana ha sido desde el miércoles un hervidero de pesimismo y esperanza. A dosis desiguales. No todos los invitados se han atrevido a venir, pero el certamen ha sido, desafiante, un gran éxito. Aunque se permitían aforos del 50%, se han reducido al 33, y los actos han estado básicamente llenos. Un triunfo de la cultura por encima de miedo. Un triunfo de las ideas. En total, alrededor de 140 intelectuales habrán debatido desde el 7 de septiembre hasta que la cita cierre esta noche.

Asociamos cultura a palabra e imagen, y esta es mi revolución: el silencio es cultur

La jornada de ayer arrancó con el sonoro discurso sobre el silencio de Pablo d’Ors, autor de una Biografía del silencio (Siruela) que desde 2012 ha vendido 100.000 ejemplares. En diálogo con el periodista Jesús Ruiz Mantilla, D’Ors –nieto de Eugeni– no dejó en su charla de lanzar tuits, aunque ese no sea su medio: “Asociamos cultura a palabra e imagen, y esta es mi revolución: el silencio es cultura”; “la herida propia no se entiende sin la herida del mundo”; “la luz es oscuridad alumbrada”; “al meditar, la vida cambia para bien”; “no nos han enseñado a silenciarnos y por eso vamos como una moto”; “el dolor es nuestro principal maestro”… D’Ors organiza escapadas al desierto. Lo más lejos posible del ruido humano.

Debemos plantar tantos árboles como días hayamos estado sobre la tierra

Ahí reside el naturalista Joaquín Araújo, que en conversación con el director adjunto de La Vanguardia Miquel Molina urgió a proteger los bosques, que son la vacuna más necesaria: la que combate el cambio climático. Según datos de Araújo, cada año se pierden en el mundo 17.000 millones de árboles, el equivalente a los existentes en España. “Debemos plantar tantos árboles como días hayamos estado sobre la tierra”, arañó Araujo.

Tampoco hay ruido en la España vacía del escritor Sergio del Molino, aunque ayer acudía –entrevistado por la también escritora Karina Sáinz Borgo– para hablar de su nuevo libro: La piel (Alfaguara) Una obra en la que parte de un problema personal (la soriasis) para reflexionar sobre imagen y percepción desde lo ajeno. “Quienes tenemos problemas en la superficie nos sentimos más observados de lo que lo estamos realmente. Nos vuelve muy paranoicos”, dijo ayer. Era su primer acto público en seis meses.

Muestra sobre fondos marinos en el Hay Festival
Muestra sobre fondos marinos en el Hay Festival (Ignacio Orovio / LV)

El virus fue explícitamente el centro de los dos debates centrales de la tarde, moderados por el periodista del Financial Times Daniel Dombey. En primera ronda intervinieron los políticos Luis Garicano (C’s), Esteban González Pons (PP) y Eduardo Madina y la periodista Anna Bosch. Describieron un panorama de apocalipsis económica, sobre todo por el difuso horizonte que tiene todavía la lucha sanitaria. “Estamos como dando por hecho que se va acabar y hablamos de planes de recuperación, pero ignoramos por ahora si las vacunas van a funcionar”, dijo González Pons.

En segunda ronda estuvieron la presidenta del congreso, Meritxell Batet, la vicepresidenta del Parlamento Europeo Dita Charanzová y la Secretaria General de la Secretaría General Iberoamericana Rebecca Grynspan. Ésta alertó de un futuro “mundo sin reglas”. “Debemos esgrimir convivencia y la civilización, eso es Europa. Vivimos una crisis de incertidumbre y a eso debemos dar respuesta”, contradijo Batet.

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