Los niños que juegan a la guerra en Kabul

La Han Nefkens Foundation, en colaboración con la Fundació Tàpies, presenta la primera exposición individual del joven afgano Aziz Hazara, de 28 años. Son tres videos que, bajo el título El eco inquietante del mañana , son un complemento del Tàpies más comprometido. Comisariada por Sona Stepanyan y Hilde Teerlinck, estará abierta hasta el 24 de enero, y es el fruto de una beca de la Han Nefkens Foundation que ha permitido a Hazara una residencia en Gante (Bélgica).

El artista afgano Aziz Hazara
El artista afgano Aziz Hazara (Marta Perez / EFE)

Uno de los vídeos, Bow Echo , es una instalación con cinco pantallas donde unos niños desafían al viento e intentan soplar unos cornetines de plástico desde un montículo sobre Kabul. En Eyes in the Sky , unos niños se hacen el muerto junto a un tanque, en una filmación con dron. Y en Rehearsal , también un niño carga sobre su espalda a otro que simula disparar con las manos.

Los niños que juegan a la guerra son una metáfora de un Afganistán castigado por la violencia, y marcado también por la censura y la pobreza

Hazara, que estos días está en Barcelona, explica que “no es una obra autobiográfica pero sí un reflejo de la realidad”. Los niños que juegan a la guerra son una metáfora de un Afganistán castigado por la violencia, y marcado también por la censura y la pobreza. Como señala Han Nefkens, “estos vídeos tienen un fuerte impacto, pero el lenguaje poético transmite una sensación de gran belleza”.

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