La vida en un edificio de BMB 40 años después

Nacido en plena dictadura, el estudio MBM (Oriol Bohigas, Josep Martorell y David Mackay) desafió la arquitectura falsamente clásica que imponía el franquismo y luchó por abrirse un hueco en la arquitectura moderna a través de multitud de proyectos –el edificio de la Meridiana, la escuela Thau…–que lo convirtieron en el equipo arquitectónico barcelonés más influyente de la segunda mitad del siglo XX.

Pero, ¿cómo ha pasado el tiempo por algunos de aquellos edificios de viviendas que en su momento fueron iconos de la modernidad? Precisamente para abrir una reflexión sobre la rehabilitación del patrimonio moderno y su adaptación a las nuevas necesidades del siglo XXI, la divulgadora de la arquitectura Pati Nuñez ha ideado un proyecto, Vivir la arquitectura, cuya primera edición tiene como protagonista una de las viviendas diseñadas en los años setenta por MBM en la calle La Costa, en el Putxet, y que ha sido objeto de una restauración por parte del Estudio Vilablanch.

Iluminación  por medio de fluorescentes verticales colocados en tras la estructura vertical del cuerpo de la escalera
Iluminación por medio de fluorescentes verticales colocados en tras la estructura vertical del cuerpo de la escalera (Àlex Garcia)

Nuñez, fundadora del festival Open House Madrid y cocomisaria del pabellón catalán que tuvo como protagonista al estudio RCR, cuenta que Vivir la arquitectura nace de un proyecto que la pandemia ha dejado en stand by (la filmación de una película sobre Oriol Bohigas, el único superviviente de los tres socios de MBM) pero que en todo caso entronca con unas de sus obsesiones, la de explicar la arquitectura a través de la experiencia directa. Así, el público podrá visitar la vivienda de la calle La Costa, mediante cita previa, del 17 al 26 de noviembre, dentro de la Barcelona Design Week.

(Hall del edificio, con la célebre lámpara de pared mbm Àlex Garcia)

Josep Bohigas, hijo del fundador de MBM y también arquitecto, explica que el edificio, con una fachada autónoma que no refleja el interior (sus recortes idénticos sirven para diferentes usos: ventanas, terrazas o galerías) fue construida, como muchas de las que levantó el estudio en aquella época, en régimen de cooperativa. Ya en el hall se encuentran algunos de sus elementos distintivos: cerámica blanca, suelos de goma pirelli, la multicopiada lámpara de pared mbm o la columna de fluorescentes verticales que se enfila por el hueco de la escalera.

El proyecto abre una reflexión sobre la rehabilitación del patrimonio moderno y su adaptación a las nuevas necesidades del siglo XXI

La vivienda tenía la distribución típica para una familia burguesa, con zonas de servicio separadas, que Vilablanch ha dinamitado, conectando los espacios, ahora mucho flexibles, y unificando los materiales, “para una familia moderna, 40 años después”.

Interior de la vivienda tras la rehabilitación
Interior de la vivienda tras la rehabilitación (Àlex Garcia)

El proyecto incluye un ciclo de debates online en el que participarán Elina Vilá, responsable de la reforma, Josep Ricart, Coque Claret, Benedetta Tagliabue y Josep Bohigas, además del fotógrafo Jordi Bernardo, que también expone en la vivienda.

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