La mayor festividad de América, más muerta que nunca

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El presidente mexicano «obsequió» con «una flor para cada alma» en una ofrenda sita por primera vez en el Palacio Nacional en el transcurso del luto nacional de tres días por las víctimas del coronavirus. Los regalos tan característicos de la festividad fueron traídos por 20 comunidades indígenas de todas las partes del territorio nacional mexicano.

Ora en España se avecina un posible confinamiento obligatorio, mientras se adereza con el toque de queda nocturno, ora lo cierto es que en México las restricciones son mínimas. Así la inquietud de los dirigentes se respira en el ambiente al provocar que todas las festividades sean de forma virtual unido a las declaraciones de la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum que confesó la «alerta» ante un repunte de contagios e imploró a la ciudadanía festejar el Día de Muertos en casa.

Hace algo más de una semana las carabelas que conformaban la exposición monumental de arte urbano Mexicráneos -algo así como las Meninas de Madrid Gallery que invadieron la capital española- fueron retiradas anticipadamente de el Paseo de la Reforma (la Castellana mexicana que duplica en longitud a esta y que últimamente va unida a la retirada temporal de la figura de Cristobal Colón) por las aglomeraciones de público lo que junto a la multitud de vendedores ambulantes hizo imposible que se cumplieran las debidas restricciones sanitarias ante el Covid.

Desde ABC planteamos un aséptico (tanto de virus como de tequila -en ebullición estos días de celebración-), pero no exento de emoción, Día de Muertos por dos panteones dentro de museos opuestos, pero igual de emblemáticos y artísticos.

Con una belleza grandilocuente: el Nacional que lo conforma un edificio neoclásico y renacentista presidido de una gran estatua de Carlos IV, justo el anterior rey previo a la independencia mexicana. Las salas se dividen entre el siglo XVI y el XX en tres partes diferenciadas: Asimilación de Occidente (1550-1821), Construcción de una nación (1810-1910), Estrategias plásticas para una nueva nación (1911-1912). Destacan obras de Frida Kahlo, Diego Ribera, David Alfaro Siqueiros y el español Sebastián López de Arteaga.

Panteón Museo Nacional de Arte MUNAL

Uno de los altares más emotivos se encuentra inmerso en una recogida sala del museo como homenaje a los empleados recientemente fallecidos.

Como aperitivo la exposición en el Museo Nacional conmemora su acervo en torno (como no podría ser de otro modo) al binomio vida-muerte. “Grandes maestros novohispanos como Cristóbal de Villalpando, Juan Correa, José Páez y José del Castillo representan la vida conventual femenina, la extremaunción de los enfermos y la virtud de los santos que murieron por su fe”, dicta el museo. “Y así vencerá a la muerte la claridad del amor”, tal y como recuerda el poeta Amado Nervo. No se pierdan los personajes de Diego Ribera o Adolfo Best Maugard, mexicanos bregados en el Viejo Continente creando una nueva plástica modernista o los volcanes del altiplano central de Gerardo Murillo, inventor de el manifiesto del aeropaisaje gracias a sus viajes en avioneta que usaba como inspiración.

El contrapunto lo pone un elegante petit museo propiedad de la familia del Valle cuya colección privada merece todo el alabo. En el Kaluz Museo se estila cero el boato, una iluminación armónicamente confortable y unas piezas perfectamente elegidas hacen de la visita dominical (cuando los museos son gratis en Ciudad de México) una genial elección.

México y los mexicanos exhibe una «representación del acervo» entendido como una colectividad de personas. «Paisajes, tradiciones y costumbres religiosas» nos extrapolan a un país plural e incluyente para definir lo mexicano representado en Pelegrín Clavé, José María Velasco o María Izquierdo y Angelina Beloff. El gran y espectacular panteón que ocupa en el patio central está dedicado «a los muertos por Covid, a los 7000 (en el mundo) y 1320 profesionales de la salud que han perdido la vida por el virus, a la pérdida de empleo (más de un millón en cinco meses), o a los suicidios que aumentaron un 43% entre los jóvenes», nos cuentan desde la fundación Kaluz. Como anécdota el escritor español Carlos Ruiz Zafón preside uno de ellos. El homenaje fue creado por Betsabeé Romero cuyas instalaciones han rodado por museos de la talla del British Museum o el Grand Palais.

La floral obra la componen «16 caminos como círculos de ofrenda con causas colectivas y personalidades del arte que fallecieron como el caso del maestro Manuel Felguérez».

Para paliar a los nostálgicos lo mejor es dejarse caer ante la réplica exacta de la Cibeles madrileña en colonia Roma. Esta estatua de 1980 fue donada por los residentes españoles en México con 12 toneladas bronceadas ante la de Ventura Rodríguez, ejecutada íntegramente en piedra. Una glorieta que puede guardar cierta similitud con la madrileña Plaza de Olavide, repleta de agradables cafés y que la mexicana acompaña con un peculiar tianguis (mercado) semanal que en esta época suele presidir un panteón de muertos.

Uno de los eventos más emotivos corrió a cargo del español/libanés Ara Malikian como manifestación de la fe en el que compuso La Nana Arrugada (exprofeso para los ancianos), su particular réquiem en homenaje a los fallecidos por Covid-19 en este día, acompañado al piano por Melon Lewis. Como no podía ser de otra forma el cementerio elegido fue Michoacán, lugar emblemático para celebrar el Día de Muertos por la belleza de sus característicos panteones y en los que se fundamentó la película Coco (Pixar).

«Más de un millón de almas se han ido en el año 2020 sin una caricia que les ayudara a cruzar. Ojalá esta música os sirva de senda para que el camino al otro lado sea más bello en esta noche mágica donde se honra a la muerte igual que a la vida ya que sin la una no existirá la otra», expresaba el artista al comenzar con el violín. «Os vamos a extrañar. Nos vemos pronto», concluyó rodeado de cempaxóchitl, la flor de la muerte característica de este día en Arocutín (Michoacán). «México es único. Cuando uno quiere honrar la vida la mejor manera de hacerlo es honrar a la muerte», comulgó antes del concierto al periódico mexicano El Universal.

La dirección del evento corrió a cargo de Gabriel Berestáin, reputado cineasta y director de fotografía, que se ha visto envuelto en la producción de Black Widow, la nueva entrega de cine de superhéroes de Marvel.

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