No callarás: cuando la libertad del escritor levanta ampollas

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Cuando un novelista sabe que su próximo libro aborda un tema que va a molestar a muchos o a casi todos, y aun así decide escribirlo, ¿qué le mueve? ¿Qué precio paga? ¿Cómo gestiona las críticas, la polémica? ¿Le añade algo enriquecedor esta experiencia? ¿Escribir es pisar charcos y aguantar el chaparrón después?

Hay historias necesarias a las que hay que dar voz y que siempre incomodan a alguien. La serie «Patria», basada en la novela de Fernando Aramburu, ha vuelto a abrir el debate. A pesar del delicado pero resistente equilibrio moral con el que describió el asesinato de un personaje inventado, el Txato, a manos de ETA para narrar el daño imborrable que el crimen causa a todos, sin excepción, el estreno de la serie ha multiplicado el impacto de esa historia en una sociedad hoy tan polarizada como indolente.

[Lee aquí la entrevista con Fernando Aramburu]

¿Para qué ser novelista en este contexto? Los debates adquieren un valor cívico que escapa o que se añade a las consideraciones literarias. «Patria» permitió escuchar con hondura la voz de las víctimas del terrorismo. Se convirtió en un fenómeno editorial que fue recibido con desprecio por el entorno abertzale. De la serie de HBO, Bildu ya ha sentenciado que es «el relato de los torturadores».

Quizá los temas más difíciles para un escritor en España sean el terrorismo y la Guerra Civil. Arturo Pérez-Reverte acaba de publicar «Línea de Fuego», una novela de combatientes en la batalla del Ebro que ya ha cosechado críticas porque no deja claro lo malos que son «los malos», para tranquilidad de quienes la utilizan con fines políticos. Él ha centrado el foco en la experiencia humana de la guerra y en la complejidad irreductible de los bandos.

[Lee aquí la entrevista con Arturo Pérez-Reverte]

No es, ni mucho menos, la primera vez que sus escritos encienden hogueras de polémica. Tampoco lo es para Javier Cercas, autor de «Soldados de Salamina», que además fue acusado de «blanquear el fascismo» cuando publicó «El monarca de las sombras», la historia de un héroe familiar falangista.

[Lee aquí la entrevista con Javier Cercas]

Finalmente, nuestro premio Nobel Mario Vargas Llosa lleva décadas enfrentándose a libros difíciles de digerir, incluso para él: siendo un azote del nacionalismo y otros fanatismos en sus artículos, ha sido un narrador capaz de empatizar con personajes fanáticos en sus novelas, sin prejuicios.

[Lee aquí la entrevista con Mario Vargas Llosa]

Así llegamos al quid, a la libertad del escritor, verdadero tema de fondo de estos debates. Hemos hablado con los cuatro autores citados, que se encuentran entre los más importantes de la literatura española actual. Tocar temas delicados, cuestionar el relato establecido, molestar a los hunos y a los hotros, generar debate. Hablar del presente o del pasado o del futuro, que ya son lo mismo, desmenuzar la realidad, darle vueltas hasta encontrar un ángulo nuevo, tal vez ficticio, pero que nos interpela por algún motivo. Porque nos duele o nos molesta como una piedra en el ojo. No existe mayor satisfacción para un autor que rozar una de esas teclas que hacen temblar al lector, conquistar una de esas tierras de nadie, que al fin y al cabo son de todos. Para eso sirve la literatura, entre otras cosas. Y tiene un precio: las sacudidas de los ofendidos, las pataletas de los que no toleran la complejidad.

Los libros, algunos, nos llevan por terrenos incómodos y nos fuerzan a mirar allí donde no queríamos, a sitios llenos de verdades incómodas. A la Guerra Civil, por ejemplo, al frente, al lugar en el que solo existe la certeza de la sangre y los bandos se confunden. O al pasado reciente del terrorismo etarra, a la ignonimia de las víctimas, a su ostracismo. Nos obligan a sufrir con ellas, y también a entender a sus verdugos, leer sus pensamientos, observar sus heridas, sus miedos, y las vidas rotas de sus familiares. He ahí el sentido de las novelas, uno de ellos: vivir de cerca lo que ya quedaba lejos, observar con la mirada del otro, tal vez comprender lo que odiábamos. Masticar piedras.

Hay autores empeñados en pisar estos charcos de los que España es rica. Estos escritores han sobrepasado los terrenos de la literatura para bajar al barro del debate público con sus artículos, denunciando aquí y allá todo lo que les molesta del mundo de hoy, a veces a costa de linchamientos en redes sociales, de perder lectores, de enturbiar la comprensión de su obra. Cada vez más personas sienten que una opinión contraria es un crimen moral. Vargas Llosa. Cercas, Aramburu y Pérez-Reverte hablan hoy en ABC sobre su compromiso con la literatura, la libertad creativa y la responsabilidad cívica que ejercen, lo quieran o no, desde la tribuna.

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https://www.abc.es/cultura/libros/abci-no-callaras-cuando-libertad-escritor-levanta-ampollas-202010110048_noticia.html

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