La voz como puente de la Bienal veneciana

Kaija Saariaho, ganadora del León de Oro de la Biennale di Venezia – Jaime García

La voz como puente de la Bienal veneciana

El Festival Internacional de Musica Contemporánea integrado en la Biennale di Venezia celebra su 65ª edición reclamando la atención sobre la compositora de origen finlandés Kaija Saariaho, destinataria del León de Oro

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El Festival Internacional de Musica Contemporánea integrado en la Biennale di Venezia celebra su 65ª edición reclamando la atención sobre la compositora de origen finlandés Kaija Saariaho, destinataria del León de Oro, máxima distinción de un evento referencial en el mundo musical contemporáneo. En ella se reconoce la calidad técnica y expresiva, y el original uso de la voz, argumentos que, desde una perspectiva interpretativa también se hacen evidentes en el trabajo de los Neue Vocalsolisten, quienes reciben este año el León de Plata. Ambos premios son el aspecto más inmediato de una edición cuyas novedades tienen mucho que ver con el nombramiento del compositora Lucia Ronchetti, primera mujer que dirige el festival.

Ronchetti toma el relevo del

 también compositor Ivan Fedele cuya experiencia veneciana se centró en el descubrimiento de relaciones musicales en un mundo diverso pero fuertemente comunicado. La mezcla de géneros, la fusión de estilos o la relación entre obras aparentemente irreconciliables dibujó una programación cuya tensión interna proporcionó descubrimientos sorprendentes y también complejos equilibrios. Apenas se ha presentado Lucia Ronchetti y ya es obvio que sus intereses están cerca de aquellos temas que dan forma a la reflexión cotidiana del compositor. En su propia página web explica el futuro del proyecto y admite propuestas. El reflejo es ‘Choruses’, título para la edición 2021, dedicada a tratar aspectos estilísticos de la escritura vocal de los últimos treinta años, argumento al que ella misma ha dedicado buena parte de su catálogo, cercano a la dramaturgia, particularmente la ‘action music’.

Y como fondo la tradición musical veneciana (Willaert, Monteverdi, Gabrieli..), con eco en la creación actual incluyendo obras de concierto, instalaciones sonoras, representaciones experimentales, sucesos vocales y escenificaciones. En el pensamiento de Ronchetti está la reflexión, el debate y la divulgación como ‘peregrinación del oyente’. Un grueso libro dedicado a los programas de festival incluye interesantes ensayos sobre algunas de la obras selecionadas, mientras Radio 3 potencia su presencia en Venecia transmitiendo varios programas de sus populares ‘Lezione di musica’ a cargo de Giovanni Bietti. La Biennale College Musica presente desde 2008, aumenta su capacidad con el fin de sostener la creatividad y el trabajo de las nuevas generaciones. Este es un aspecto esencial del festival pues, como señala el presidente de la Biennale, Roberto Cicutto, singulariza a las ‘hermanas’ pequeñas, música, danza y teatro, y permitirá pronto una mayor interacción con las disciplinas más visibles, arte, arquitectura y, sin duda alguna, el cine, cuyo protagonismo es definitivo.

Tratando de reconocer en el pasado claves de la actualidad, la Biennale Musica 2021 incluye tres encargos. Marta Gentilucci es la autora de una obra procesional —’moving still-processional crossings’— con desarrollo en las calles de Venecia como referencia a una forma performativa de la tradición popular italiana. El americano George Lewis presentará ‘Amo’, evocación sobre el filósofo Anthony William Amo y ejemplo de polifonía espacial de raíz madrigalista con el añadido de la realización electrónica. Christina Kubisch, por último, firma ‘Travelling voices’, uno de los puntos culminantes de la programación, afirmada en el contrapunto vocal de la escuela de la basílica de San Marcos, donde se escuchará la obra. Con ello se confirma la recuperación de espacios en un festival siempre dispuesto a recorrer la ciudad.

Entre todos ellos está el Teatro de la Fenice y el Malibrán, donde aún se recuerda la presencia de la Orquesta de la Comunidad de Madrid en 2004, junto con la Euskadi, las únicas dos agrupaciones orquestales españolas que han acudido al festival veneciano. En este último lugar se ha representado la ópera “Only the sounds remain”, composición de Kaija Saariaho quien completa la concesión del León de Oro con la interpretación de otras tres obras características en varios programas: ‘Tag des Jahrs’, ‘Reconnaissance’ y ‘Oltra mar’, partitura maestra y ejemplo de síntesis armónica y tímbrica como metamorfosis de ascendencia impresionista. Todavía ‘Only the sounds remain’ camina por esa senda presentando una personalidad sugerente antes que descriptiva. La ópera, escrita en 2016, pudo verse en el Teatro Real. Su recuerdo es ahora imprescindible ante la nueva propuesta escénica en la que también participa el Tokyo Bunka Kaikan y el Palau de Música de Barcelona, donde se verá en octubre de 2022 con Saariaho colaborando como residente.

En el libro de la Biennale se incluye una reflexión del director teatral Peter Sellars, recreador de gran parte de las óperas de Saariaho. Con afán poético sugiere la presencia de los ‘mensajeros divinos’, del crepúculo y la aurora como imágenes integradas en buena parte de esta música. Sellars evocó todo ello en la primera puesta en escena de ‘Only the sounds remain’ consiguiendo que la intimidad de la obra, el sentido de pérdida y de relación ante lo sobrenatural fueran cuestiones perceptibles. La obra parte de dos piezas clásicas del teatro noh japonés y entronca con la ideación de un paisaje. La concentración de la obra se sustancia en siete instrumentistas, electrónica, coro de cuatro voces y dos protagonistas. Luego, en el catálogo de Saariaho han venido acciones más evidentes, duras y tangibles como en su ultima ópera ‘Innocence’ estrenada este año en Aix-en-Provence y de la que ya se hizo el relato en ABC.

El trabajo de Sellars para ‘Only the sound remains’ definió el futuro de la obra hasta el punto de que la actual propuesta escénica firmada por Aleksi Barrière, hijo de la compositora, surge como remedo de aquella producción aunque sustanciada en una realización en donde la mínimo tiene apariencia de escasez y lo evidente surge exento de toda sutileza: apenas unos paneles traseros con cambio de luces y la presencia del bailarín Kaiji Moriyama (personaje al que el propio Sellars considera indispensable en la puesta en escena de la obra). ‘Only the Sound Remain’ reclama otra imagen capaz de colocar al sacerdote Sodzu Gyokei, al espíritu del guerrero Tsunemasa, al pescador Hakuryo y al ángel Tennin en una esfera más profunda. La producción veneciana adolece del encanto suficiente, e incluso de una atmósfera sonora adecuada a consecuencia de una realización sonora en tiempo real excesivamente saturada. En ese contexto surgió con notable autoridad el trabajo de Theatre of Voices y los intrumentistas dirigidos por un preciso Clément Mao-Takacs. Hubo naturalidad en la versión del barítino Bryan Murray y algo más de rebuscamiento en el contratenor Michal Slawecki.

La ovación final fue sobre todo para Kaija Saariaho cuyo frágil aspecto, acentuado ahora frágil por uso de muletas, delata una naturaleza sensible. Pero hay que escuchar su voz cauta y potente. Durante la ceremonia de entrega del León de Oro conversó con el periodista Tom Service, escritor en ‘The Guardian’ y colaborador en la BBC Radio 3. Señaló el papel de la mujer y la singularidad de un premio que le llega tras una larga lista de autores de la solo forma parte otra mujer: Sofia Gubaidulina. Y habló del tiempo como soporte a un aprendizaje lento y meditado. La comprobación llegó con el concierto inaugural del festival en el que la Orquesta del Teatro de La Fenice dirigida por el español Ernest Martínez-Izquierdo presentó el concierto para violonchelo ‘Notes on Light’ y la versión orquestal de ‘Children’s Corner’ de Debussy según el compositor Hans Abrahamsen. La diáfana apariencia de la obra de Debussy/Abrahamsen definió la voluntad narrativa del programa. Pero el ‘héroe’ fue el violonchelista Anssi Karttunen, intérprete de una pasmosa facilidad y ‘responsable’ en la definición de una obra cuya construcción final queda en manos del propio solista. También aquí la ovación fue muy importante, ahora sí, corroborada por una interpretación en la que Martínez-Izquierdo, progundo conocedor de la obra de Saariaho, logró ensalzar su condición exigente y minuciosa. La Biennale Musica 2021 prosigue de inmediato dispuesta a indagar sobre la voz y sus circunstacias.

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