La literatura puede ser sanadora

Los libros de autoayuda están presentes en las librerías de hace tiempo, y el número de títulos ha aumentado considerablemente los últimos años. Nadie pretende curarse solo leyendo, pero es cierto que, en determinados momentos de la vida, estos libros pueden funcionar como complemento sanador.

Así lo entiende la Consejería de Sanidad de la Xunta de Galicia , que tiene un proyecto de biblioterapia, Bibliosaúde , que aconseja la lectura de libros de autoayuda en según qué circunstancias. Los usuarios pueden encontrar los títulos en las bibliotecas públicas, pero también en las de los hospitales, y cuentan con una web completa con las obras recomendadas para cada caso, como la ansiedad, la autoestima, las emociones negativas, las obsesiones, las dificultades para dormir, etcétera. Pero también para aquellos que se sienten distintos, que pueden leer El viejo y el mar, de Hemingway, Bartleby, el escribiente, de Melville, o El curioso incidente del perro a medianoche, de Haddon .

La Xunta de Galicia desarrolla el proyecto de biblioterapia Bibliosaúde

Efectivamente, los libros de autoayuda tienen un objetivo más sanador, “prescripción o ayuda guiada”, según el proyecto gallego, mientras que los de ficción o de poesía se centran en la vertiente “creativa o de desarrollo”. La vertiente de ficción es la que investiga y trabaja la periodista Laura Garcia , responsable del proyecto BookLife en Catalunya.

Hace años que lo trabajo –detalla–, porque me interesa de qué modo la ficción nos puede acompañar en algunos momentos de la vida: el duelo, la pérdida, los celos…”. Garcia añade que en Estados Unidos y el Reino Unido ya hace tiempo que funciona en los centros sanitarios. La razón por la que se ha embarcado en esta nueva aventura es clara: “Me gusta poder ayudar y me gusta la literatura, y la biblioterapia es la combinación perfecta”.

Tal como hemos visto en la iniciativa de la Xunta de Galicia, Garcia detalla que en otros países también usan libros de ensayo y de autoayuda, pero que en su caso se centra exclusivamente en la ficción: “Busco cuentos, relatos, novelas y poemas para dar charlas y talleres”. La selección de obras abarca todos los géneros y proviene de la literatura catalana, la española y la universal.

El proyecto BookLife se basa exclusivamente en literatura de ficción

BookLife, una sesión de biblioterapia dirigida por la periodista Laura Garcia
BookLife, una sesión de biblioterapia dirigida por la periodista Laura Garcia (BookLife)

Garcia se muestra entusiasta por como “la literatura nos puede ayudar en momentos vitales”, y lo ilustra con el taller de la angustia: “Lo hemos estrenado la semana pasada porque las charlas presenciales habían quedado paradas con el confinamiento. En cambio, ha funcionado muy bien por internet”.

Como ejemplos de las lecturas para la angustia, las divide en dos objetivos: entenderla y combatirla. Para entenderla, menciona cuatro títulos: La pell freda , de Sánchez Piñol ; Mecanoscrit del segon origen , de Pedrolo; L’amor fora de mapa , de Roc Casagran ; y La terapeuta, de Gaspar Hernàndez . Y para combatirla, propone, entre otros, estos tres: El retrato de una dama, de Henry James ; La hija de Robert Poste , de Stella Gibbons ; y los poemas de Rupi Kaur deEl sol y sus flores.

Garcia también cuenta que el Ayuntamiento de Badalona le pidió un taller sobre los ri­tuales, al no haber podido celebrarse la fiesta mayor. Y ahora está en conversaciones con un centro penitenciario para montar talleres. “El libro adecuado nos puede ayudar por el momento en que transitas”, concluye.

TORREDEMBARRA

La Biblioteca Mestra Maria Anònia ha impulsado un proyecto de biblioterapia que implica al CAP, a los colegios y a los sectores culturales

En Torredembarra también hay una iniciativa de la Biblioteca Mestra Maria Antònia , con su directora, Ana Merino , al frente: “Funciona desde hace seis o siete años y promovemos la lectura en procesos de cambio: autoestima, superación, duelo, aprender a decir que no, busca de trabajo…”. Explica que los tres primeros son los servicios de acompañamiento y ayuda, en que aconsejan lecturas y dan talleres. Merino constata que la inmensa mayoría son lectoras, y que también los han impartido “con niños para los procesos de duelo”. En este caso, y con los maestros, trabajan las emociones con álbumes infantiles.

La bibliotecaria de Torredembarra refiere que “durante el confinamiento también se han dado charlas virtuales para ayudar a superar la situación”. Su proyecto quiere ser transversal e implicar a todos los sectores de la sociedad, como la psicóloga de la población, al CAP y sectores culturales: “También trabajamos con la terapeuta Carmen Torrella , que es experta en acompañamiento del duelo y es nuestra biblioterapeuta residente”.

Tienen en marcha el proyecto Banc Blau , “para trabajar con los vecinos por la buena salud y el bienestar de la población, y lo hacemos en la biblioteca, que es un espacio saludable”. Y concluye: “El objetivo final es que el CAP no recete tantos psicomedicamentos, sino lectura, talleres de arte, lo que llamamos prescripción social”.

Lluís Agustí, profesor universitario, afirma: “Me consta que el trabajo que se está haciendo en biblioterapia es bueno”

Lluís Agustí , bibliotecario y profesor de la facultad de Información y Medios Audiovisuales de la Universitat de Barcelona, centra la materia: “La biblioterapia viene de antiguo y, a veces, se confunde con la autoayuda. Por eso tememos que en algunos casos pueda ser un placebo. Ahora bien, me consta que el trabajo que se está haciendo es bueno, siempre que quien lo lleve no ejerza de psicólogo, sino que haga acompañamiento, porque no tiene que ser sustitutiva de ninguna terapia. Hay que evitar el intrusismo”.

Agustí habla de Marek Halter y de otros ejemplos literarios clásicos, que demuestran que, en una situación de conmoción, todo se detiene todo para oír la ficción, como pasa con el Decamerón y Sherezade. En el caso de Halter, el escritor polaco que huyó del gueto de Varsovia, explica cómo la gente, en medio de la desesperación, paraba para escuchar sus historias. El profesor de bibliotecarios también puso en marcha una iniciativa durante este confinamiento que consistía en leer fragmentos de libros o poemas por teléfono a las personas que se lo pedían, tanto para ellas mismas como para terceros destinatarios. La literatura sanadora.

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