Muere Toots Hibbert, clásico de la música jamaicana

El coronavirus también se ha llevado a Toots Hibbert, e<strong>l vozarrón de Toots & The Maytals</strong>, una de las formaciones más legendarias de la música…

El coronavirus también se ha llevado a Toots Hibbert, el vozarrón de Toots & The Maytals, una de las formaciones más legendarias de la música jamaicana, que transitaron del ska al reggae, abrazando también el soul más bailable con cimas como la monumental Funky Kingston. Aunque se mantenía en activo -este mismo año publicó el disco Got to be tough-, el cantante de 77 años, al que le diagnosticaron coronavirus a principios de mes, vivió su periodo de mayor gloria creativa en las décadas de los 60 y los 70, las más efervescentes en la pequeña isla que concentra el mayor número de talentos musicales por metro cuadrado.

A principios de los 60 Frederick Toots Hibbert formó, junto a Nathaniel Jerry Matthias y Henry Raleigh Gordon uno de los numerosos tríos vocales que proliferaban por Jamaica. Entonces se llamaban simplemente The Maytals, por May Pen, el pueblo donde nació Toots. En 1962, empezaron a grabar éxitos para Coxsone Dodd, propietario del legendario Studio One, el productor más importante de la isla, que imprimió su sello en infinidad de discos clave hasta los años 80. El primer hit para Studio One fue Hallelujah, una canción de raíces espirituales inspirada por sus años de formación vocal en la iglesia bautista de May Pen.

Pero Dodd, como era usual, les pagaba una miseria, y el trío emprendió un periplo por muchos de los sellos y productores de la isla, que en aquel momento, gracias al boom del ska, ya eran muchísimos. Para Prince Buster, un ex empleado de Dodd que se había convertido en su máximo rival, grabaron la demoledora y vengativa Dog war, además de Domino, sobre el deporte nacional jamaicano, entre otras. De ahí saltaron al sello de Byron Lee con el single Daddy / It’s you, y acabaron ganando el festival de la canción de Jamaica de 1966 con la inmortal Bam bam, cuya línea de bajo ha sido la base de infinidad de versiones.

Ese mismo año, en 1966, Toots fue encarcelado por posesión de marihuana, una experiencia que también transformó en éxito con 54-46 That’s my number. A su salida de la cárcel, arrancó su periodo de mayor reconocimiento, artístico y financiero, con temazos como Do the reggay -así escrito-, uno de los primeros en utilizar la palabra reggae, que se puso de moda cuando el ritmo del ska ya había empezado a ralentizarse con el rock steady, el estilo que precedió al reggae; Monkey man, con la que escalaron posiciones en las listas británicas, o Sweet and dandy, con la que volvieron a ganar el festival de la canción, donde eran los reyes.

El trío cantó Pressure drop, otro de sus títulos más emocionantes y tarareados, en Caiga quien caiga, película de culto filmada por Perry Henzell y protagonizada por Jimmy Cliff, que mostraba el implacable funcionamiento de la industria musical jamaicana. Cliff llegaba a Kingston con ganas de comerse el mundo al son de You can’t get if you really want, y acababa convertido en el Enemigo Público Número 1. Entre los numerosos cameos de la industria, estaban por supuesto, además de Prince Buster, los Maytals, que ya eran el trío más popular de la isla.

Chris Blackwell, el productor que convirtió a Bob Marley en estrella planetaria, fue el que les cambió el nombre por Toots & the Maytals, y los fichó para su sello Island, donde grabaron el LP Reggae got soul, su disco más vendido. Se dice que Blackwell contrató a Marley, que también emprendió su carrera en formato de trío vocal, a la espera de poder quedarse con los Maytals, su verdadero objetivo. Gracias al revival ska encabezado por los grupos blancos del sello Two-Tone en la Inglaterra de finales de los 70, y por ende en el resto del mundo, Toots & the Maytals se convirtieron en estrellas internacionales.

Blackwell se dio cuenta que Toots era el equivalente jamaicano de Otis Redding, una certeza que le llevó a grabar Toots in Memphis, un disco en el que tocaban tanto músicos norteamericanos -Teenie Hodges, guitarrista de Al Green- como los muy jamaicanos Sly & Robbie, bordando versiones de Redding como Hard to handle, que se convirtió en un fijo de su repertorio.

Sus conciertos eran un absoluto derroche de energía. Funky Kingston, Pomp and pride o sus versiones de Louie Louie o Take me home country roads, entre otras muchas, enloquecían tanto a los fans como a los extraños. Era imposible resistirse. En 1980, llenaron el Hammersmith Palais de Londres, y a las 24 horas el disco del concierto ya estaba en las tiendas, masterizado, prensado y listo para reavivar la fiebre de la noche anterior. Hasta bien entrado el milenio seguían llenando salas, llevando una y otra vez al público al éxtasis más absoluto. Imposible olvidarlo.

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más

MúsicaAdele es acusada de "apropiación cultural" por lucir un bikini con la bandera de Jamaica
MúsicaMTV VMA 2020: Lista de ganadores
MúsicaMTV VMA 2020: Los cinco premios de Lady Gaga y sus originales mascarillas protagonizan la noche

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *