Lagartijo, sobre "el tongo" de la Fundación en Aracena: "O me ponen o me tiro de espontáneo en la final"

"No es que haya sido tongo. Es mucho peor. Como si en la final de la Champions juega un equipo italiano y otro español y…

«No es que haya sido tongo. Es mucho peor. Como si en la final de la Champions juega un equipo italiano y otro español y el árbitro es italiano», dice Javier Moreno Lagartijo, el novillero que cortó tres orejas en Aracena, la primera de las novilladas organizadas por la Fundación, pero fue descartado por un jurado compuesto por aficionados y profesionales onubenses que proclamó ganador, por la mínima, al torero de Huelva, Emilio Silvera.

«La diferencia fue abismal. Me crecí durante toda la tarde. Cuando puedes no sólo con el toro sino con las circunstancias te vienes arriba. Me veía ganador. En la final». El jurado no sólo puntúa en base a las orejas cortadas. «Se puntúa la actitud, la expresión artística y la espada sobre una puntuación máxima de cuatro puntos. Las orejas valen uno». Y Lagartijo no entiende cómo «teniendo el peor lote y arrancándole las tres orejas, le dan más actitud a Silvera, que no se puso con su segundo toro». A Emilio Silvera le dieron 3.3 puntos de actitud y a Lagartijo 2.7 con el quinto y el cuarto respectivamente. «Si el padre le gritaba ‘Cuidado, cuidado. No te pongas’. Ni con la derecha ni con la izquierda».

Al terminar el festejo, los profesionales, dice Lagartijo, le felicitaron. «Teníamos que haber sido juzgados por profesionales. El jurado estaba compuesto por amigos de Silvera. Si el padre estaba en el callejón charlando con ellos. Yo no me di cuenta. Me lo dijeron. Pero pensé que no iba a pasar esto. ¿Cómo me pueden dar menos actitud si me dejé llegar los pitones a la barriga? ¿La actitud es llevarse bien con el jurado?», reflexiona.

Del festejo «no hay fotografías ni vídeos, no ha salido nada. Tendrían que poner el vídeo, hombre. Y que juzguen todos a ver qué pasó. Muchos toreros me han dicho que en el toreo hay injusticias, pero que como ésta pocas». Su apoderado va a reclamar formalmente. «Hombre, esto lo vamos a hacer bien. Vamos a reclamar a la Fundación. No me voy a callar. No se puede permitir. El toreo está lleno de antitaurinos».

Javier Moreno llevaba más de un año sin vestirse de luces. Entró por sorteo en el certamen. «A mí me gusta sólo torear. El resto, nada. Después de estar sin torear he quitado, bueno, quitado, no, he barrido a los nenes que están todo el día entrenando. Más mérito tiene. Se lo he explicado a los niños. Se tiene que juzgar lo que se ve en la plaza. Y Emilio Silvera no se pasó cerca ni una vez al eralito gordo que le tocó».

«Los toreros luego hablarán y dirán que soy un prepotente. ¿Hace falta ser alguien en el toreo para tener voz?», se pregunta. Tenía tan claro que iba a pasar a la final que estaba a punto de comprar «15 toros para prepararme en el campo». «Es que no sé qué ejemplo ponerte para que se entienda la injusticia. No lo sé». Lagartijo está enfadado. «¿Enfadado? No, no. Estoy arrancado. Pero ya he madurado. Estoy por decirle a Victorino que o me pone en la final o me tiro de espontáneo».

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