Marwan: «Me han puesto a caldo músicos y poetas famosos»

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«El Viejo Boxeador», el nuevo disco de Marwán que salió el pasado 11 de septiembre se ha posicionado en el tercer puesto de la lista de ventas oficial, encabezando la lista de ventas en formato físico. El mismo día de su lanzamiento, el quinto álbum del cantautor entró directamente en el número 1 de iTunes. El título y la portada homenajeen a su padre, Salmán, un refugiado palestino que encontró la paz en nuestro país y que es un referente para el cantautor madrileño. Un ejemplo de lucha y constancia que su hijo Marwán quiere proyectar en este nuevo álbum, que publica tras casi tres años de girar por todos los rincones de nuestro país y algunos países de Latinoamérica, como México.

¿Cómo fue la grabación en Sheffield? ¿Qué buscaste allí?

En Sheffiled me busqué a mí mismo, al que soy como músico. Quería encontrar el sonido definitivo que sentía que debían tener mis canciones y creo que lo he logrado. Fue una experiencia inolvidable: 24 horas al día en un estudio ubicado en el típico edificio inglés de ladrillo rojo tipo fábrica a lo Peaky Blinders haciendo música, retocando letras y buscando sonidos para terminar encontrando el mejor disco de mi vida. Imagínate.

«5 gramos de resentimiento» habla de los haters. ¿Tuviste dudas acerca de concederles tanto protagonismo haciendo una canción sobre ellos?

No tuve ninguna duda porque en realidad es más una canción sobre el derecho a enfadarse con quien te trata mal o abusa en algún sentido de ti. La enfoqué más hacia los haters, pero apunto hacia más personas que han sido unos cretinos conmigo, alguno de ellos músicos o poetas famosos, que me han puesto a caldo en entrevistas. Se merecían que los mandaran a tomar por el culo con elegancia y qué mejor manera de hacerlo que una canción.

¿Cuál es la mayor chorrada que has visto que un hater diga sobre ti?

Tras sacar 5 discos y 2 libros hay gente que me definía como un tuitero que me había flipado y me había lanzado a cantar. La característica principal de los ignorantes siempre ha sido y será su atrevimiento.

El tema cuenta con una gran participación de Nach, ¿lo hiciste con él porque también ha sufrido el «haterismo»)?

Nach y yo somos muy buenos amigos y lo admiro a no poder más. De ahí nace el querer hacer algo juntos, pero es cierto, que en el mundo del rap las críticas son mucho más feroces que en la canción de autor y claro, eso hace que componer algo así se volviera una necesidad. Yo ya la tenía y a Nach le sobraran motivos.

El verso que dice «llevarme un reguetonero por delante» es obviamente una broma, ¿te han llegado críticas por ello?

Algunos se lo toman en serio y me lo han dicho indignados, pero obviamente es humor y para quien lo entiende así es una frase que le saca una sonrisa. Yo escucho reggaetón, me gustan los ritmos y muchas melodías, aunque no me gusten ciertas letras machistas o cosificadoras de la mujer, pero le doy un gran valor en lo rítmico y me hace bailar. Si en una discoteca me ponen a un cantautor en lugar de un buen reggaetón me cargo al DJ (risas).

La portada del disco – ABC

la canción «El planeta desconcierto» dice «veinteañeros que publican sus memorias». ¿Hablas de cantantes?

Creo que esa frase hace que a cada persona que la escucha se le forme una imagen muy nítida en su cabeza, ¿no te parece? Siento que sobran las explicaciones con ella. No señalo necesariamente a nadie en concreto.

¿Es cierta la anécdota de «El viejo boxeador» cuando dices «Me dice un productor: Marwan te falta un reggaetón»?

No sé (risas). Es una crítica a esa tendencia tan extendida de copiar la fórmula que está de moda o que triunfa para encajar y tener éxito, en lugar de hacer lo que verdaderamente amas. No culpo a nadie, cada uno sabe lo que tiene que hacer en función de sus presiones, gustos o urgencias, pero que músicos de verdadero talento haciendo reggeatón solo porque funciona o para encajar es realmente triste.

