Las creadoras alzan la voz

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Este otoño coinciden un número considerable de exposiciones dedicadas a mujeres artistas. No se trata de un cambio estructural. Tampoco responde a cuotas: según el informe de Mujeres en las Artes Visuales, en 2019, solo cuatro museos españoles cumplían el criterio de paridad en su programación. Pero este aumento de presencias femeninas no puede ser leído como una casualidad ni una moda. Se trata de una respuesta, todavía parcial, a las evidencias contrastadas de la exclusión histórica de las mujeres del sistema del arte. Las principales instituciones culturales empiezan a cuestionar un canon discriminatorio e incompleto, y lo hacen a través de exposiciones de altísima calidad. Seleccionamos las más destacadas.

La Ribot (Madrid, 1962).

La invisibilidad internacional del arte español tiene entre sus mejores excepciones la de La Ribot. Su trayectoria como coreógrafa ha sido reconocida con importantes galardones, como el León de Oro en la Bienal de Venecia de Danza. Pero su producción desborda los límites del escenario: lo vemos en esta cita, que revisa sus últimos veinte años, y donde lo coreográfico se integra con rigor en disciplinas como el vídeo, la instalación o la performance. Su discurso, sobre lo distorsionado, lo disfuncional y lo imprevisto, configura una de las apuestas más contundentes de la creación contemporánea. «Manual de Uso». CGAC. Santiago de Compostela. Hasta febrero.

«Pieza distinguida 45», de La Ribot

Teresa Margolles (México, 1963).

La obra de Margolles nunca está exenta de polémica. Los conflictos éticos y las implicaciones políticas que genera promueven posicionamientos críticos radicales y opuestos. Su entrada en Es Baluard profundiza en la poética de una creadora cuya principal temática es «la vida del cadáver», entendido como sujeto particular y cuerpo social. Añade también, a través de obras inéditas, una reflexión en torno a las fronteras, sobre todo en contextos donde la pobreza, la injusticia y la desigualdad tienen rostro de mujer. Su caso de estudio se detiene en Cúcuta, ciudad limítrofe entre Venezuela y Colombia. «La piedra». Es Baluard. Palma. Hasta el 28 de marzo.

Regina Giménez (Barcelona, 1966).

El programa Encuentros pone en diálogo obras emblemáticas de la colección del Museo Patio Herreriano con el trabajo de creadores actuales. En esta segunda entrega, Giménez se enfrenta a una acuarela elaborada en 1915 por Sonia Delaunay. Este punto de partida es aprovechado para desplegar el espectro formal que, desde el prisma de lo abstracto, desarrolla la barcelonesa: paisajes imaginarios, caligramas y constelaciones. Esencial en su poética es la recuperación de los saberes populares, sobre todo los que se alejan del rigor científico para buscar formas de conocimiento basadas en lo intuitivo. «Iremos al sol». Museo Patio Herreriano. Valladolid. Hasta el 17 de febrero.

Carmen Laffón (Sevilla, 1934).

Sevilla se vuelca con una de sus artistas más destacadas: tres exposiciones revisan la trayectoria de Carmen Laffón, esencial en las renovaciones figurativas que emergieron en España en los sesenta y setenta. Ella ha ejercido además una notable influencia en la pintura andaluza posterior. Sus imágenes se construyen desde la sugerencia, la atención a los matices y el interés hacia lo cotidiano, lo íntimo y lo familiar. A sus 86 años, sigue sorprendiendo su impulso creativo, y también la constante evolución de un discurso asentado en tres pilares: luz, color y tiempo. «La sal». CAAC. Sevilla. Hasta el 29 de febrero. «Laffón en la Colección Cajasol». Fund. Cajasol. Hasta el 10 de enero. «El estudio de la calle Bolsa». Museo de BB.AA. de Sevilla. Hasta el 28 de febrero.

Una de las piezas de la mestra «La sal», en el CAAC

Lee Krasner (1908-1984).

Citada de manera recurrente como «la mujer de Pollock», su trayectoria muestra la precaria posición de las pintoras en el contexto del expresionismo abstracto. El influyente crítico Clement Greenberg destacaba en 1948 la necesidad de un arte viril (espontáneo y expresivo) que ocupase el lugar del arte afeminado (con gracia y buen acabado) de París. Este modelo de subjetividad masculina ayudó también a afirmar la exclusión, museística e historiográfica, de artistas como Krasner. El Museo Guggenheim recupera una selección de pinturas que creó a lo largo de más de medio siglo. «Color vivo». M. Guggenheim. Bilbao. Hasta el 10 de enero.

Fragmento de «Combat», de Lee Krasner

Fina Miralles (Sabadell, 1950).

En la programación del MACBA existe un marcado desequilibrio entre hombres y mujeres. Si las individuales de estas últimas son escasas, las dedicadas a artistas españolas han llegado a ser prácticamente inexistentes. De ahí la importancia de esta muestra, que recorre una trayectoria de gran trascendencia: Miralles no solo fue pionera del conceptual en nuestro país, sino que apostó por la relación con la Naturaleza, la indagación en el contexto, la desmitificación de la obra de arte o el análisis de las relaciones de poder, aspectos abordados en la cita. «Soy todas las que he sido». MACBA. Barcelona. Desde el 5 de noviembre.

Isabel Baquedano (1929-2018).

La obra de Isabel Baquedano supuso una auténtica sorpresa en el circuito expositivo de Madrid durante los setenta. Su trabajo, figurativo y de raigambre clásica, abordaba la admiración que le producían los sucesos y paisajes de la vida cotidiana. La cita del Museo Universidad de Navarra, en la que estuvo involucrada antes de fallecer, es un recorrido por sus principales temas. En perspectiva, sus cuadros poseen una actualidad sorprendente: no son pocos los pintores que, hoy, desarrollan una poética y una técnica muy próximas a las que elaborara esta exquisita artista. «De la belleza y lo sagrado». Museo Universidad de Navarra. Hasta el 10 de enero.

Anna-Eva Bergman (1909-1987).

Nombres relevantes del arte femenino han expuesto en los últimos años en el Museo Reina Sofía. Ahora es el turno de Bergman, que evolucionó desde la Nueva Objetividad hacia una abstracción razonada, basada en el dibujo y el ritmo compositivo. Pero el desinterés del museo por las autoras españolas sigue siendo abrumador. Desde 2008, bajo la dirección de Manuel Borja-Villel, apenas una docena de ellas han logrado una individual. A esta cifra se suma la actual de Concha Jerez, en Sabatini hasta el 12 de enero. «De norte a sur, ritmos». MNCARS. Madrid. Desde el 22 de octubre.

«Invitadas»

La reconstrucción de la lógica patriarcal llega a paso de tortuga al Museo del Prado. En 2016 se realizó la primera monográfica de una pintora, Clara Peeters, y el pasado año se puso en diálogo a Lavinia Fontana y Soffonisba Anguisola. Ahora, tras varios aplazamientos por la pandemia, se inaugura Invitadas, que aborda la imagen femenina promovida por los estamentos oficiales entre 1833 y 1931. Una cita de alto valor en una institución que conserva una férrea estructura excluyente: en sus dos siglos de existencia, ninguna mujer la ha dirigido. «Invitadas». Museo del Prado. Madrid. Desde el 6 de octubre.

Autorretrato de Marisa Roësset

Mientras, en las galerías…

El incremento femenino cae en picado en ellas. Su presencia es secundaria en porcentajes, pero aportan algunas de las propuestas más sobresalientes: en Madrid, no hay que perderse a Elena Asins en Elvira González, Rosa Brun en Fernández Brasso, Laura Torrado en Freijo, Aurèlia Muñoz en José de la Mano, Isabel Muñoz en Blanca Berlín, Gabriela Bettini en Sabrina Amrani o Raha Raissnia en Marta Cervera. En Barcelona, destacan propuestas como la de ADN con Acha-Kutscher, Núria Güell y Margaret Harrison, o la de Nogueras Blanchard con Beatrice Gibson.

Aurèlia Muñoz en la galería José de la Mano

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https://www.abc.es/cultura/cultural/abci-creadoras-alzan-202010020038_noticia.html

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