Maguy Marin: “No me interesan las maneras, ni clásicas ni modernas, pero defiendo la técnica”

Maguy Marin (Toulouse, 1951) sigue siendo la coreógrafa vital y rupturista que en los ochenta impactó en la nueva danza francesa con piezas icónicas como May B (1981), que aún hoy sigue girando, o Babel Babel (1984). Artista de ascendencia española, creó su propia compañía y la integró en el Centro Coreográfico Nacional de Créteil, hasta que en 1998 fundara el centro Rillieux-la-Pape en la periferia de Lyón, donde desarrolló una intensa labor social…

Figura imprescindible de la historia de la danza contemporánea, este fin de semana es estrella del Mercat de les Flors: su hijo, el actor David Mambouch, interpreta el solo Singspiele y muestra L’Urgence d’agir (2008), un documental sobre la vida y la obra de su madre cuya proyección debía formar parte de la cancelada constelación dedicada a Lia Rodrigues, para quien la creadora francesa fue referencial. Maguy Marin atiende a La Vanguardia desde Sainte-Foy-lès-Lyon, donde en la actualidad tiene su centro de arte Ramdam.

May B (1981), una de las piezas icónicas de Maguy Marin que cuarenta años después aún sigue girando por medio mundo
May B (1981), una de las piezas icónicas de Maguy Marin que cuarenta años después aún sigue girando por medio mundo (.)

¿Se ha mantenido activa durante el confinamiento?

Me dediqué a leer mucho, artículos de filósofos y sociólogos sobre la pandemia, el planeta, la política. Veremos cómo salimos de este nuevo microfascismo al que no nos atrevemos a llamar por su nombre. El 15 de junio nos pusimos a trabajar con la compañía cinco semanas, y en septiembre de nuevo. Máscaras, manos lavadas y a trabajar como siempre.

¿Necesita de los cuerpos para crear?

Trabajo mucho en casa con libros, escribiendo, mirando películas. Pero hay un momento que hay que trabajar el espectáculo en vivo.

¿Cómo surgió Singspiele?

Con David, mi hijo, dijimos un día que valía la pena meterse juntos en un estudio a ver qué pasaba. Solos no he hecho muchos, he trabajado con grupos. Pero años atrás tuve un proyecto a partir de fotos de rostros de mujeres… Ahora se trataba de buscar con mi hijo la corporeidad de esas fotos. Muy interesante. La pieza surgió de esta voluntad.

¿Qué nos dice el rostro?

Es como un ambiente, un paisaje, una impresión de algo. Y buscas y buscas cómo sería su cuerpo hasta que llega un momento en que el cuerpo se corresponde a la impresión de la imagen. Hay de repente una conexión mágica. El trabajo de mascara en teatro es eso, te pones una máscara y tienes que trabajar sobre el cuerpo para que la máscara tome vida.

Arte de denuncia social

Mi optimismo sale de la resistencia, no nos podemos dejar abatir por lo que llega en la vida, por respeto a todos los que han muerto y luchado”

Ni en su trabajo de denuncia social, como la reciente Deux mille dix sept sobre cómo el 1% de ricos lanza el mensaje de que no hay dinero, o Ligne de crête, sobre la huida hacia adelante del consumismo, no pierde el optimismo. ¿De dónde sale?

De la resistencia, porque no nos podemos dejar abatir por lo que llega en la vida, por respeto a todos los que han muerto y han luchado, tenemos una reponsabilidad de continuar lo que empezaron ellos y pasar el testimonio a la gente más joven.

Singspiele, el solo que Maguy Marin creó con su hijo, el actor David Mambouch, se presenta este fin de semana en el Mercat de les Flors
Singspiele, el solo que Maguy Marin creó con su hijo, el actor David Mambouch, se presenta este fin de semana en el Mercat de les Flors (Philippe Cap)

Sus padres, ella madrileña y él andaluz, se exiliaron en el 39… ¿Cómo empezó en aquel contexto su interés por el baile?

Mi madre cantaba mucho. Era costurera, siempre en su maquina de coser, pero si hubiera podido se artista hubiera sido una gran artista. Cantaba muy bien, cantaba tangos, pero estaba el día como un pajarito en casa después de haber vivido cosas muy duras. Siempre guardó una alegría hasta que murió con 100 años, y eso creo que me lo pasó. Y como su padre republicano tenía una vida cultural, habían ido a ver zarzuela y demás. Y en Toulouse, en el exilio, siendo yo niña, me hablaba de ello y me llevó a ver operetas… Vi que todo aquella era lo que a mí me gustaría hacer.

¿Y la llevaron a clases de ballet?

Una tía mía puso a mi prima en el conservatorio de danza, y mi padre hizo igual. A mí me gustó el aprender a bailar.

El origen

Mi madre cantaba muy bien, de haber podido habría sido una gran artista pero estaba todo el día cosiendo en casa, después de haber vivido cosas duras”

¿Le eran afines las maneras del ballet clásico?

