Las librerías de más de 800 m2 cierran algunas áreas

A raíz de la nueva ola de medidas contra la pandemia, las librerías catalanas no paran de reinventarse. Desde ayer, las que tienen más de 800 m2 de superficie pública han cerrado parcialmente algún área para ajustarse a la medida fijada por el Govern.

En Altaïr , por ejemplo, la librería de la Gran Via de Barcelona especializada en viajes, no se puede acceder a la planta inferior. “Son casi mil metros cuadrados en total –explica Maria Monge, en el mostrador de información–, y nosotros bajamos a buscar los libros que el cliente nos pide. Hoy ya he hecho un viaje a Arabia Saudí”. Abajo tienen libros, guías y mapas de Asia y África. Y también la sección de montaña: “Tendremos que subir algunas cosas porque ahora es lo que tiene más salida”.

“Hoy ya he hecho un viaje a Arabia Saudí”, ironiza una librera de Altaïr

En la Casa del Llibre de la Rambla Catalunya han cerrado la sección infantil y la sala de presentaciones que, de momento, han quedado suspendidas. También Alibri , en la calle Balmes, ha cerrado algunas zonas y no hará presentaciones.

La librería Ona de Pau Claris no se ve afectada, porque la superficie pública no llega a la medida dictada. “Y haremos las presentaciones –afirma la veterana librera Montse Úbeda–. Tenemos espacio suficiente y, a pesar del 30% de limitación, en la sala caben 35 personas con todas las medidas”.

En la Llar del Llibre de Sabadell no han tenido que cerrar espacios, pero sí han aplazado las presentaciones de estos quince días. “Podríamos hacerlas, pero entonces nos complica toda la gestión del resto de la librería”, explican.

Las librerías de más de 800 m2 se adaptan a las nuevas restricciones sanitarias
Las librerías de más de 800 m2 se adaptan a las nuevas restricciones sanitarias (Àlex Garcia)

Aunque alguna librería mantiene las presentaciones, la mayoría las ha cancelado, aplazado o recurrirán a las redes sociales

Abacus solo ha cerrado las dos tiendas de Màgic y Baricentro, “que están dentro de centros comerciales”, detallan fuentes de la cooperativa. “En el resto, hemos reducido el espacio público y vendemos los libros a petición, de momento no se puede curiosear”. Han cancelado las presentaciones y trabajan para hacerlas a las redes.

La Central del Raval se salva por pocos metros de tener que reducir espacios. “El bar cerrado sí que se nota –declara Marta Ramoneda–, porque da mucha vida”. Norma Comics , en el paseo de Sant Joan, queda justo por debajo de los 800 m2. En cambio, tiendas de la FNAC sí han tenido que cerrar espacios y despachar los libros a petición. “Solo son accesibles las novedades”, declaran.

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