La quiebra de grandes tablaos pone el flamenco en la cuerda floja

El quejío de cantaores y bailaores por el cierre absoluto de los tablaos desde que estalló la pandemia se ha convertido en un clamor jondo por la bancarrota y clausura “definitiva” de no pocos de estos escenarios. Sólo en Madrid ya son seis los que, sobre un total de 21, han anunciado internamente que tiran la toalla. Entre ellos están Casa Patas y Café de Chinitas, dos templos del género.

“El 95% de los artistas flamencos viven de los tablaos, que les dan trabajo 365 días al año y no sólo 20 o 30 como las compañías que hacen giras. Si desaparecen los tablaos desparece el flamenco”, dice a La Vanguardia el director del célebre Corral de la Morería y presidente de la asociación madrileña de estas salas, Juan Manuel del Rey.

Los otros locales de cante y baile de la capital española que han clausurado o van a hacerlo en los próximos días –según ya han avisado a la asociación– son los de Flamenco Real, Cardamomo, La Fragua y La Cueva de Lola, indicó el propio Del Rey. Son en total media docena de cierres que resultan especialmente notorios por darse en la ciudad con más tablaos abiertos antes de la pandemia. Pero la tendencia y la situación son “exactamente las mismas en Catalunya y en el resto del país”.

A diferencia de otros negocios del espectáculo y la hostelería, los clientes de los tablaos son en un 90% turistas extranjeros. De modo que, mientras bares o restaurantes han podido mantenerse en porcentajes que pueden oscilar entre el 30% y el 70%, “en nuestro caso estamos al cero por ciento desde el inicio del confinamiento en marzo”. Y aunque hay otros focos culturales que se sustentan básicamente en el turismo exterior, como los museos del Prado y el Reina Sofía, “nosotros, a diferencia de ellos, no contamos con el soporte de los presupuestos; estamos solos”, lamenta el mismo portavoz.

Los tablaos que siguen en pie pese a continuar físicamente cerrados, resisten únicamente gracias a su patrimonio, a los Ertes y consiguientes pagos de cotizaciones a la Seguridad Social, y a las subvenciones parciales de los alquileres de los locales. Pero todo eso “no basta para asegurar la supervivencia”.

Los empresarios del sector en Madrid piden que les dejen abrir terrazas para funcionar como restaurantes

La inmensa mayoría de los tablaos madrileños se hallan en zonas del centro afectadas por determinadas restricciones. Los empresarios están pidiendo ahora que se levante provisionalmente la prohibición que les impide instalar terrazas para, al menos, funcionar como un restaurante más.

Así como los Ministerios de Cultura y de Turismo aún “ni siquiera han respondido” a las peticiones de un encuentro lanzadas por el colectivo, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid han habilitado y siguen planeando algunas ayudas, como patrocinios y promoción de actuaciones para este otoño además de los mencionados pagos de alquileres. Y “todos los grupos políticos” de ambas instituciones se han mostrado sensibles ante el problema. “Pero una cosa es la sensibilidad y otra la acción”, señala Del Rey para subrayar la necesidad de un mayor empuje económico. Habría que tener en cuenta que en el 2019 los tablaos “atrajeron a España a 6,8 millones de turistas extranjeros”.

El año pasado los tablaos “atrajeron a España a 6,8 millones de turistas extranjeros”, aseguran en el sector

El drama de los tablaos en Madrid puede anticipar el que se avizora en los de Barcelona. Tal como ya en julio se explicó en La Vanguardia, los empresarios de El Cordobés (Ramblas), el Tarantos (plaza Reial) y el Tablao de Carmen (Poble Espanyol) lideran una iniciativa conjunta para reclamar medidas enérgicas que puedan salvar el sustento de los flamencos, cuyo arte “es parte de nuestro patrimonio único y singular”

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