Los cambios de época protagonizan la última temporada de Albertí en el TNC

Apocalipsis significaba en griego antiguo revelación: el Apocalipsis era el último libro de la Biblia, en el que se revelaba el fin de un mundo. Y revelaciones y fines del mundo, e inicios de otros nuevos, no van a faltar en la nueva temporada del Teatre Nacional de Catalunya, la última con Xavier Albertí al frente de la institución antes de que lo sustituya Carme Portaceli. Un Albertí que ha querido tomar en escena el pulso a los convulsos tiempos que corren, repletos de incertidumbre, y que presenta una temporada repleta de puntos de inflexión y en la que las mujeres son las grandes protagonistas en todos los sentidos.

Habrá 28 espectáculos que incluirán danza, circo, teatro comunitario y propuestas familiares

Una temporada con 28 espectáculos en la que la danza, el circo y los espectáculos infantiles tendrán un lugar destacado y que arranca el 1 de octubre en la Sala Petita con Decameró, un montaje sobre el momento de crisis actual y los nuevos horizontes que se vislumbran a partir de monólogos creados por Cristina Morales, Dimitris Dimitriadis, Narcís Comadira, Lluïsa Cunillé, Perejaume o Najat el-Hachmi.

“Los últimos años ya llevaban la marca profunda de la crisis y la fragilidad”, señala Albertí

Albertí señala que arrancan la temporada “en un momento en que la incertidumbre se ha instalado a nuestras conciencias individuales y se ha convertido en protagonista de nuestro imaginario colectivo. No podemos olvidar, sin embargo, que los últimos años ya llevaban la marca profunda de la crisis y la fragilidad. Pero los humanos disponemos de un instrumento precioso para afrontar las incertidumbres: la cultura. El teatro, como ritual colectivo, siempre amplía nuestra perspectiva ante la vida. Seguramente por eso hay tantas obras maestras de las artes escénicas protagonizadas por apocalipsis, entendidos como aquellas crisis decisivas sobre las que puede fundarse un nuevo orden colectivo”.

En ese sentido, entiende que su temporada traslada al público “la necesidad de reforzar nuestro compromiso con la vida” a través de una cultura que “no tiene las respuestas pero por lo menos las va a buscar”.

Una imagen de Solitud, de Víctor Català, dirigida por Alícia Gorina
Una imagen de Solitud, de Víctor Català, dirigida por Alícia Gorina (May Zircus/TNC)

Las buscará por ahora con unos aforos del 50% en sus salas y vendiendo las entradas para los espectáculos de los dos meses siguientes y no de todo el año para poder adaptarse si cambia el aforo permitido. Además, gracias a la colaboración con TV3, podrán grabar muchos de los espectáculos y emitirlos online a través de una taquilla digital. Será una temporada donde recupere buena parte de los montajes que el confinamiento se llevó por delante, como Solitud, la obra de Víctor Català dirigida por Alícia Gorina, o como Monroe-Lamarr, sobre la visita de Marilyn a la actriz y científica Hedy Lamarr para conseguir que cediera su sistema de detección de torpedos a Kennedy. La obra es de Carles Batlle y la dirige Sergi Belbel.

Una imagen del Decamerón de Pier Paolo Pasolini
Una imagen del Decamerón de Pier Paolo Pasolini

Pero habrá muchas novedades, comenzando por el inicial Decameró, que, recuerda Albertí, evoca a la obra de Boccaccio ambientada en la peste medieval y que da paso al Renacimiento, y también, a la película de Pier Pasolo Pasolini rodada hace 50 años cuando entraban en crisis “muchas de las ideologías que parecían ordenar el camino político europeo, lo que Pasolini contó en sus películas”.

‘L’héroe’, de Santiago Rusiñol, mostrará la necesidad de los Estados de crear figuras heroicas

Habrá otros apocalipsis en propuestas como L’héroe de Santiago Rusiñol, una obra ambientada tras la pérdida de las últimas colonias españolas y “la gran crisis de identidad del Estado no superada del todo”, señala Albertí. La obra, que dirigirá Lurdes Barba y abrirá el 3 de diciembre la Sala Gran del teatro, retrata la vuelta de la guerra de Filipinas de un chico que ha masacrado en una cabaña a niños y viejos y eso le ha convertido en figura heroica. “La obra trata de cómo el Estado necesita estas figuras”, dice Albertí.

La Calòrica abordará la crisis climatica con ‘De qué parlem mentre no parlem de tota aquesta merda?’

Y una de las compañías catalanas en fulgurante ascenso, La Calòrica, abordará la crisis medioambiental que vivimos en De què parlem mentre no parlem de tota aquesta merda? “La obra trata del cambio climático y de la incapacidad de asumir las noticias que nos están dando, de un apocalipsis inmediato. Se ambienta en una comunidad de vecinos con aguas fecales debajo y con los vecinos adaptando la vida a esa podredumbre sin ser capaces de solventar el problema”, explica el director del TNC.

‘Encara h ha algú al osc’ aborda los testimonios de las mujeres violadas en la guerra de Bosnia que decidieron tener hijos

La dona trencada, de Simone de Beauvoir y dirigida por Araceli Bruch, llevará a escena, recuerda Albertí, “un texto mítico de la conciencia del feminismo en la Europa de los cincuenta”. Y no será el único texto reivindicativo de la situación de la mujer porque en el foco que el teatro vuelve a poner en las pioneras del teatro catalán habrá piezas como Es rifa un home, de Rosa Maria Arquimbau.

Las mujeres y la guerra protagonizarán Encara hi ha algú al bosc, una pieza de teatro documental creada por Anna Maria Ricart a partir de los testimonios de mujeres violadas en la guerra de Bosnia que decidieron tener a los hijos de las violaciones sistemáticas. También están los testimonios de los chicos fruto de esas violaciones en una obra que explora también la construcción de la identidad vital. Dirigida por Joan Arqué, se estrenará en Sarajevo. Y el horror bélico volverá con Testimoni de guerra, creada por Pau Carrió a partir de las memorias de dos periodistas, ella asesinada en un conflicto bélico, él suicidado tras observar la barbarie.

‘La nit de la iguana’ de Tennessee Williams volverá a los escenarios con Nora Navas y Joan Carreras

Y los conflictos bélicos no escasearán: una de las grandes apuestas es La nit de la iguana de Tennesse Williams, que, señala Albertí, entraña una reflexión sobre el ascenso del nazismo. Carlota Subirós dirigirá a Nora Navas y Joan Carreras. Y también se verá la Galatea de Josep Maria de Sagarra, el periplo por la posguerra europea de una domadora de focas encarnada por Míriam Iscla.

Sol Picó en Malditas plumas
Sol Picó en Malditas plumas (TNC)

Habrá danza con Lali Ayguadé y Hidden, con La Veronal y Opening night y con Sol Picó y su Malditas plumas, un cabaret futurista que hace un guiño a lass cupletistas del Paral·lel de los años veinte. Habrá mucho más Paral·lel, uno de los momentos favoritos de la historia del teatro catalán para Albertí.El director del TNC dirigirá L’emperadriu del Paral·lel, de Lluïsa Cunillé, la primera vez que una autora catalana actual llega a la Sala Gran del Teatre Nacional.

Si la pieza de Cunillé se ambienta justo antes de la Segunda República, un momento de cambio trascendental, el TNC también recuperará la obra del comediógrafo Rossend Arús 1869, el año posterior a la revolución Gloriosa, “donde España envía la reina borbónica a París y buscan alguien que quiera asumir la jefatura del Estado”, recuerda Albertí.

Llàtzer García trabaja en ‘La font de la pòlvora’ con jóvenes de diversas etnias del barrio de Girona

Habrá además dos apuestas con jóvenes: Iván Morales presenta Heroïnes o res, con jóvenes que no quieren ser héroes sino personas, y en La font de la pòlvora el director Llàtzer García trabaja con adolescentes de ese barrio de Girona “con dificultades para suturarse con la Girona actual”, señala Albertí. García trabaja con jóvenes adolescentes de etnias y procedencias muy diversas para dar testimonio de cómo una estructura urbana y con dificultades de integración genera sus propios códigos y dinámicas. Habrá más teatro comunitario con Mare de sucre, de Clàudia Cedó, que une actores con y sin discapacidades para mostrar cómo la sociedad niega la posibilidad de creación de una familia, de la maternidad, a los discapacitados.

Imagen promocional del espectáculo de circo Ahir, de Animal religion
Imagen promocional del espectáculo de circo Ahir, de Animal religion (TNC)

El gran circo llegará con Ahir, de Animal religion, la aplaudida compañía de Quim Giron, una obra que dedica a todos los que han buscado respuestas en el pasado. Y habrá más circo, para niños, con la compañía Voël y su Ex-libris, que logra hacer sentir que el mundo de la lectura es tan fascinante como el del circo.

Una imagen de Ex-libris, de la compañía Voël
Una imagen de Ex-libris, de la compañía Voël (Arnau Chavarria)

Entre los espectáculos familiares figura también Kàtia, de Teatre Nu, que habla de la adopción y cuya protagonista, una niña nacida en Rusia, quiere conocer sus orígenes. Y en Horta los niños plantarán y, gracias a la magia del teatro, se llevarán lo plantado al acabar. El Pot Petit ofrecerá además un concierto y Full house, la compañía de teatro de calle Eléctrico 28 llevará a los jardines del TNC la convivencia entre culturas.

Una imagen de Full house, de Eléctrico 28
Una imagen de Full house, de Eléctrico 28 (Nikola Milatovic)

El colofón de la temporada será la presencia de la Needcompany holandesa con Billy’s violence, que examina la violencia en las obras de Shakespeare. “Ahora hace 25 años cuando dirigía el Grec –recuerda Albertí– los traje por primera vez. Tuvieron una ocupación mínima en La Villarroel. Luego se convirtió en una de las compañías más afamadas. Con ella cierro un ciclo”, confiesa el director saliente del TNC, que irá a trabajar a Madrid como dramaturgo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico que dirige su amigo Lluís Homar.

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