Alejandro Oliveros (Valencia, Venezuela, 1948)

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Las geografías sentimentales de Alejandro Oliveros

‘Poemas de la luna líquida’, del escritor venezolano, es un libro con encanto y con temblor y elegancia sentimental

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Alejandro Oliveros (Valencia, Venezuela, 1948) ha ido construyendo, libro a libro, una aventura poética ciertamente valiosa, reflexiva y contenida, que a menudo se esconde tras el juego de unas palabras en apariencia sencillas a las que hay que estar atentos para saber escucharlas. Oliveros necesita una lectura acorde a la sutileza en que se mueven sus poemas. Su obra, y por supuesto estos ‘Poemas de la luna líquida’, es profundamente biográfica y profundamente cultural porque en ella la vida siempre tiene su correspondencia simbólica en el arte, y porque el arte es una forma de expresar aquello que ignorábamos tener en nosotros, como decía Milosz.

En efecto, en Oliveros la experiencia existencial se enmascara detrás de una experiencia cultural hasta

 tal punto que hace convivir su voz con las voces y los poemas de otros poetas en un juego de indudable apropiación textual, de homenaje y profanación. Podríamos decir que la autoría para él es una superstición y la tradición el campo de batalla de su propia vida, el espejo donde la intensidad de lo vivido adquiere una dimensión más profunda.

‘Poemas de la luna líquida’. Alejandro Oliveros. Pre-Textos, 2021. 84 páginas. 17 euros
‘Poemas de la luna líquida’. Alejandro Oliveros. Pre-Textos, 2021. 84 páginas. 17 euros

Poesía de la memoria

El Machado que regresa a Madrid un año antes de la guerra, ese Milosz que recuerda el pubis de oro de una muchacha, o Tasso viviendo el exilio vienen a ser proyecciones rastreables de algún modo en la biografía vivida o soñada de Oliveros. Junto a esto, la expresión de la experiencia directa se alza cuando habla de su paisaje familiar. Es una poesía de la memoria, de los recuerdos, una forma de mirar las ascuas del crepúsculo de lo vivido o de celebrar la vida. Es una poesía del tiempo.

Las formas arromanzadas de muchos poemas nos recuerdan la levedad y la melancolía de Machado, esa musicalidad un poco afónica, un poco en sordina que busca cantar la presencia de lo fugitivo, la verdad de unos pocos sentimientos. En Oliveros la tradición está actualizándose siempre, es múltiple, como un delta, un curso de agua está en la tradición hispanoamericana del simbolismo, otra en los poetas de lengua inglesa, que él ha estudiado y sobre los que ha escrito, y otra en la poesía griega. Por eso es un poeta que, a pesar de tener un estilo muy marcado, siempre está reinventando su voz.

‘Poemas de la luna líquida’ es un libro con encanto y con temblor sentimental, con elegancia sentimental, con contención emotiva. En él, está la marca del exilio y la marca de un país a la deriva, la marca de la vejez y del paisaje, pero en el que cualquier tragedia está expresada sin asomo de tremendismo confesional sino desde la voz de la confidencia, desde la connotación y la fuerza de ciertos símbolos. Para Oliveros menos es más, los grandes sentimientos caben en la inmensidad de unas pocas palabras. Un poeta mayor.

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