Los hoteles se reinventan en medio de la hibernación del negocio

Espacio de coworking con alquiler de mesas en una de las salas del hotel Gallery de Barcelona.

Espacio de coworking con alquiler de mesas en una de las salas del hotel Gallery de Barcelona.
Espacio de coworking con alquiler de mesas en una de las salas del hotel Gallery de Barcelona.Albert Garcia

Barcelona cuenta ahora con poco más de un centenar de hoteles abiertos de una planta de 438 establecimientos, desde una estrella a gran lujo. La gran mayoría ha optado por una hibernación larga a la espera de poder reabrir el año próximo, con la esperanza de que la pandemia esté más controlada. El fin de los ERTEs en los que están la inmensa mayoría de sus trabajadores está previsto para el 31 de enero y los hoteleros pedirán que se prorroguen porque consideran que de ello depende su viabilidad futura. Los que ahora permanecen abiertos están ensayando nuevas fórmulas para “resistir”.

Blanca tiene 33 años, trabaja en una entidad bancaria en Barcelona y desde hace dos semanas su “casa” es el hotel Gallery, a un paso del paseo de Gràcia. “Vivía en un piso compartido pequeño en Barcelona y con el estado de alarma de marzo decidí teletrabajar en mejores condiciones y volví a casa de mis padres, en Montgat. Cuando acabó el confinamiento opté por replantearme dónde vivir por sí se volvía a repetir el cierre”, explica. Mientras dejaba sus cosas en un trastero, visitó bastantes pisos en Barcelona que no le convencieron.

“Yo quería vivir en la ciudad y me enteré de que algunos hoteles hacían unas promociones de estancias largas. Seguía sin decidirme cuando anunciaron las nuevas restricciones y ya no tuve más tiempo para decidir. Hablé con dos y me quedé en el Gallery porque las condiciones son buenas. Además de la habitación y desayuno, incluye lavandería dos veces a la semana, gimnasio y sauna”, cuenta. Añade que, seguramente, prorrogará la estancia hasta enero o febrero. “Al principio se hace extraño pero es cómodo, es súper céntrico y estoy en mi entorno social”.

Lourdes Grau, la directora de ese hotel, explica que ya tienen siete personas viviendo en el hotel de forma estable, con estancias que superan el mes. Cuenta que los perfiles son dispares, desde personas que trabajan en la ciudad por dos o tres meses, a otros que tienen tratamientos médicos e “incluso obras en casa”. Considera que en estos tiempos de pandemia se han tenido que adaptar y por eso han transformado 10 habitaciones en pequeños despachos: “Esa es otra demanda, personas que teletrabajan y no pueden hacerlo en casa. Algunos nos piden espacios privados y otros salas compartidas y hemos articulado las dos soluciones”.

El Gallery reabrió hace un mes, tiene 110 habitaciones y su ocupación ahora no pasa del 15%. “Se trata de buscar salidas para estar abiertos y recuperar a los trabajadores del ERTE en la medida que se puede. Pero es desesperante”, suspira. Las restricciones impuestas a mediados de octubre, especialmente el cierre perimetral de los fines de semana y la clausura de restaurantes y bares en toda Cataluña, han supuesto la puntilla también para los hoteles que había abierto gradualmente desde junio: “No nos cierran, pero nos ahorcan”, resume un hotelero que prefiere no dar su nombre.

“¿Qué si la crisis pasará factura a la planta hotelera? Dependerá de bastantes cosas. Una, que los ERTEs que acaban el 31 de enero se prorroguen de nuevo. Dos, que se alargue un año más la devolución de los créditos ICO —anunciado por el

Gobierno este sábado—. Y tres, que el pago del capital de las hipotecas se suspenda más tiempo como se hizo en la primavera y que se prorrogue la rebaja del 50% en el caso de los alquileres”, enumera de corrido el director del gremio hotelero, Manel Casals.

La planta hotelera de la ciudad es muy heterogénea: tiene 89 hoteles de una y dos estrellas, 123 de tres, 186 de cuatro y cuatro superior y 39 de cinco y gran lujo. Por distritos, Ciutat Vella concentra 10.313 de las habitaciones, el Eixample 11.639 y el tercer distrito con más habitaciones en Sant Martí: 7.200. En diez años, la ciudad ha ganado 109 hoteles y 7.204 habitaciones hasta un total de casi 39.000. Cerca del 32% de los establecimientos son de empresas independientes —una propiedad puede tener más de un hotel— el 55% son de cadenas nacionales y el 13% de cadenas internacionales que han ido creciendo en el último decenio, ya que en 2010 solo representaban el 4,4%.

El sector mira con esperanza el verano próximo, sobre todo si se cumplen las expectativas que creadas con el anuncio de vacunas que podrían empezar a estar disponibles en los próximos meses, según sostiene el Gobierno. Pero mientras eso no ocurre, los hoteles que ahora están abiertos tienen ocupaciones mínimas y agudizan las promociones para adaptarse a las restricciones. Los hay que con los cierres perimetrales de fin de semana han optado por hacer packs que van de jueves a lunes —y así cumplir la normativa del PROCICAT— y regalan una de las cuatro noches.

Es el caso del Claris: “Hay demanda de personas que viven en otras provincias catalanas y que tienen que desplazarse a Barcelona”, comenta Joaquim Clos, director de ese hotel y del grupo Derby, una cadena con establecimientos en Barcelona, Madrid, Londres y París. De los diez de Barcelona, están funcionando dos: el Claris y el Suites Avenue, que han tenido ocupaciones del 32% y del 42%, respectivamente, hasta el cierre perimetral: “Lo que mejor va son los apartamentos porque la pandemia ha introducido cambios en las preferencias y los viajeros de Japón y de otros países los prefieren frente al hotel convencional”.

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