Macandés

Madrid, ciudad abierta de nuevo. Varapalo judicial al siniestro Illa, <strong>bofetón al feroz Sánchez</strong>. Que no parará. Ayuso saca pecho crecida. Cuidado. Levantan la opera

Madrid, ciudad abierta de nuevo. Varapalo judicial al siniestro Illa, bofetón al feroz Sánchez. Que no parará. Ayuso saca pecho crecida. Cuidado. Levantan la operación jaula y a Pedro le brilla en los ojos el estado de alarma. Retumba antes de hora la estampida de madrileños desenjaulados en el puente de la Fiesta Nacional. Pero los horarios de los restaurantes no vuelven a su viejo ser de nueva normalidad. Que refloten la movilidad y la economía -un milagro sería con semejante inseguridad jurídica- pero no la peste, ni los contagios, ni los muertos. O a Isabel la van correr por la Plaza del Dos de Mayo como a los franceses. Suenan sirenas de medidas inciertas que hay que pactar. Más les vale. Volverán macandé a la gente, que ya no sabe si puede ir al bar a la hora del vermú, a misa de doce o ingresarse en la López Ibor. La presentida fuga del foro se llevará el parné de puente allí donde no nos quieren. Piensan en provincias que el virus viaja pegado al jurdó en la cartera del madrileño.

Culmina la Justicia la semana horribilis de PS. Aquí en la capital de Costa Rica le acompañaba un eco desternillante de carcajadas enlatadas durante la presentación del Plan de Recuperación. Las sombras de Iglesias y el Supremo apagaron las luces del guateque de la mendicidad vestida de lujo: la patada hacia arriba del juez García Castellón dejó en la pista de baile de Moncloa al muñeco diabólico del moño dando cambayás. Otro show -frustrado- de Iván para disfrazar de victoria el colapso económico en ciernes.

A los analistas sesudos de los números les da la risa. Las proyecciones económicas del Gobierno son una coña marinera. Y los gurús de los periódicos salmón a duras penas pueden contener la risilla traviesa de los niños que descubren que los Reyes Magos son los padres cuando los padres no saben que lo saben. El sanchismo nos ha traído carbón pero presume de haber encontrado una mina. Y vende como yacimiento de oro semejante pozo negro. Un agujero sin fondo. El macró monclovita quiere taparlo con la promesa fatua de 800.000 empleos, otra vez, y la banda sonora del pianista pelma. Repartirá los fondos europeos a capricho.

El gasto disparado argentiniza España y Echenique lo celebra como la derrota del neoliberalismo. Al jefe de su tribu lo van a investigar por una pila de presumibles delitos, Dina mediante: «Contra Pablo todo vale». Todo lo que vale para el resto de la humanidad política. La misma taza y el mismo caldo; el prejuicio y el perjuicio. Horas antes de la nueva apertura de Madrid, el vice presunto del Gobierno, afilador de la guillotina de Felipe VI, socio de la muchachada de Otegui, la banda de Rufián y demás decapitadores del 78, denunciaba un golpe de Estado de la derecha.


Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

El paseo de la cuadrillaDel Rey abajo, ninguno
ColumnistasAfilando la guillotina
EditorialSi Sánchez no controla este Gobierno, debe cambiarlo ya

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *