‘La metamorfosis’ de Kafka según Barceló

“Kafka es el Cervantes del siglo XX por esa comicidad esencial y moderna y su humor, calificado de judío, es en realidad una forma muy antigua de humanismo, una desesperanza cósmica”. Miquel Barceló ilustra, con pasión de lector, La metamorfosis, de Franz Kafka, en Gallimard (60 ilustraciones, 45€). O más bien escribe en imágenes un libro paralelo, impregnado de esa pereza onírica que según la leyenda inspiró el cuento, a un Kafka de 29 años, entre sueño y vigilia, la mañana de un domingo de noviembre de 1912, en la casa paterna, en Praga.

La potencia conjugada de Kafka/Barceló/Gallimard hace que la novedad, en librerías el jueves próximo, monopolice ya las dos páginas iniciales de Google, como única promoción de dos docenas de librerías, Amazone y Fnac incluidos. Los pintores suelen ilustrar poesía, como si hubiera un diálogo natural entre géneros. Pero Barceló es un lector voraz, devorador de prosa que puede pasar horas discutiendo sobre autores y libros. Tiene ídolos literarios poco habituales, como Adolfo Bioy Casares. Y por supuesto, Kafka.

Lector incansable de ‘Las metamorfosis’

“Leí La metamorfosis a mis 13 o 14 años, en una noche y de una tirada. Acaso dos veces seguidas, como me sucedía cuando un libro me trastornaba. Al día siguiente, al volver del cole, encontré a mi madre llorando mientras lo leía, lo que me sorprendió porque a mí el cuento me había resultado gracioso y turbador. Mi madre lloraba al pensar que hubiera leído “eso”.

“He releído La metamorfosis muchas veces. Posiblemente –calcula– una vez por década. Y a medida que pasan los años, y los acontecimientos se producen, ese Kafka se vuelve más y más pertinente. Entre otras cosas porque en ese libro del cambio, lo único que no cambia es Gregor Samsa. Tal vez adelgaza, pero es el mismo desde que despierta hasta la última página. Sorprendente, porque en torno a él todo se transforma. Su padre, su madre, su hermana pequeña. Cada vez que uno termina de leerlo toma conciencia de algo que había olvidado hace tiempo y que sabía desde siempre”.

Obra de Miquel Barceló para ilustrar 'La metamorfosis' de Kafka
Obra de Miquel Barceló para ilustrar ‘La metamorfosis’ de Kafka (©MiquelBarceló)

La metamorfosis apareció por primera vez en el número de octubre 1915 de la revista Die Weiben Blätter, en Leipzig. Y dos meses después, en la misma ciudad, fue publicado como libro, por Kurt Wolff Verlag, en su colección El Juicio Final. La primera traducción francesa, firmada por un escritor luego de culto, Alexandre Vialatte, fue publicada por Gallimard, en 1938, dos años antes de que el alemán se convirtiera en el idioma del ocupante, situación bastante kafkiana por cierto. Ahora se trata de una nueva traducción, realizada hace dos años por Jean-Pierre Lefebvre para el tomo Nouvelles et récits de las obras completas de Kafka en la prestigiosa Pléiade.

También es nueva la colección de esta Metamorfosis: la Grande Blanche Illustrée, animada por Anne Lagarrigue y Giovanna Citi-Hebey. Además de la edición corriente, sale otra, de tirada limitada y tomos numerados, firmados por Barceló, que también ha diseñado su estuche. Y para rizar el rizo, los originales serán colgados la próxima primavera en la recoleta galería Gallimard.

Dibujo de Miquel Barceló para ilustrar 'La metamorfosis' de Kafka
Dibujo de Miquel Barceló para ilustrar ‘La metamorfosis’ de Kafka (©MiquelBarceló)

Esta Metamorfosis tiene, en la Grande Blanche, el antecedente heterodoxo de una Princesse de Clèves, ilustrada por el ex modisto Christian Lacroix y que lleva vendidos 6 800 ejemplares. La cita viene al caso: en la reciente semana de la moda desfiló una casa francesa llamada La Métamorphose, con el tema de “la luna balsámica, que es la de profetisas y profetas, sinónimo del origen del mundo en la cultura de los aborígenes de Australia.

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