Si tenías miedo a la invasión de las pantallitas en nuestras vidas, el mundo que se avecina te debe dar mala espina, ¿no?

Soy el primero que soy adicto a las pantallas, no voy a ir de santo ni de salvador, pero es cierto que es un drama ir en el metro y ver a todo el mundo con la nariz empotrada en el móvil o que nos pasemos la vida mirándolas en cualquier contexto. No mola. Cada persona que mira una pantalla incesantemente es una persona que no lee. En lugar de usar los móviles ellos nos usan a nosotros. Somos su fuente de energía. Les prestamos demasiado tiempo de nuestras vidas.

Si de pronto hicieras un viaje en el tiempo y encontrases un botón que hiciese que no se inventase internet, con todas sus cosas buenas y malas, ¿qué harías?

A mí me encanta internet, pero es demasiado poderoso y es cierto que nos absorbe. Habría que ser idiota para no verlo, pero también nos conecta con todos los lugares y personas del mundo y para mí, en muchos aspectos, ha sido una bendición, al igual que en otros aspectos nos roba demasiado tiempo y nos esclaviza.

La palabra sigue siendo una herramienta muy poderosa en tu obra, ¿ha cambiado la forma en que la relacionas con la música, o en cómo influye en la construcción de las canciones?

Lo primordial es tener una melodía buena y a partir de ahí tratar de hacer una letra igual de buena en forma y fondo, que cuente cosas, que te sorprenda y que jamás te deje indiferente. Siempre he tenido esa búsqueda, pero es verdad que esta vez siento que tanto en las canciones que he compuesto solo como en las que he hecho junto a Luis Ramiro, hemos llegado mucho más lejos. Eso sí, en este disco hice por primera vez algo que me recomendó Jorge Drexler y que a él, a su vez, le recomendó Sabina: escribir primero una letra y luego buscarle la música y en la canción que lo hice «La delicadeza», el resultado fue maravilloso.

¿Cómo valoras la labor del ministro de Cultura, especialmente después de decir que las ayudas normales «deberían servir» en la industria de la música en vivo?

La valoro como nula. Está desaparecido y lo necesitamos porque esa ayuda de la que habla no basta en absoluto. La industria de la música engloba no solo a músicos grandes, sino a pequeños músicos, managers, técnicos, dueños de salas y teatros, programadores, compañías discográficas de toda índole, fotógrafos, diseñadores, etc y tenemos un problema de desatención histórico, no solo de ahora. Somos cientos de miles de trabajadores con unas peculiaridades laborales propias que deben ser atendidas por la administración. En cambio, la realidad es que como industria no gozamos apenas de derechos ni de protección. Necesitamos su ayuda y no este nivel de abandono. Y no hablo precisamente de mí, que gozo de una posición privilegiada por tener un cierto éxito, sino de muchos otros que las están pasando canutas. Queremos trabajar y queremos cumplir las normas a rajatabla, pero sin arbitrariedades, sin que cierren salas sin contemplar antes posibilidades intermedias. Es hora de ser creativos y ayudar a la gente a trabajar y no estamos siendo atendidos ni ayudados convenientemente.

¿Qué te parecieron las movilizaciones del 17-S?

Me adherí completamente. Necesitamos ayuda y la estamos reclamando. Yo he suspendido una gira de 40 conciertos de la que no solo vivo yo, sino toda mi banda, mis managers, técnicos, discográfica, etc. ¿Cómo no voy a luchar por los derechos de todos nosotros?

– ¿Cómo ves la creación de la SEDA? ¿Vas a cambiar de sociedad de autores?

Con la salida del disco no he tenido tiempo de verlo bien, pero por supuesto que me informaré. Tener más opciones siempre es bueno, en eso consiste la libertad, en la capacidad de conocer diferentes opciones y elegir la que más se ajuste a lo que quieres o necesitas.

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