Michael Douglas y Catherine Zeta Jones, dos décadas de matrimonio interrumpidas por tres años aciagos

Los actores Catherine Zeta Jones y Michael Douglas en los SAG Awards en Los Ángeles el pasado enero.

El 18 de noviembre del año 2000 Michael Douglas y Catherine Zeta Jones celebraban una boda multitudinaria y carísima —con anillo de diamantes incluido— en el hotel Plaza de Nueva York a la que asistió casi todo Hollywood que lo comparó casi con un enlace real. Pese a que muchos no apostaban por esta relación debido a la diferencia de edad que separaba a los actores, él de 56 y ella de 31, dos décadas después la pareja conforma uno de los matrimonios más duraderos de la industria. Parte de su éxito reside, según han contado los propios protagonistas en alguna ocasión, en saber respetar tanto sus diferencias como sus semejanzas y también en la ausencia de secretos entre ambos.

Los 25 años que les separan no han sido, en cambio, lo que ha hecho que su vida juntos no fuera tan maravillosa como esperaban. En 2010, Douglas fue diagnosticado con cáncer de garganta que logró superar pese a su avanzado estado. Una enfermedad que el propio actor aseguró haber desarrollado debido a su afición al sexo oral, aunque tiempo después se retractó y pidió perdón a su esposa por el daño que le había causado con sus declaraciones. Que el protagonista de Instinto Básico perdiera el control con las mujeres era un secreto a voces. Él mismo habló de ello como un problema y se declaró “adicto al sexo” tiempo después de que su primera esposa, Diandra Luker, se separara de él debido a sus constantes infidelidades. Algo que pareció dejar a un lado cuando formalizó su relación con la ganadora de un Oscar por Chicago.

En 2011, Zeta Jones admitió que padecía depresión y un trastorno bipolar que le llevó a estar ingresada hasta en dos ocasiones. Más tarde se supo que su diagnóstico había estado propiciado en parte por las polémicas declaraciones del actor. Durante esos tres años aciagos, en los que tampoco faltaron los problemas con las drogas y la justicia del mayor de los hijos de Douglas, Cameron, fruto de su anterior matrimonio, la pareja tuvo que hacer frente a un gran bache en su relación que, después de un impasse de varios meses y mucha terapia de pareja, en 2014 retomaron con más fuerza. “Tuve la suerte de casarme con mi mejor amigo y hemos estado juntos en las buenas y en las malas”, declaró recientemente Catherine Zeta Jones en una entrevista en la que revelaba que hasta ahora no había visto las fotos de su boda.

Su historia de amor comenzó cuando Douglas cayó prendado de Zeta Jones tras su participación en La máscara del Zorro. Coincidieron por primera vez en un festival donde ella promocionaba la película y él le espetó: “Sabes que voy a ser el padre de tus hijos, ¿verdad?”. La fama de seductor del actor y ser tan directo con ella chocó con el fuerte carácter de la actriz, quien no dudó en rechazarlo. Sin embargo, un ramo de flores a modo de disculpa y varias citas después desembocaron en el amor que hoy se profesan. El matrimonio tiene dos hijos, Dylan, de 19 años, y Carys, de 17. “Hemos sido bendecidos con dos niños increíbles y hermosos que nos inspiran todos los días y nos rejuvenecen todo el tiempo”, ha asegurado la intérprete.

Testigos de su amor son cada verano los habitantes de Mallorca. Michael Douglas y Catherine Zeta Jones son rostros fijos en el verano balear, que este año ha notado la ausencia de otras caras conocidas debido a la pandemia por el coronavirus. El matrimonio y sus dos hijos se instalaron en la espectacular finca S’Estaca en el municipio de Valldemossa a mediados de julio. Y lejos de permanecer unos días, como en los últimos años, exprimieron al máximo el verano y permanecieron allí hasta finales de agosto. Mucho tiene que ver en ello que el actor comprara su parte de la propiedad a su exesposa a principios de este año. La finca fue adquirida por la pareja en el año 1989 y tras su separación 11 años después, acordaron repartirse el disfrute de la propiedad durante seis meses al año cada uno. En febrero el intérprete viajó a Mallorca para ultimar los detalles de adquisición del inmueble, que estaba a la venta por 28,9 millones de euros. A diferencia de otros años, en esta ocasión los cuatro han hecho vida juntos fuera de las fronteras de su finca, y los actores se han dejado ver con sus hijos surcando los mares en barco.

Conscientes de que el tiempo pasa también por ellos, ahora disfrutan de la vida en familia. Los Douglas viven en su mansión de Nueva York con la joven Carys, ya que Dylan se ha marchado a estudiar a la universidad. Los tres cenan juntos cada día y cuentan que mantienen divertidas conversaciones. Según reconoció la actriz hace unos años en Vanity Fair es precisamente el sentido del humor del actor lo que la sigue conquistando a diario.

Mientras que Douglas sigue triunfando en la industria con su papel en la serie El Método Kominsky, para Zeta Jones lejos quedan ya películas como La trampa, Ocean’s Twelve, Sin reservas y El último gran mago. Ha vuelto a sus orígenes con algunas obras de teatro y busca reinventarse como empresaria. Hace unos meses se lanzó con un negocio de estilo de vida: la comercialización de zapatos veganos, maquillaje, café y unas cucharas talladas en madera típicas de Gales, de donde procede la intérprete. Sus amigos aseguran que lo que busca con este proyecto es un perfil mediático diferente y también una nueva actividad en la que concentrarse a medida que sus hijos crecen.

Conocedora de los entresijos de la industria y la fama, la actriz explicó en 2018 al portal Entertainment Tonight que sus hijos “fueron eliminados del loco mundo de Hollywood o incluso del loco mundo de Manhattan” para que estos no se dejaran llevar por el glamur que los rodea desde que nacieron. No obstante, se mostró muy orgullosa de ambos, quienes buscan seguir los pasos de sus padres y adentrarse en la interpretación: “Que el mundo se prepare para dos nuevos Douglas», reconoció la intérprete a EL PAÍS hace dos años.

Pese a haber tenido que despedir al patriarca del clan, Kirk Douglas, que falleció el pasado febrero a los 103 años, la saga continúa y la pareja está dispuesta a ceder el testigo a sus hijos mientras ellos observan sus éxitos desde cualquier parte del mundo a la que viajen de la mano. De momento, no tienen planes para celebrar estas dos décadas de matrimonio, solo desean pasar el día juntos. “Me quitaré la mascarilla, dejaré que mi esposo me bese apasionadamente y luego volveré a ponerme la mascarilla”, ha bromeado Catherine Zeta Jones.

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