Ni clásicas ni modernas, las maneras no me gustan. Lo que puedo defender es la técnica. Y no es insuperable. Todas las técnicas en general, cuando hay detrás una tradición fuerte como el yoga o como la danza Kathakali, la Bharatanatya, el flamenco o el clásico, siempre vale la pena conocerlas. Pero no es insuperable la del clásico.

¿Está todo en los bailes tradicionales?

Es que uno no inventa mucho, se apoya sobre las cosas que han hecho otros antes y que otros harán.

Usted acudió a la escuela Mudra y trabajó con Béjart, pero acabó dejándolo. ¿No se sintió identificada?

No creo que fuera tan distinta a Béjar pero desde luego no era diferente a mis amigos de la escuela, a la gente que tiene 23 años y sale de una escuela no. Por eso dejé a Béjart, porque no parecía interesarme.

En Francia

Estamos en una sociedad en la que el divertimento es más importante que el arte, han dejado caer toda la acción pedagógica”

Vivir en Francia le abrió posibilidades, el estado decidió abrir centros coreográficos por todo el territorio. ¿Han cambiado mucho las cosas?

En los años ochenta Francia dio posibilidades para que los jóvenes bailarines cogieran fuerza para desarrollar un trabajo persona. Y después la política de la danza nos ayudó, pero son como momentos puntuales, irrupciones que de repente pueden hacer que aparezca un movimiento. Sin duda las ayudas eran mejores, se crearon centros coreográficos, pero esa posibilidad no es nada. Hubo un salto de interés para los artistas de la danza, pero lo pagamos caro cuando pararon de saltar. Y ahora la política cultural de Francia ha bajado mucho. Estamos en una sociedad en la que el divertimento es más importante que el arte, han dejado caer toda la acción pedagógica y de sensibilización con niños y adolescentes. Y no es solo en Francia, es a nivel mundial. Interesa que la gente no se emancipe, que la emancipación de los jóvenes no tenga mucho apoyo.

¿Recibe ayudas del gobierno?

Sí, como compañía independiente, pero las subvenciones han cambiado en los últimos cinco o seis años. Cada tanto cambian el sello.Antes éramos un centenar consideradas nacionales internacionales y teníamos una subvención un poco más importante, pero esto también lo desmontaron. Conservamos una ayuda no muy grande pero que nos permite continuar trabajando. El 70% de nuestro presupuesto sale de nuestros espectáculos.

Apoyo gubernamental

Es verdad que no hay ayudas suficientes, pero si las hubiera tampoco querría una compañía grande, porque no puedes llegar a la complicidad con la gente”

Pero ha tenido que dejar su compañía reducida en nada.

Éramos seis fijos y añadíamos artistas para proyectos pero ahora ya no tengo compañía permanente, son todos intermitentes, unas veinte personas que ya antes trabajaban conmigo.

Los grandes coreógrafos llegan a su madurez creativa sin el reconocimiento necesario y las condiciones óptimas. ¿Por qué William Forsythe o usted misma no pueden disponer de una compañía importante?

Mi sueño tampoco era tener una gran compañía de 15 o 30 personas. Yo quiero trabajar con gente que esté interesada en la búsqueda que llevamos a cabo juntos, interesada en millones de cosas alrededor de al danza. Cuando has dirigido como Forsythe o como cuando yo misma has trabajado con la Ópera de Lyón o tenido más de 12 artistas en mi centro coreográfico, prefieres trabajar con poca gente pero de manera más cercana y más intensa. Es verdad que no hay ayudas suficientes, pero si las hubiera tampoco querría una compañía grande, porque no puedes llegar a la complicidad con la gente. Si tuviera la ambición de dirigir una gran compañía me lo propondría, pero no me interesa.

El documental sobre su familia

Cuando mi madre cuenta que está en Barcelona y hay bombardeos y baja las escalera con la niña en brazo, el periódico de esa fecha es testimonio de la historia

El documental L’Urgence d’agir (La urgencia de actuar) aborda la historia de sus padres, que huyeron a Francia pero estuvieron en campos separados.

Si pero no con los detalles. Hace veinte años le pedí a mi madre que contara todo eso, e hizo una grabación. Yo puse a trabajar a un joven historiador para que confrontara el testimonio de mi madre con la gran historia de al guerra de España. Cuando ella cuenta que está en Barcelona y que hay unos bombardeos y baja las escalera con la niña en brazo y con una manta, en esta misma fecha los periódicos son testimonio de la historia que tuvo lugar. Hicimos un librito familiar, una cosa que no es pública, para dársela a la familia, a los nietos… Para que conozcan…

¿La niña en brazos era su hermana mayor?

Sí, 14 años mayor. Nació en 1937 en Albacete. Mis padres se habían casado en diciembre del 36 en Madrid, pero mi abuelo, que trabajaba en el Palacio de Correos, se los llevó a Albacete y luego huyeron a través de Valencia hacia el norte, como antes había hecho el resto de la familia con unas personas del gobierno. El fascismo, como la Covid, tiene unos picos. Mucha gente ha luchado, ha perdido la vida y ha estado en el exilio para que pudiéramos vivir en un mundo mejor.

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