La importancia de Gómez del Pilar con Miura en Logroño

El torero madrileño aunque afincado en Toledo muestra una solvente imagen con un duro lote de la ganadería sevillana y firma una gran estocada; Pepe…

La leyenda de Miura llegó a la recta final de la Gira de Reconstrucción con un promedio de 600 kilos, cuatro toros serios con cinco años, alguno a punto de los seis. La mácula de los pitones astillados, más bien escobillados. Un problema genético arrastra esta divisa sevillana desde hace algunos años. Los limpios pitones de salida, se abren en mil hebras en el encuentro con el peto o al enterrar las puntas en el albero. Las investigaciones a esta divisa en otras ocasiones han quedado sin sanción. Una imagen horrorosa que la familia Miura debe corregir aunque el problema sea cómo hacerlo.

Tanto Pepe Moral como Gómez del Pilar debutaban en la plaza de toros de Logroño. La música se calló cuando las cuadrillas cruzaban el ruedo de La Ribera, de pronto arrancó a mitad del paseo y volvió el silencio a modo de homenaje a las víctimas del COVID-19. También rompió a sonar en los cuatro tercios de banderillas. Curioso.

La imagen de Gómez del Pilar salió reforzada. Los pueblos como escenarios de corridas duras y fuertes le han curtido en un torero resolutivo. Recibió a los dos a porta gayola. Dirigió la lidia con autoridad, quiso hacer las cosas bien, luciendo a los dos toros en el caballo. Hizo un esfuerzo con el reservón segundo, que soltaba la cara en cuanto se sentía podido. La faena fue de atragantón. Le cortó una oreja, después de una gran estocada. Muy serio fue el altote que cerró la tarde, bien picado por Pepe Aguado -premiado por el jurado como mejor vara de la tarde- y bien lidiado por Rafael González -también distinguido-. La labor del toledano fue paciente, de intentar alargar una embestida que no terminaba de romper hacia delante. Solvente actuación (saludos).

Por su parte, Pepe Moral estuvo muy dispuesto con el mejor toro del conjunto, de nombre Amapolo como aquel que cuajó en Sevilla de esta misma ganadería. El torero de Los Palacios quiso torear con el capote como le enseñó su maestro, Manolo Cortés. El de Miura no le dejó relajarse pero le permitió volver al toreo de sus mejores momentos. Estuvo seguro y templado, paciente y sincero. El de Miura, con buen embroque, salía a veces con la cara por la nubes. Moral trató de encelarlo en una notable faena malograda con la espada (silencio tras dos avisos). Moral resolvió con el tercero, que embistió a cambayás al que Vicente Varela le colocó el mejor par de banderillas de la tarde (silencio tras aviso).


Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

GIRALogroño mantiene los próximos festejos a pesar de las nuevas medidas sanitarias
Covid-19La temporada continúa en noviembre con estrictas medidas sanitarias
DespedidaLa arena de Las Ventas ya cubre a don Pablo Lozano

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *