Los Kontos, la estirpe de buzos griegos que arraigó en Cadaqués

Yorgos Kontos Jasifotis, un buzo de la isla griega de Symi, llegó en 1887 al puerto de Barcelona para enseñar el uso de la escafandra a la Marina de guerra española. Su intención era dedicarse también a la pesca de la esponja, que había practicado en el mar Egeo, pero pronto lo cambió por el coral, que ofrecía más oportunidades de negocio. Y con él se trasladaron pronto otros miembros de su familia. Era la estirpe de los Kontos , que acabaría arraigando en Portvendres y Cadaqués.

Ahora dos bisnietos de Yorgos, Konstantí Kontos y Pere Vehí Contos, han publicado la historia de estos héroes del mar en el libro Els Kontos. Una nissaga de bussos i corallers. De Grècia a Cadaqués , con la colaboración de los historiadores Erika Serna y Pep Vila que se han encargado de la parte documental.

Kostas Kontos se prepara para una inmersión en las islas Medes, en el verano de 1948
Kostas Kontos se prepara para una inmersión en las islas Medes, en el verano de 1948 (.)

La experiencia de la pesca, de esponja y de coral, bajando a las profundidades del mar, hizo que los Kontos, y otros buzos, fueran contratados para la limpieza de cascos de barcos en los puertos de Barcelona, Palma de Mallorca o Porvendres y para el desguace de barcos que habían naufragado. Era una profesión de riesgo, con accidentes frecuentes. Lo más normal era trabajar una media hora a una profundidad de 13 o 14 brazas, unos 22 metros. Pero podían llegar a bajar a unas 30 brazas. Cuando subían lo tenían que hacer poco a poco. Al salir del agua fumaban un cigarrillo y se les preguntaba si se encontraban bien. Si no era así o sentían un hormigueo en los brazos o piernas, les volvían a poner el casco y les bajaban hasta seis brazas durante tres cuartos de hora para hacer bien la descompresión. El mismo Yorgos dejó de bajar por culpa de un accidente que al final de su vida lo dejó inválido. Aun así, su hijo Kostas Kontos, que también fue buzo, le confesó un día al escritor Josep Pla: “Se está mejor a veinte brazas que por muchas calles y plazas”.

Al salir del agua fumaban un cigarrillo y si sentían un hormigueo en brazos o piernas, les volvían a poner el casco y les bajaban hasta seis brazas durante tres cuartos de hora

En Barcelona Yorgos se asoció con Claudio López, el marqués de Comillas, que fue padrino de su hijo mayor, Kostas. Pero lo que marcó su vida fue el encargo de desguazar el barco británico Llanishen. El año 1917 un submarino alemán lo torpedeó, durante la Primera Guerra Mundial, y después de ser abandonado por los marineros fue a la deriva hasta hundirse a Es Caials, delante mismo de Cadaqués. Desde el momento del encargo, cuando los Kontos ya se instalan en Cadaqués, y hasta 1925 extrajeron 20 toneladas de metal y 800 de hierro. La fama que les dio hizo que recibieran otros encargos para sacar un coche del mar en Portvendres –población donde se instalaron otros dos hijos–, un camión despeñado al mar desde las costas del Garraf, un motor fuera borda hundido en Montgó, una mina explosiva en el puerto de Barcelona o el barco Phedon , atascado y hundido en la cala Montjoi, de Roses.

Uno de los buzos griegos saliendo del agua en Cadaqués (1932).
Uno de los buzos griegos saliendo del agua en Cadaqués (1932). (.)

Yorgos tuvo cinco hijos. El mayor, Kostas, fue el heredero de la empresa y se casó con Maria Batllori de Cadaqués. El pequeño, Alejandro, se casó con Pilar Faixó, también de Cadaqués. También continuaron con las campañas de coral y esponja. Entre 1932 y 1933 se pasan 14 meses extrayendo esponja en las Baleares. Para la pesca del coral podían pasarse también dos o tres meses durmiendo a bordo de la barca. Konstantí Kontos enumera a otros 17 buzos de origen griego que trabajaban con ellos. “El trabajo de buzo –explica– era muy arriesgado, pero muy bien pagado, eso quiere decir que los griegos eran gente con dinero y por lo visto aficionados a la buena vida. Tuvieron más de un contratiempo relacionado con el alcohol, con las faldas”.

Después de la Guerra Civil, Alejandro montó un taller mecánico y en el año 1946 el bar Boya, que todavía continúa su nieto Pere Vehí Contos (el apellido lo escribe con C porque así se inscribió en el registro civil). El hijo mayor de Kostas, Jorge, siempre decía que había sido el primer buzo catalán, ya que antes lo eran griegos o italianos. Un hermano suyo, Alejandro, que también iba a la pesca del coral, construía maquetas de barcos. Y otro, Demetri, fue escultor.

Picasso y Dalí conocieron y se inspiraron en las barcas y escafandras de los Kontos de Cadaqués

La presencia de los Kontos en Cadaqués no ha pasado desapercibida. Picasso, durante su estancia en 1910, pintó un óleo conocido con el nombre de Barca griega en Cadaqués y varios dibujos inspirados en la barca Antoñita de los Kontos. Y Salvador Dalí que había conocido a la familia quiso que en la fachada del Teatre-Museu de Figueres hubiera un maniquí vestido de buzo. Años antes, en 1936, había de protagonizar un curioso incidente cuando dio una conferencia en Londres poniéndose una escafandra. “Desgraciadamente en este viaje a sus profundidades –escribe Pere Vehí–, Dalí no previó que se le acabaría el aire… ¡y por poco no se muere!

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