La música de Barcelona

Uno de los conciertos con más sustancia en sí mismo de la Mercè musical de esta atípica edición es el que anoche ofrecieron en el Park Güell compañeros de andanzas musicales y vitales de Xavier Turull, el músico fallecido a comienzos de año y pieza clave de la escena mestiza . Un tributo que le ofrecieron especialmente los que habían sido colegas suyos en los míticos Ojos de Brujo, y que congregó a buena parte de los mismos en el bastante fresquito anochecer, al que se dieron cita oficialmente 420 aficionados. Todos sentados y contenidos, caray…

Arrancó la festiva velada con Debajo 1 piedra , ofrecida por la formación base (con profusión de percusión y voces femeninas, además de los históricos Ramón, Max o Panko o de Paula Domínguez, Muñeco o Sandrita, la hija bajista del homenajeado). Se abrió, pues, con un tema cosecha Ojos de Brujo de 1999 escrita por Juanlu Prevost y donde se puede oír “por eso te digo hermano, que disfrutes de lo puesto”. Y a eso se pusieron unos y otras, a disfrutar y a mirar al pasado, el presente y el futuro con una sonrisa.

Músicos de Txarango y La Pegatina, Maruja Limón, Carlos Sarduy o Joan Garriga se apuntaron a la fiesta

El escenario fue un hervidero de gente, de ir y venir, donde se encontraban miembros de diversas épocas de Ojos, de formaciones posteriores como Lenacay o la actual La Nave Bruja, preservadores de aquel espíritu y música, y también colegas de otros grupos. Así, se pudo ver a Joan Palà y Pau Puig de Txarango dándole a las congas y a los bongos; a las contagiosas Maruja Limón; Rubén de La Pegatina; la voz de Wagner Pa o Joan Garriga.

Tras aquel arranque se fueron sucediendo una docena de temas y que inevitablemente llevaban de viaje , como Pa la tierra , la hermosa Cielo azul de los tiempos de Le­nacay, Walking on the Ramblas (uno de los cortes más emblemá­ticos de la mencionada banda La Nave Bruja) o la emocionante Pa­labras blancas , una de las grandes dianas del Vengue de Ojos de Brujo. Y allí se echó inevitablemente de menos la presencia de Marina Abad, voz y figura icónica del combo, que por una u otra razón no asistió al merecidísimo tributo a Turull.

Luego siguieron Acción reacción repercusión y perlas como Sultanas de mercadillo , con ¡17! oficiantes encima del escenario ), Tiempo soleà (qué recuerdos, con Panko y Max al mando) o Na en la nevera . Ya enfilando el final, la actriz Irene Montalà leyó un sentido texto emanado de sus compañeros, en donde se recordaba la participación de Turull en diversas bandas: “Su legado es su aprendizaje de vida. El Lenacay de unos Ojos de Brujo que ven más allá y que recoge y Amalgama todo lo que encuentran en este Kejaleo de la vida”.

Y a modo de fin de sesión un Poliuretano también extraído de Vengue, donde todas y todos se unieron para entonar un emocionado adiós, que también tuvo aire de reivindicación de una música que en su momento se convirtió en luminosa seña de identidad de una Barcelona tolerante, culta y contemporánea.

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