La ‘Pastora’ de Pissarro no descansa

Como un hijo de padres separados, el cuadro de Camille Pissarro (1830-1903; pintor impresionista francodanés) debía, por ley, repartirse entre los cimacios de un museo parisino y los de la Universidad de Oklahoma. Pero lo que dificulta hoy la organización de grandes exposiciones es precisamente el riesgo de hacer viajar carísimas obras de arte. Y el consiguiente coste del seguro. Es por eso que Orsay, elegido para ser el padre parisino de Pastora recogiendo las ovejas, declinó la oferta.

Convencida de que será el caso de otros museos, la propietaria legal del cuadro volvió a los tribunales. En este caso “para invalidar el acuerdo y que la obra quede para siempre en Francia”. El fallo, el 8 de diciembre.

El óleo que Pissarro, uno de los fundadores del impresionismo, pintó en 1886, es una de sus escenas campesinas, que actualmente se cotizan a más de 2 millones de euros. Con excepciones en alza: en 2018, su Paisaje con álamos, tiempo gris, Eragny batió récords en subasta: 3.364.404 euros en Christie’s de Nova York.

Imagen completa de 'Pastora recogiendo las ovejas', de Pissarro
Imagen completa de ‘Pastora recogiendo las ovejas’, de Pissarro

Leone-Noëlle Meyer descubre en el 2012 que la Universidad de Oklahoma muestra el cuadro

La Pastora fue adquirida en la década de 1930 por Raoul Meyer, hombre de negocios, judío, y por lo tanto forzado a ocultarse en 1941, cuando los nazis ocuparon Francia. Se refugia con su esposa en una granja de Auvernia y se enrola en la Resistencia. Tras la liberación descubre que su colección, que creía a resguardo en el respetable Crédit Foncier de France, había sido pillada por los nazis.

Recupera buena parte de su colección, pero no la Pastora, vista en Suiza y Holanda y presuntamente en Nueva York. Nunca sabrá que en 1957 el galerista neoyorquino David Finlay la incluyó en la colección impresionista destinada al matrimonio Weitzenhoffer.

Medio siglo más tarde, Aaron Weitzenhoffer dona, en nombre de su esposa fallecida, 33 cuadros impresionistas, la Pastora incluida, al Museo de Arte Fred Jones jr de la Universidad de Oklahoma.

Nadie se toma el trabajo de investigar el pasado del cuadro. Sin embargo era sencillo: desde 1947 la Pastora consta en el repertorio de bienes expoliados por los nazis.

Camille Pissarro en torno al año 1900.
Camille Pissarro en torno al año 1900. (Dominio público)

Los Meyer, sin hijos, adoptan al terminar la guerra a una niña de 7 años, Leone-Noëlle, de padre desconocido, internada en un orfelinato cuando su madre fue deportada. Es esa hija adoptiva, heredera de las famosas Galeries Lafayette, quien continuó la búsqueda cuando sus padres murieron.

En el año 2012, Leone-Noëlle Meyer descubre en internet que la Universidad de Oklahoma muestra la Pastora, como parte de su colección. Reclama, pero la universidad responde que se trata del donativo de una honesta familia. Meyer pleitea en su carácter de hija de una deportada. En el 2015 el estado de Oklahoma ordena una investigación para clarificar la compra de Finlay, que se revela ilegal. En el 2016, Meyer, entonces de 76 años, y la universidad, por juez interpuesto, acuerdan que el cuadro será expuesto de manera alterna en Oklahoma y en un museo parisino.

El entramado del mercado del arte continúa siendo opaco para algunas obras expoliadas por los nazis

Ironías de ideólogos, Camille Pissarro, cuyos dos primeros nombres eran Abraham y Jacobo, hijo de judíos portugueses huidos de la inquisición, gustaba mucho a los inquisidores nazis. Sus cuadros fueron de los más pillados. Así, en el 2018, un juez restituyó La recolección de guisantes, de 1887, a la familia de Simon Bauer, despojada del cuadro en 1943. Sus aparentemente legítimos propietarios, los Toll, lo habían comprado en 1995 en Christie’s de Nueva York. El juez se apoyó en un decreto francés de 1945 que fijó “la nulidad de los actos de expoliación cometidos por el enemigo o bajo su control”.

Los Toll se habrán maldecido por haber prestado el cuadro al Museo Marmottan de París, en el 2017, para la exposición Pissarro, el primer impresionista. Porque allí lo reencontraron los descendientes de Bauer, quienes exigieron de inmediato su secuestro legal. El juez desestimó la buena fe del comprador como atenuante. Y sentó jurisprudencia: “Toda persona en posesión de una obra de arte robada debe devolverla sin reclamar indemnización”.

Esa jurisprudencia no vale para el tribunal de California ni para España, país que sin embargo firmó con otros 43 los acuerdos de Washington de 1998 en los que se comprometen a “aplicar normas morales” a las obras robadas por los nazis.

Las obras del pintor, hijo de judíos portugueses huidos de la inquisición, gustaba a los inquisidores nazis

En efecto, la primavera pasada California desestimó la restitución de Rue Saint-Honoré por la tarde. Efecto de lluvia, pintado en 1897 por Camille Pissarro, una de sus raras obras de tema parisino. El juez convalidó la propiedad de la Fundación Thyssen-Bornemisza, de Madrid. Y por carácter transitivo la de España, que compró en 1993, por 350 millones de dólares, la colección del barón Thyssen de la que el cuadro forma parte. El abogado del demandante se conformó con un detalle: “Quedó claro que el cuadro fue expoliado y jamás devuelto”.

En cualquier caso, el nuevo juicio intentado por la ya octogenaria Leone-Noëlle Meyer se apoya en el fallo de restitución a los Bauer para obtener la nulidad de las sucesivas operaciones comerciales que terminaron con el cuadro en Oklahoma.

El 8 de diciembre habrá, o no, una respuesta. Pero será un suma y sigue. Porque si 65.000 de las más de cien mil obras de arte expoliadas a judíos en Francia fueron repatriadas de Alemania, nadie sabe cuántas siguen en manos privadas. Por otra parte, si los museos franceses estiman conservar 2.000 frutos del expolio, identificados pero no reclamados, la cifra sospechosamente redonda, no es de fiar.

De hecho, en febrero pasado el Louvre encargó la investigación de “la procedencia de las compras efectuadas por el Louvre entre 1933 y 1945” a Emmanuelle Polack, especialista del mercado del arte bajo la ocupación nazi (La Vanguardia comentó el año pasado su exhaustiva exposición sobre el tema, en el Mémorial de la Shoah, de París).

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