Lluís Danés: “La vampira del Raval fue una cabeza de turco para tapar a los verdaderos monstruos”

El escenógrafo y director catalán Lluís Danés acababa de rodar el documental La revolta permanent (2006) y tenía ganas de hacer una ficción en la que la estética se pusiera al servicio de la ética y en la que pudiera aportar su granito de arena cuando llegó a sus manos el proyecto de La vampira de Barcelona, película que ha estrenado este viernes en el festival de Sitges, donde compite en la sección oficial. Fue durante una comida que el guionista Lluís Arcarazo le pasó un texto inacabado de una historia que desconocía. Era la de Enriqueta Martí, conocida popularmente como la vampira del raval, una supuesta asesina en serie de niños en la Barcelona de comienzos del siglo XX.

El guion pasó por un total de catorce versiones y se acabó nutriendo de artículos de prensa de la época y especialmente del libro Desmontando el caso de la vampira del Raval, de Elsa Plaza. “Ha sido un viaje muy largo de once años en el que ha tenido lugar una corriente revisionista positiva del caso”, comenta Danés a La Vanguardia. “La mala mujer que representa Enriqueta Martí parte de un tiempo de miseria y de un tiempo que todavía está muy vigente en el que ser mujer, pobre, exprostituta, curandera y débil -Martí estaba enferma de cáncer de útero-, reunía todos los requisitos para convertirse en una bruja de cuento”.

No quiero decir que fuera una santa pero solo se ha podido demostrar que retuvo en su casa durante 17 días a Teresita Guitart “

Danés ha intentado redimirla en un filme basado en hechos reales “con muchas licencias en favor del espectáculo” que pone en duda todas las atrocidades de las que se acusó sin juicio a Martí, que murió en la cárcel. “No quiero decir que fuera una santa, pero la única cosa que se ha podido demostrar, y hay documentos, es que retuvo en su casa durante 17 días a una niña de cinco años de la burguesía, Teresita Guitart,a la que le cortó el pelo”. La misma semana del rapto se descubrió un prostíbulo infantil en el Raval, una trama que contaba con la complicidad de la policía.

Para Danés, Enriqueta fue claramente una “cabeza de turco para tapar a los verdaderos monstruos, que son aquellos que crean a los monstruos de cuento”, y que quedan bien reflejados en el filme: el poder judicial, policial y el mediático, que en aquella época comenzaba a tener una fuerza brutal y manipuladora”. Por ello, ve claros paralelismos entre los vampiros que desfilan por el relato y los actuales, que “no chupan sangre pero chupan la vida encerrando en prisión a gente inocente aquí y en todo el mundo”. El cineasta insiste en que no nos podemos fiar de lo que nos cuentan, “a veces nos resulta mucho más fácil como espectadores creernos que el malo está controlado en vez de cuestionarnos el star system del terror. No podemos bajar la guardia”.

La actriz Nora Navas,da vida a Enriqueta Martí
La actriz Nora Navas,da vida a Enriqueta Martí (Susanna Sáez / EFE)

La vampira de Barcelona sigue los pasos de Sebastià Comas, un periodista interpretado por Roger Casamajor, al que le encargan cubrir el caso y la va a visitar a la cárcel para hacerle unas fotografías. Cuando todas las miradas apuntan sin dudar a Enriqueta -excelente Nora Navas-, él se da cuenta que esa mujer enferma no es una bruja, sino una mujer con problemas mentales. La truculenta historia le lleva a revivir una tragedia del pasado que le impide conciliar el sueño y topará con todas las trabas posibles en su lucha por destapar la verdad.

El actor Roger Casamajor.
El actor Roger Casamajor. (Susanna Sáez / EFE)

La película cuenta con una puesta en escena muy original, con decorados que son como un personaje más y que se construyeron expresamente para recrear interiores y exteriores que han ido mutando para dar vida tanto al mundo oscuro, sucio e incómodo de ese barrio del Raval de 1912 en blanco y negro como el color que representa la burguesía de la época. Y, en medio, un prostíbulo que ejerce de nexo de esos dos universos contrapuestos. Con ello, Danés ha dibujado “una sociedad barcelonesa absolutamente polarizada entre la pervertida burguesía y la miseria de un barrio cerrado entre muros, sin agua corriente ni electricidad, convertida en la caldera de vapor de una ciudad a la que recaló Martí procedente de Sant Feliu de Llobregat.

Danés, que ha dedicado el filme a su padre, fallecido de Covid, dice que está ilusionado de traer su película al festival y que es toda una casualidad que este año Sitges celebre el centenario de El gabinete del Doctor Caligari y los cuarenta de El hombre elefante, de David Lynch, dos referentes que tuvo en cuenta para crear su película. Y otra feliz coincidencia es la fecha de estreno en cines de La vampira de Barcelona, el 20 de noviembre, “un día muy significativo y lleno de esperanza porque fue el día en que dejaron morir a un dictador en la cama. Siempre que muera el fascismo es un buen día para estrenar“, concluye.

La película se estrena el 20 de noviembre, “un día muy significativo y lleno de esperanza”

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