La Setmana del Llibre en Català registra 25.000 visitantes en el Moll de la Fusta

Después del confinamiento y la cancelación de prácticamente todas las ferias y presentaciones relacionadas con el mundo del libro, la 38.ª Setmana del Llibre en Català ha sido un éxito. Las cifras provisionales indican que el volumen de ventas puede llegar a los 325.000 euros. Si se tiene en cuenta que la feria ha estado abierta solo 4,5 días, mientras que en las últimas ediciones abría 9,5 días, y que el año pasado la facturación llegó a los 543.973 euros, la edición que se clausuró ayer ha llegado al 60% de la facturación del año pasado.

“Las expectativas no eran buenas –explica el presidente de la Setmana, Joan Carles Girbés–, pero todo el mundo ha colaborado con muchas ganas y poniendo de su parte. Había mucha necesidad de recuperar la normalidad y el público ha respondido con una alta asistencia”. También la presidenta de Editores.cat, Montse ­Ayats , se mostraba satisfecha porque “se han superado con creces todas las previsiones”.

“Había necesidad de recuperar la normalidad y el público ha respondido”, afirma el presidente de la Setmana, Joan Carles Girbés

El cambio de ubicación, de la avenida de la Catedral al Moll de la Fusta, tampoco era estimulante, porque no es un lugar de paso. Pero los lectores son militantes y han acudido hasta 25.000. Precisamente por el control de entradas y salidas por las medidas sanitarias, es el primer año que las cifras de asistencia son del todo fiables.

“En algunos momentos hemos tenido que cerrar los accesos porque se ha llegado a las casi mil personas del aforo fijado –detalla Girbés–. La gente tiene un comportamiento muy cívico y, si se había de esperar unos minutos, lo hacía sin ningún problema. Incluso el president Torra guardó cola. No avisó y se estuvo siete minutos y medio como un visitante más”.

“Se han superado con creces todas las previsiones”, declara satisfecha la presidenta de Editors.cat, Montse Ayats

Ayer por la mañana el presidente Torra volvió al recinto, casi de incógnito, y pidió a los organizadores que le dejaran hacer, que quería pasear por los puestos y comprar libros de la manera más anónima posible. Hay que recordar que, antes que presidente de la Generalitat, Quim Torra fue editor de A Contra Vent , editorial que fundó en el 2008, y hasta hace tres años, también participaba en la Setmana, tras el mostrador, recomendando y vendiendo libros.

Girbés también refiere que la Diada fue un día muy bueno de ventas: “En años anteriores, el Onze de Setembre hay muchos visitantes por la mañana, son gente que va a la manifestación, pero lógicamente no compraba libros para no tener que ir cargada. Este año es el día que ha habido más gente y sí han comprado”.

Los libros quizá sí dan la felicidad, pero no demasiados beneficios. El escritor Sebastià Benasar , director de la colección de novela negra Lo marraco negre, de Pagès Editors, se enamoró de un velero amarrado en el puerto que veía desde su puesto: “He echado cuentas y necesito 440 años de derechos de autor para comprár­melo”. Pero el velero no está en venta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *