Los bisontes españoles que revelan un arte común en toda Europa

A pesar de todo lo encontrado, aún nos falta mucho por descubrir. Esa es la conclusión a la que se puede llegar tras analizar el caso de tres cuevas decoradas encontradas en 2016 en el cerro de Aitzbitarte (Guipúzcoa) y que han permitido matizar, e incluso reformular completamente, ciertos planteamientos hechos hasta ahora sobre la pintura rupestre.

El análisis de estas obras artísticas prehistóricas ha revelado la presencia de varios animales grabados, principalmente bisontes, con algunas características pictóricas desconocidas hasta el momento en el arte paleolítico del norte de la Península Ibérica. Los sorprendente es que estas piezas sí tienen paralelismos claros con representaciones en cuevas en el sur de Francia como Gargas, Cussac, Roucadour o Cosquer.

Arte paleolítico

Los animales grabados presentaban características pictóricas desconocidas en el norte de la Península Ibérica

Los investigadores españoles indican, en un artículo publicado en la revista PLOS ONE , que las figuras comparten convenciones gráficas muy específicas del estilo Gravetiense, una fase de la cultura Perigordiense del Paleolítico Superior, desarrollada durante una época fría en la que predominaban los renos y los mamuts y que abarca Francia, Bélgica, Italia, Europa Central, Ucrania y parte de Rusia.

Esta tipo de arte rupestre no se conocía hasta ahora en la Península Ibérica, por lo que este hallazgo “desafía el tradicional aislamiento que se había otorgado a las expresiones simbólicas cántabras durante la época premagdaleniense”, escriben los autores del artículo.

El acceso a las zonas donde estaban los animales grabados en las paredes no fue sencillo
El acceso a las zonas donde estaban los animales grabados en las paredes no fue sencillo (PLOS ONE)

El grupo, liderado por Diego Garate, del Instituto Internacional de Investigaciones Prehistóricas de Cantabria, considera que hay que “reformular las redes de intercambio iconográfico” aceptadas hasta ahora. Los bisontes de Aitzbitarte presentan los característicos cuernos y jorobas presentes en esto animales.

Su estudio, sin embargo, ha permitido detectar un “estilo particular” en el que tanto los cuernos como las patas se dibujan “generalmente sin la perspectiva adecuada”. Las extremidades se representan formando una “doble Y” con ambas piernas visibles, y los cuernos se muestran de manera similar, uno al lado del otro con una serie de líneas en el medio.

Un caballo en las cuevas de Aitzbitarte
Un caballo en las cuevas de Aitzbitarte (PLOS ONE)

Los especialistas indican que estas características son “consistentes con el estilo artístico del complejo cultural gravetiano”, caracterizado por costumbres específicas en el arte, herramientas y prácticas funerarias que se llevaron a cabo hace aproximadamente entre 34.000 y 24.000 años. Esta cultura es conocida en toda Europa pero no se había visto antes en la Península Ibérica.

El análisis ha comparado las evidencias de las cuevas guipuzcoanas con datos procedentes de toda Europa para mostrar que la cultura gravetiana estaba más extendida y variada de lo que se pensaba anteriormente. “Estas imágenes prehistóricas fueron dibujadas de una forma nunca antes vista en el norte de España, en una forma de dibujar los grabados que es más característico del sur de Francia y algunas partes del Mediterráneo. Eso demuestra las estrechas relaciones regionales en el arte rupestre de Europa Occidental desde muy temprano, hace al menos 25.000 años”, concluyen.

En los últimos años, la investigación sobre el arte paleolítico en el norte de la Península Ibérica ha experimentado una notable renovación, especialmente en la Región Cantábrica Oriental, que va desde el río Nervión hasta el Bidasoa. En esta zona, la densidad de cuevas decoradas solía ser menor que en el resto de la Región Cantábrica, el Pirineo Norte y el Périgord, a pesar de su posición estratégica por ser un espacio de contacto entre la península y el resto de Europa. Con los nuevos descubrimientos, se ha triplicado el número de conjuntos conocidos, pasado de unos diez a más de treinta.

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