La narrativa que no debe perderse estas fiestas

  1. «Línea de fuego»

    El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte

    Línea de fuego. Arturo Pérez-Reverte. Alfaguara, 2020. 688 páginas. 22,90 euros. E-book: 10,99

    Para lectores españoles la novela Línea de fuego de Arturo Pérez-Reverte puede ser un excelente regalo, porque a la calidad literaria habitual de su narración se añaden otras circunstancias importantes. Precisamente, ha coincidido esta publicación con la aparición de las Obras Completas del periodista Chaves Nogales, cuya mirada sobre la guerra fratricida, que inauguró lo que se ha llamado tercera España, conoce muy bien Pérez-Reverte. Se trata de un punto de vista que quiere explicar el sentimiento de frustración y desánimo que los soldados de los dos bandos contendientes vivían ya en 1938 durante la Batalla del Ebro, que decidió posiblemente el desenlace de la guerra.

    Como había hecho Kubrick en Senderos de gloria, como lo hizo el propio Pérez- Reverte en Un día de cólera, se trata de contemplar la guerra, en este caso la civil, no como una abstracta pugna entre buenos y malos (según sea quien la narre o mire), sino interesado por unos y otros, es decir por una mirada compasiva con el destino fatal del soldado que en el frente es carne de cañón en todo caso. Que esos soldados hablen la misma lengua, y se hayan visto muchas veces situados en un bando por fortuita decisión del destino, desemboca en una mirada especial sobre la cuestión de desdicha de una España que libró batallas sometida a fuerzas que no controlaba.

    En Un día de cólera, fue el madrileño 2 de mayo de 1808; en El pintor de batallas, la cruel aventura de la guerra en los Balcanes. Esas dos novelas anteriores instalaron la mirada de una guerra desde dentro, ese lugar donde los individuos son capaces a la vez de la mayor atrocidad y la mejor acción humanitaria. Como si la guerra fuese en el fondo un territorio comanche de la condición humana, vista por un reportero, en la misma línea de fuego.

    Por José María Pozuelo Yvancos.

  2. «Ejercicios de memoria»

    Andrea Camilleri falleció en Roma en 2019

    Ejercicios de memoria. Andrea Camilleri. Salamandra, 2020. 202 páginas. 16 euros. E-book: 7,99

    Sicilia, desde siempre, fue una especialista en proporcionar al mundo talentos tardíos y geniales. Ahí estarían los dos primos aristócratas, el poeta Lucio Piccolo di Calanovella y el autor de El Gatopardo, G. T. di Lampedusa (del que acaban de aparecer sus muy recomendables y magníficos Relatos, en Anagrama), por no hablar del igualmente inmenso autor que fue Gesualdo Bufalino y, por supuesto, el novelista de éxito internacional Andrea Camilleri (Porto Empedocle 1925-2019), autor de la célebre serie protagonizada por el comisario Montalbano, llevada a la televisión.

    Un autor que en los años 90, cuando ya era un reconocido director teatral, guionista y dramaturgo en su país, alcanzó un público y un éxito inesperado y descomunal en su faceta de escritor de novelas policiacas. Cuando ya había cumplido los 70 sería traducido a 120 lenguas y vendería más de diez millones de ejemplares de alrededor de un centenar de obras escritas sin interrupción. En 2016, tres años antes de su fallecimiento, a los 91 años, totalmente ciego, se puso a dictar unos maravillosos recuerdos, muchos de ellos provenientes de escenas y anécdotas pintorescas de su juventud y los años de la guerra y posguerra.

    El resultado sería un delicioso «cuaderno de verano», acompañado de ilustraciones de algunos de los mejores artistas italianos, que titularía Ejercicios de memoria. Sólo los estrafalarios acontecimientos, de un realismo mágico siciliano más desbocado que nunca, que rodearon el rocambolesco entierro de las cenizas del gran Pirandello (fascista para algunos y «antifascista asqueroso», para otros), o las enseñanzas recibidas por un joven Camilleri, estudiante universitario, por parte de un bandolero ex fraile y filósofo, escondido en una miserable cueva en el año del desembarco aliado en Sicilia, el 1943, junto a otras impagables y desternillantes historias, son auténticas cumbres literarias por las que bien vale la pena disfrutar una vez más de este añorado escritor.

    Por Mercedes Monmany.

  3. «La claridad»

    El autor argentino Marcelo Luján

    La claridad. Marcelo Luján. Páginas de Espuma, 2020. 161 págs.17 euros. E-book: 5,99

    Desde que leí Flores para Irene, el primer libro de cuentos de Marcelo Luján (Buenos Aires, 1973), un escritor que aunque nacido en Argentina lleva en Madrid viviendo desde 2001, dato que viene al caso porque toda su obra narrativa, cuentos y novelas, han sido escritas y publicadas en España, intuí que me las tenía que ver con un escritor que con el tiempo alcanzaría grandes logros.

    Luego, mucho más tarde, me llegaron dos novelas por las que siento enorme predilección, Moravia y Subsuelo, que, sigo creyendo, desde que las leí, son dos obras que consagran la madurez de un escritor. Hay en la obra de Luján una proliferación de paisajes de vasta extensión, carentes de adornos pero donde proliferan la inquietud, la maldad, a veces la crueldad, gratuita siempre, y, con esta intuición, el autor ha sabido dar un giro inesperado a la mirada con que atendemos la realidad cotidiana. Esa es su principal aportación como escritor, lo que no es poco, porque, ciertamente, el horror, como ya lo supo ver Henry James en Otra vuelta de tuerca, sólo se produce en el mundo moderno en el ámbito de la mirada, una vez desvanecidos los fantasmas de siempre por la Ilustración y la luz eléctrica.

    La claridad es el título de su último libro de relatos que fue galardonado con el VI Premio Ribera del Duero, un texto donde Marcelo Luján sigue la estela, la mejor estela de Subsuelo, y nos presenta una serie de hechos cotidianos a través de seis relatos que son independientes respecto a su lectura pero que atisban una unidad con la que el autor juega haciendo que reaparezcan personajes que tuvieron su lugar, su papel, como secundarios, pero que en otros relatos se presentan como protagonistas. Esto aporta unidad en lo inquietante y hace que el lector se sumerja a medida que se adentra, página a página, en una realidad que le atrapa como un remolino. El gran logro es haber conseguido que el lector se sienta como un ciego en un mundo de tinieblas que añora la luz.

    Por Juan Ángel Juristo.

  4. «Fábulas de Esopo»

    El escritor de la Grecia clásica Esopo

    Fábulas de Esopo. Ilustraciones de Arthur Rackham. Reino de Cordelia, 2020. 384 páginas. 32,95 euros

    Si es usted de los que regalan libros en Navidades no se equivocará si opta por el que ahora recomiendo. Un autor clásico, en este caso alguien que nunca existió, pero que prestó su quimérico nombre a la colección de fábulas más famosas de las letras universales: el viejo y entrañable Esopo. Un ilustrador: Arthur Rackham (1867-1939), máximo ejemplo de la ilustración británica en el período más brillante de su historia. Un traductor, introductor y anotador: Pedro Bádenas de la Peña, premio nacional de traducción y especialista en el tema de la fábula en la Antigüedad, tras las huellas de su maestro, el gran Francisco Rodríguez Adrados. Tres poderosas razones con nombre propio que confluyen en la necesidad de acercarse a este bellísimo libro, editado con la pulcritud acostumbrada por Reino de Cordelia. Varios testimonios de autores antiguos sitúan a Esopo en la isla de Samos y en el siglo VI antes de Cristo. Los «biógrafos» de Homero también dijeron de él que pudo haber nacido en Esmirna o en Quíos. Ya son ganas de imponer la enfadosa regla de la vida y la muerte a seres que se salvaron de observarla porque nunca existieron. En época imperial hubo dos autores, estos sí vivos y mortales, llamados Fedro y Babrio, que, en latín el primero y en griego el segundo, contribuyeron de forma determinante a la conservación del corpus fabulístico de Esopo.

    Las fábulas son esos breves relatos en prosa o en verso, protagonizados la mayor parte de las veces por animales, de cuya lectura se extrae una enseñanza moral que se transmite de padres a hijos en el seno de la familia o de profesores a alumnos en la escuela. Rackham dedicó a las de Esopo cerca de cien ilustraciones, quince de ellas en color, que se reproducen aquí con esmero y fidelidad y, lo que es aún más importante, aquí por vez primera.

    Por Luis Alberto de Cuenca.

  5. «Lo que queda de luz»

    Tessa Hadley publicó su primer libro a los 46 años

    Lo que queda de luz. Tessa Hadley. Sexto Piso, 2020 236 páginas. 19,90 euros

    Cuando pienso que Tessa Hadley (Bristol, Reino Unido, 1956) publicó su primer libro a los 46 años y después ha sido capaz de escribir novelas tan maravillosas como Lo que queda de luz (Sexto Piso) se reduce mi ansiedad de escritora tardía. Descubrirla, de hecho, ha sido una de las más gratas sorpresas que me ha dejado este infausto 2020. Sí, todavía es posible hallar voces desconocidas en la marabunta editorial, y que sus palabras te guíen frente al desconcierto de las mesas de novedades de las librerías, que siguen atestadas pese a la pandemia. La editorial Sexto Piso, que publicó Personajes secundarios, de Paula Fox, otra joya escondida en el fragor de la batalla literaria, poco más de un mes antes de que los libros, como las personas llamadas a leerlos, quedaran confinados, ha tenido el acierto de presentar en nuestro país a Hadley, una autora delicada y perspicaz a la hora de retratar la naturaleza humana.

    Si el amor mueve el mundo, incluso coronavirus mediante, ¿qué sucede cuando se mezcla con la amistad? Los sentimientos, siempre confusos, se intercalan en las páginas de esta novela en la que dos parejas (Alex y Christine, y Zachary y Lydia) tejen y destejen los hilos emocionales, hasta quedar confundidos en el desorden de su propia madeja. Como espectadores, sus hijos, secundarios de lujo a los que Hadley confiere el don de la empatía narrativa, sin renunciar, eso sí, a hacerles sentir, sufrir, al son de sus progenitores, incluso cuando la vida parece detenerse. Cosa que sucede la noche de un verano cálido, sin el sueño de Shakespeare, en la que Zachary, el más encantador de todos ellos, el que menos lo merecía, muere, repentinamente, y les deja sumidos en el desconcierto de sus descontrolados afectos.

    Ese es el punto de partida de una narración deliciosa en la que la autora británica mezcla el pasado y el presente de los protagonistas sin caer en la obviedad a veces propia de las analepsis, y donde ningún diálogo es accesorio, porque las palabras pesan tanto como las acciones. Su meticulosidad narrativa, nada empalagosa, bebe de las mejor tradición inglesa, y el final es digno de la historia que relata.

    Por Inés Martín Rodrigo.

  6. «El silencio»

    Don DeLillo (Nueva York, 1936)

    El silencio. Don DeLillo. Traducción: Javier Calvo. Seix Barral, 2020. 112 páginas. 16 euros. E-book: 8,99

    Porque Don DeLillo es junto a Pynchon el último autor vivo de la generación de los Bellow y Roth y porque a sus 84 años no está seguro de que tenga fuerzas ni imaginación para escribir una nueva novela, El silencio es una de esas lecturas que uno debería echarse al zurrón en estos días de asueto navideño. También porque en la veintena de obras que DeLillo ha publicado a lo largo de su carrera se encuentran Submundo, Libra, Mao II o Los nombres, esto es: algunos de los títulos más notables de las letras yanquis. Porque pocos autores destripan los males de nuestro mundo como él. Y porque si en los noventa lo conocían como «el chamán jefe de la Escuela Paranoica de la ficción Estadounidense», cosa de laNew York Review of Books, ahora, con estas últimas novelas, se ha erigido en el maestro de lo desconocido. ¿O deberíamos decir en el maestro de las nuevas normalidades?

    El silencio, cuya escritura comenzó a principios de 2018, cuando nada sabíamos del maldito virus, tiene un toque pandémico, y no es otro que la adicción a las pantallas. Por eso DeLillo sitúa la acción en el año 2022, el día que se disputa la final de la Super Bowl, y pone a sus cinco protagonistas en un brete al verse en medio de un apagón tecnológico que funde a negro todas las pantallas de la ciudad. En la cháchara del experto en la teoría de la relatividad y los otros cuatro amigos -una profesora de física jubilada y su marido y otra pareja recién llegada de París en un accidentado vuelo- que se han citado en un apartamento de Manhattan se cuelan las siguientes preguntas: ¿Qué pasa con la gente que vive dentro de sus teléfonos? ¿Nos han remasterizado digitalmente las mentes? ¿Solo podemos quedarnos aquí sentados y lamentarnos de nuestro destino? La vida, arguye DeLillo, de repente pude volverse interesante.

    Dirán que El silencio no es su mejor novela, y claro que no lo es. ¿Acaso importa? Se trata de un título menor dentro del catálogo de uno de los elegidos, sí, pero si alguien puede permitírselo, ese es Don DeLillo.

    Por Jaime G. Mora.

  7. «A corazón abierto»

    Elvira Lindo es la «madre» del popular personaje Manolito Gafotas

    A corazón abierto. Elvira Lindo. Seix Barral, 2020. 382 páginas. 20,90 euros. E-book: 8,99

    La muerte de los seres que te han dado la vida supone un momento trascendental de introspección y de inevitable balance. Elvira Lindo se enfrentó a la pérdida de su madre en la adolescencia, y tras la muerte de su padre ha metabolizado esa catarsis y se ha decidido a escribir su historia familiar en un libro soberbio, descarnado a veces pero lleno de humor siempre, que ofrece un lúcido retrato de la España del siglo XX a la vez que rinde homenaje a la generación de sus padres, niños nacidos en la posguerra que crecieron rodeados de pobreza y miseria. Una de las muchas razones que hacen que este libro sea tan hermoso es el retrato que Elvira Lindo hace de su padre, todo un personaje, un hombre contradictorio y con muchas aristas que la autora no intenta disimular ni embellecer, pero al que tampoco resta su enorme carisma.

    Un retrato tierno que tiene sus mejores momentos cuando narra su infancia, su llegada a Madrid siendo un niño completamente solo y sin más equipaje que la dirección de su tía, a la que acabaría llamando «la Bestia». Igual de hermosas son las páginas que dedica a la Elvira niña, siempre de un lado para otro, en continua mudanza siguiendo los diferentes destinos del padre, con su madre construyendo en cada lugar algo que sintieran como un hogar, reproduciendo torpemente el anterior. Su peculiar -y divertida- mirada infantil y su descubrimiento de la vida se muestran en estas páginas con una luz que ilumina el libro entero.

    El tono del libro, con una oralidad que acerca al lector a la narración, recuerda a su fantástico diario neoyorquino y lo hace próximo y amable, a la vez que impregna el texto entero de esa gracia natural que tiene su autora. Es una autora que en cada libro ofrece más. A corazón abierto es luminoso y lleno de verdad, que revela las contradicciones que tenemos las personas y cómo el amor está siempre por encima de todo.

    Por Eva Cosculluela.

  8. «Todos estábamos vivos»

    Enrique Lllamas sorprendió con su novela «Los Caín»

    Todos estábamos vivos. Enrique Llamas. ADN, 2020. 288 páginas. 18 euros. E-book: 9,49

    El 9 de febrero de 1980, en el salón de actos de la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid se celebró un concierto para homenajear a Canito, que había fallecido a causa de un accidente de tráfico en la Nochevieja anterior. José Enrique Cano Leal, Canito, era integrante del grupo Tos, junto a los tres hermanos Urquijo, y tenía 21 años cuando la muerte lo sorprendió de madrugada en una carretera cercana a La Navata, de camino a una fiesta. Para muchos, y para Enrique Llamas también, la tragedia de Canito supuso el principio de La Movida.

    Llamas (Zamora, 1989), que sorprendió a lectores y crítica con su exitosa primera novela, Los Caín, en la que abordaba los últimos coletazos del franquismo, regresa ahora a las librerías para afianzar su voz, sin duda una de las más interesantes de nuestra narrativa actual, con Todos estábamos vivos, un documentadísimo relato sobre la generación madrileña a la que le tocó en suerte vivir un tiempo sombrío y luminoso a la vez, que supuso el principio de la apertura para un país entero y, al mismo tiempo, la caída en la sombra de la adicción de un montón de vidas.

    Con un tono sorprendente, pautado por un torrente de imágenes que se encadenan de forma vertiginosa, y sin que su juventud lastre la verosimilitud del texto, en el que se intuye un laborioso ejercicio de investigación, el autor zamorano repite lo que mejor sabe hacer, recurrir al misterio para comprender mejor la Historia, y levanta sobre la sangre de la señorita Adela, hija de un acaudalado matrimonio del barrio de Salamanca, y la estela de la enigmática Siberia, cuyo origen se enroca en un sórdido apartamento de la calle Barquillo y de la que aquí no desvelaremos nada más para no suavizar el impacto de la novela, una trama de clima opresivo, salpicada de personajes reales -Las Costus, Ana Curra, los ya mencionados hermanos Urquijo…- que se mezclan con una envolvente y sólida ficción, retrato de una época a la que el novelista despoja de la frivolidad inmerecida con la que a menudo es descrita.

    Por Marina Sanmartín.

  9. «El libro de las lágrimas»

    La poeta y narradora norteamericana Heather Christle

    El libro de las lágrimas. Heather Christle. Tránsito, 2020. 203 páginas. 19,50 euros

    A medio camino entre las memorias y el ensayo, El libro de las lágrimas surge de una maravillosa fantasía de su autora, la poeta estadounidense Heather Christle, el deseo de crear un mapa con todos los lugares en los que había llorado alguna vez en su vida. Contado en fragmentos, este libro original y delicado, hace un recorrido personalísimo por su particular universo del llanto que no deja de ser un espejo del de todos nosotros.

    De la utilidad del lacrimatorio a la morfología de las lágrimas dependiendo de las razones por las que las personas lloran, estos pequeños textos, trenzados con la biografía de la autora, conforman, más allá de un gabinete de asombrosas curiosidades, es un mapa de lo que no queremos ver, de nuestras vulnerabilidades, de eso tan universal que es la tristeza.

    Un libro sabio y cautivador sobre eso que a menudo nos avergüenza: las lágrimas.

    Por Laura Ferrero.

https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-narrativa-no-debe-perderse-estas-fiestas-202012181957_noticia.html

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