Los cien musicales que no te puedes perder

¿Son los musicales las óperas del siglo XXI? Para Joan Francesc Cánovas, periodista, profesor de la Universitat Pompeu Fabra y gran aficionado al teatro musical –lo que, sonríe, suponía ser un “friki” hace unos años y ahora es algo muy popular–, lo son. “Los musicales tienen el rol que tenía la ópera a inicios del siglo XX”, señala. Y para dar amplia prueba de ello presenta un gran libro de divulgación sobre la riqueza del género a todo color: 100 musicales que deberías ver (Amat).

Un repaso en el que recorre los nombres clave, las tensiones con la ópera, las cunas del musical –Broadway y el West End londinense–, los 20 grandes musicales modernos que considera imprescindibles –de Billy Elliot a Hamilton, de Sweeney Todd a Wicked–, las puertas giratorias del musical con el cine –de Hair a Fama y de Annie a La bella y la bestia o Cabaret– o las grandes producciones españolas, como Mar i Cel y El médico . Con su historia y anécdotas, como que Rent nació de la actualización de la ópera de Puccini La bohème.

Una imagen del musical 'El Médico'
Una imagen del musical ‘El Médico’

Cánovas reconoce que le ha resultado difícil dejar en 100 los musicales seleccionados: en un primer borrador del libro había 182 y en el segundo logró reducirlos a 111. La última decena fue la más difícil de dejar fuera, y en ella, explica, había títulos como Hadestown, “uno de los que me sabe peor haber descartado, un musical excepcional basado en la mitología griega”. También han tenido que caer finalmente del conjunto Company, Nine, The rocky horror show o Motown, “la historia del mítico sello que reúne tantas de las canciones que hemos escuchado y bailado”.

Lin-Manuel Miranda, actor y creador de 'Hamilton', se dirige a la audiencia tras el estreno en Nueva York en 2016
Lin-Manuel Miranda, actor y creador de ‘Hamilton’, se dirige a la audiencia tras el estreno en Nueva York en 2016 (Lucas Jackson / Reuters)

Para que nadie los olvide los cita al comenzar el libro y luego da paso a los musicales imprescindibles, elegidos con parámetros incuestionables de éxito, desde las ventas logradas a los años en cartelera. Entre los grandes nombres el autor remarca algunos, desde la más actual Hamilton, “que cuenta con rap, hip hop y trap la historia del primer secretario del Tesoro de EE.UU. , el que está en los billetes de 10 dólares”, a un clásico como Jesucristo Superstar, “una ópera rock con mensaje muy potente”. Pasando por “la espectacularidad de El Rey León , el mejor inicio de musical de la historia, o de Wicked” o por la “potente épica de Los miserables , muy difícil de cantar”.

Una imagen de 'El fantasma de la ópera', de Andrew Lloyd Webber
Una imagen de ‘El fantasma de la ópera’, de Andrew Lloyd Webber

Aunque el primer título que cita es El fantasma de la ópera, que nació en 1986 en el West End concebido inicialmente como una obra irónica sobre las producciones operísticas del siglo XIX. Su autor, Andrew Lloyd Webber, es, afirma, “quizá equiparable a los grandes compositores de la Historia, autor también de Cats, Evita y la propia Jesucristo Superstar”.

El actor Ted Neeley, protagonista del montaje original de 'Jesucristo Superstar', en Barcelona
El actor Ted Neeley, protagonista del montaje original de ‘Jesucristo Superstar’, en Barcelona (Llibert Teixidó)

Sobre las tensiones entre musicales y ópera afirma que “seguirán conviviendo sin ningún problema, pero siempre se proyecta la impresión de que ver un musical es algo menor, y en cambio son obras muy complejas, tienen interpretación, canto y baile, y el artista perfecto es el que domina los tres géneros. En la ópera prima el canto y es un poco igual lo que dicen, importa lo que transmiten. En el musical es importante lo que dicen y cómo lo interpretan”.

Por último, resalta la difícil situación del género durante la pandemia: es el que más está sufriendo porque son grandes producciones que no pueden abrir con poco aforo. Broadway, señala, no abrirá hasta mayo y el West End abre por fin la próxima semana cuatro musicales, “están perdiendo mucho dinero”.

Una imagen del 'Sweeney Todd' dirigido por Mario Gas con Joan Crosas y Vicky Peña
Una imagen del ‘Sweeney Todd’ dirigido por Mario Gas con Joan Crosas y Vicky Peña

Y también recuerda la paradójica evolución del género en España. “En Barcelona hace 20 o 30 años estábamos en primer nivel en la cartelera: obras como Sweeney Todd o La tienda de los horrores se traducen al catalán y gente como Ricard Reguant o Dagoll Dagom se ponen a hacer musicales de gran formato. Pero hay un momento en el que en ese mercado aún naciente se pelean entre ellos y eso acaba afectando al género. Y es Madrid la que toma la bandera del musical, ligado con el turismo. Ahora Madrid adapta musicales de Londres y Nueva York y Barcelona es sólo parte de la gira de esos montajes, como con Billy Elliot”, concluye.

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