Natza Farré desnuda el machismo cotidiano en ‘Feminista tenías que ser’

Los datos son aterradores: la diferencia salarial entre hombres y mujeres es de un 23% en Catalunya y según las estimaciones más optimistas habrá que esperar hasta el 2091 para alcanzar la igualdad real. El 68% de las mujeres que sufren abusos y agresiones sexuales conocen al agresor, y la mitad de los casos se produce dentro de su propia vivienda o en zonas comunes de los edificios. El 95% de las muertes femeninas por infarto se habrían podido evitar de haberse tratado a tiempo, pero resulta que las mujeres tardan 16 minutos más en identificarlo porque son diferentes a los de los hombres, estos sí, ampliamente divulgados…

¡Feminista tenías que ser!”. Pruebe a exponer estas u otras situaciones y lo más probable es que alguien trate de desatenderse de la realidad con un “un no hay para tanto” o alguna otra frase perdonavidas. “Ah, sí, pues vamos a hacer un chiste con eso y nos reímos todos”, dice la periodista y escritora Natza Farré (Barcelona, 1972), que ha titulado Feminista tenías que ser una exposición de la que es comisaria y que ha concebido como “una fábrica de feministas”. En el Palau Robert, hasta el 29 de noviembre.

La periodista y escritora aspira a que la muestra sea “una fábrica de feministas”

“Me gustaría que nadie salga de aquí no siendo feminista”, señala Farré, “porque la revolución feminista es la que hará posible un mundo más justo. Es algo que nos concierne a hombres y mujeres, y hay que insistir. No podemos resignarnos. Siempre habrá gente que quedará fuera, pero serán minoría. Hay una frase en la exposición que me gusta mucho: ‘La esperanza es una acción radical’. Ahí nos movemos”.

Natza Farré resume el espíritu de la exposición en la frase ‘La esperanza es una acción radical’

Quienes conozcan a Natza Farré, autora de libros como Que no t’expliquin contes! o Curs de feminisme per microones , además de guionista del programa de humor La competència , de RAC1, ya imaginarán que la suya no es una exposición al uso donde el espectador fácilmente puede sentirse abrumado con los típicos plafones abigarrados de datos e imágenes antiguas. Al contrario. Feminista tenías que ser ha sido concebida como una instalación múltiple, lúdica y colorista, cargada de ideas pero “estéticamente impactante”. “Hemos querido romper con el tópico añadiendo un poco de humor porque las mujeres no sólo hacemos gracia sino que también podemos ser graciosas”, señala Farré, que ha situado justo en la entrada una manzana gigantesca, símbolo del pecado original que han de arrastrar las mujeres por el solo hecho de serlo.

Los visitantes son invitados a compartir sus testimonios. “Explicar nuestras historias es explicarnos a todas”

A lo largo del recorrido aparecerán ejemplos de un machismo cotidiano que de tan arraigado pasa desapercibido, muestra los cambios logrados hasta ahora y desmonta con datos “campañas del machismo” como que buena parte de las denuncias por violencia machista son falsas. Según la Memoria anual del 2019 de la Fiscalía General del Estado, únicamente el 0,0083% del total entrarían en esa categoría.

Al final, una invitación a hablar y compartir experiencias. “Una cosa que nos enseña el feminismo es que la voz de las mujer es decir, del 50% de la población, ha sido silenciada. Y no vamos a pasar más por ahí. Por eso invitamos a que nos expliquen vivencias relacionadas con el machismo. Explicar nuestras historias es explicarnos a todas”. Las visitantes podrán escribir a través de la página web sus testimonios, que luego llegarán a la sala de exposiciones a través de una impresora.

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