Más de 270 años después, el «Glorioso» arriba en Cádiz entre honores

San Fernando (Cádiz) Actualizado: Guardar

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Corría el verano de 1747, el navío «Glorioso» volvía a Cádiz. Previamente había arribado en Ferrol, para descargar los cuatro millones de pesos fuerte que traía de América y ser reparado de sendos combates que había librado con buques ingleses en Azores y cerca de las costas gallegas. Pero al pasar por la costa portuguesa, llena de buques corsarios británicos, en San Vicente se encontró con varios de ellos. Aún en clara inferioridad, luchó heroicamente hundiendo a un barco inglés. Hasta que, sin municiones y con el casco completamente agujereado, su comandante, el capitán de navío Mesía de la Cerda, decidió arriar bandera.

«El último combate del Glorioso» es el cuadro de Augusto Ferrer-Dalmau que plasma esta heroica derrota y que ha llegado este miércoles al Museo Naval de San Fernando procedente del Museo Naval de Madrid. «Antes de su desafortunado final tenía que llegar a Cádiz y hoy, por fin, arriba a puerto», ha dicho durante la presentación de la obra el coronel Miguel Antonio Flores, delegado de Cultura e Historia Naval en San Fernando y conservador del museo.

A recibir al «Glorioso» a su nuevo hogar han acudido, entre otros, el almirante de la Flota (ALFLOT), Antonio Martorell; el comandante General de Infantería de Marina (COMGEIM), Antonio Planells, la alcaldesa de San Fernando, Patricia Cavada o el delegado de Defensa en Cádiz, coronel Joaquín González, así como otras autoridades civiles y militares de la Bahía de Cádiz. Una recepción «especial», como ha señalado el conservador del Museo Naval de San Fernando, marcada por las medidas anti-Covid, pero cargada de solemnidad.

Si bien es cierto que su autor, Augusto Ferrer-Dalmau, no ha estado presente en dicho acto, sí lo ha hecho María Fidalgo Casares, miembro de la Academia Andaluza de la Historia y asesora, biógrafa y autora de los libros del pintor, que ha asegurado que el artista está «muy contento» de que su cuadro recale en San Fernando «porque está muy ligado a Cádiz, ahora mismo se encuentra pintando el desembarco de Algeciras y es académico de la Real Academia de San Romualdo», situada en esta localidad gaditana. Fidalgo, además, ha revelado que el pintor irá a San Fernando a finales de esta semana para acudir a una reunión de dicha Real Academia y aprovechará para ir a ver el cuadro a su nuevo emplazamiento.

Un momento de la presentación de «El último combate del Glorioso» en el museo gaditano – ANTONIO VÁZQUEZ

El encargado de presentar este cuadro ha sido el almirante Juan Rodríguez Garat, director del Instituto de Historia y Cultura Naval, que ha asegurado que con la llegada de «El último combate del Glorioso» al Museo Naval de San Fernando la Armada «quiere pagar una deuda» que tiene con la Bahía de Cádiz desde que se decidió retirar de este museo el cuadro ‘Mi bandera’, también de Augusto Ferrer-Dalmau, para llevarlo al museo Naval de Madrid. «No se me han pedido explicaciones de por qué este cuadro que estaba aquí ha pasado ha pasado al Museo Naval de Madrid, probablemente porque en San Fernando somos más conocidos y la Armada es de más confianza para la población», ha dicho el almirante.

No obstante, ha dado esas explicaciones. «Cuando el actual almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada toma posesión de su destino, una de sus líneas de acción es potenciar la historia para crear en la Armada orgullo de equipo», ha narrado el almirante Garat. Que ha subrayado que la historia que se ha contado en los últimos años de España «viene de fuera y suele presentar a la Armada como algo triste, una institución con más fracasos que éxitos». Por eso, cuando comenzó la remodelación del Museo Naval de Madrid, ha narrado el almirante, recibió dos directrices: equilibrar «el discurso del museo, las colecciones que estaban descompensadas» y «hacer del museo un lugar común para todos los cuerpos y escalas de la Armada». Y en el Museo Naval de Madrid «no había representación de la Infantería de Marina ni de la escala de tropa y marinería». Por eso, ha admitido el almirante Garat, que fue almirante de la Flota y estuvo destinado en Cádiz, su primera orden en la capital fue trasladar allí «Mi bandera», que representa la aguerrida defensa que realizó el granadero Martín Álvarez de la enseña del navío «San Nicolás de Bari».

Además, al tiempo que se tomaba esta decisión, ha dicho el director del Instituto de Historia y Cultura Naval, había otra, «que los cuadros que representaban una época fueran relevantes» de la misma. Así pues, «analizando la época a la que pertenece» «El último combate del Glorioso’, se dieron cuenta de que las únicas obras que tenían eran las corespondientes a «tres derrotas honrosas más la del «Glorioso»». No obstante, el siglo XVIII fue una época «en la que la Armada tuvo las mismas victorias que derrotas». «Y por eso, no por sus méritos artísticos que son muchos, fue por lo que decidimos retirarlo del Museo Naval de Madrid», ha asegurado el almirante. Que, además, ha afirmado que la Armada tiene «especial interés» en que esta obra se muestre en Sevilla con motivo del 800 aniversario de la Torre del Oro.

«Cádiz es la cuna de la Armada del siglo XVIII», ha afirmado el almirante Garat, al tiempo que ha contado que el almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada le dijo: «sería bonito que el «Glorioso» llegase a donde tenía previsto llegar, a Cádiz». La historia de este navío, ha afirmado el almirante, «es emotiva y la Armada está orgullosa de ella» y, como prueba, ha destacado que el comandante del Glorios, Mesía de la Cerda, ascendió y llegó a ser teniente general y virrey.

De este modo, con el cambio de cuadros, «el Instituto de Historia y Cultura Naval está seguro de que ganan Madrid y San Fernando». De hecho, espera «que este cuadro atraiga a muchos visitantes» y que, cuando éstos vayan al Museo Naval de San Fernando, descubran todas las piezas históricas que este alberga.

«El último combate del Glorioso» ya ocupa su lugar en el Museo Naval de San Fernando, un sitio privilegiado en la primera sala. Según las palabras de María Fidalgo, esta obra es «una de las más importantes de toda la pintura española, ya que Ferrer-Dalmau es el mejor pintor de historia militar de todos los tiempos. Un gran reclamo publicitario para este Museo porque es una obra de primera magnitud y además atípica porque Ferrer-Dalmau no suele pintar Marinas. Es una obra única dentro de la pintura española».

Una obra que llega envuelta en polémica, ya que el almirante Rodríguez Garat y Arturo Pérez-Reverte se intercambiaron misivas al respecto tras la protesta del escritor por la retirada del cuadro de la galería madrileña. «A todo el mundo no le gustan las decisiones y ha habido una cierta polémica en las redes sociales», ha dicho el almirante al respecto. «Se me han pedido explicaciones, ha sido difícil que llegasen al público porque no tengo un imperio mediático, solo tengo un teléfono móvil, pero al final una carta que escribí abierta se ha publicado en las redes y creo que todo el mundo la ha leído, esa expresa mi posición. No necesariamente hay que convencer a los demás. Todas las opiniones son respetables. Pero lo que yo quise expresar al escribir la carta es que «el Museo Naval no falsea la historia».

Ajena a polémicas, la historia que albergan los Museos Navales está ahí, para que los ciudadanos puedan disfrutar de ella, porque, como ha señalado el almirante, cuando una obra es donada a la Armada, pertenece a la sociedad. Y un llamamiento, «necesitamos potenciar nuestros museos». Unos museos que se nutren de las «aportaciones voluntarias de los visitantes» y están «faltos de recursos» por la carencia de visitas debido a la crisis sanitaria.

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