Los primeros humanos que poblaron islas provocaron auténticas extinciones

Dice la Teoría del caos que pequeñas variaciones en las condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro. Lo que vendría siendo, vaya, que es imposible hacer predicciones a largo plazo. Los cambios a veces parecen insustanciales, pero por más ínfimos que sean, pueden provocar auténticas revoluciones.

Imagínense Las Bahamas hace 1.000 años. Un lugar paradisíaco, un archipiélago apacible compuesto de más de 700 islas, cayos e islotes en pleno océano Atlántico, llenos de vida animal y vegetal. Entonces, los primeros humanos aparecieron por el lugar.

Lugar paradisiaco

Las Bahamas son un archipiélago compuesto de más de 700 islas, cayos e islotes en pleno océano Atlántico

Eran miembros del pueblo precolombino de los lucayos, una rama de la etnia taína que llegó a las Antillas y las Bahamas procedente de la desembocadura del río Orinoco, en Venezuela. Aunque algunos creen que los humanos prehistóricos vivían en armonía con la naturaleza, el análisis de fósiles demuestra que ese paso de isla en isla provocó la destrucción total de algunas especies y forzó la migración distintos tipos de aves.

Los investigadores de la Universidad de California han examinado más de 7.600 restos durante la última década procedentes de 32 sitios ubicados en 15 islas y han concluido que la llegada de personas al Caribe fue el principal factor en la extinción y el desplazamiento de las aves en los últimos milenios, aunque el aumento de la fuerza de las tormentas y del nivel del mar también podrían haber jugado un papel importante, según explican en un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Science .

Un loro Abaco
Un loro Abaco (University of California)

Especies como un colorido loro, un llamativo carroñero llamado caracara y una serie de halcones, palomas, búhos y pájaros cantores, todavía se encontraban en Las Bahamas hace 900 años, y lo más probable es que coincidieran con los primeros humanos llegados un siglo antes. Poco a poco, sin embargo, fueron desapareciendo o se fueron retirando hasta quedar enclaustradas en apenas una o dos islas del archipiélago.

”Ningún otro cambio ambiental podría explicar esta pérdida”, afirma en un comunicado la botánica Janet Franklin. El loro Abaco, por ejemplo, actualmente solo habita en dos sitios específicos y están muy separados entre sí. Los científicos se preguntaban por qué esos loros no aparecían en las islas del medio y sus hallazgos determinaron que, hace no mucho tiempo, sí estaban. En todas.

Hace más de 10.000 años

El trabajo pudo identificar la pérdida de aves que vivían en las Bahamas desde el final de la última edad de hielo

El trabajo también pudo identificar la pérdida de aves que vivían en las Bahamas desde el final de la última edad de hielo, más de 10.000 años antes de que llegaran las primeras personas a la zona. Estas especies incluían una lechuza y un águila gigantes, depredadores cuyas presas también desaparecieron de las islas después de la llegada de las tribus lucayas.

Las Bahamas son “tesoros escondidos” de fósiles porque las cuevas de piedra caliza y los sumideros inundados actúan como trampas naturales y son muy eficaces para preservar los huesos. Los humanos pudieron tener ese gran impacto debido a que esas islas son áreas terrestres relativamente pequeñas que carecen de montañas o puntos empinados y remotos donde plantas y animales pudieran retirarse para evitar a las personas.

Un caracara visto en Costa Rica
Un caracara visto en Costa Rica (University of California)

Incluso es probable que las aves depredadoras gigantes compitieran con las personas por alimentos como las tortugas gigantes, ahora extintas, y las hutias, el único mamífero terrestre nativo de las Bahamas, que se asemeja a un gran conejillo de indias. Los humanos cazaban pájaros que comen fruta, porque tienden a ser más gordos y deliciosos, indican los investigadores.

Entre las 90 especies residentes conocidas a partir de fósiles, hasta 62 especies (69%) tienen distribuciones diferentes en la actualidad a las del pasado reciente. “Las comunidades de aves de las Bahamas han resistido 1.000 años de impacto humano y, por lo tanto, representan especies con cierta capacidad de recuperación. “Las especies que siguen aquí son las que sobrevivieron”, afirma Franklin. “Pueden ser más adaptables que otras aves y menos dependientes de un nicho o hábitat que está fuertemente afectado por la actividad humana. Pero aún son vulnerables y vale la pena conservarlos”, concluye.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *