Olga Kurylenko: “Tenerlo todo es muy atractivo, pero no es suficiente para ser feliz”

Kate y Matt son una joven pareja que se muda a una antigua mansión lejos de la ciudad para comenzar una nueva etapa después de que ella haya pasado por dos embarazos infructuosos. Una vez instalados, descubren una falsa pared que esconde una misteriosa habitación con las funciones de genio de la lámpara y otorga todos los deseos que uno pueda desear.

Pero la magia solo funciona dentro de la casa, ya que todo lo que los protagonistas piden se desvanece al salir de ella. Con esta premisa, el francés Christian Volckman teje un thriller psicológico que conjuga ciencia ficción y drama con el objetivo de “reflexionar sobre una sociedad perdida en lo material y en la permanente búsqueda de la felicidad”, asegura en una entrevista a La Vanguardia que tuvo lugar en la pasada edición del Festival de Sitges con motivo de la presentación de la película.

Kate, interpretada por la actriz franco-ucraniana Olga Kurylenko , que saltó a la fama como chica Bond en Quantum of solace (2008), aceptó el papel de inmediato. “No pude parar de leer el guion. Me enganchó desde la primera página porque la historia era sumamente original, como si de un puzzle se tratase”. Durante unos días, la pareja disfruta de todas las cosas materiales que les proporciona la enigmática estancia: dinero, joyas, cuadros…pero todo cambia cuando la mujer desea tener un hijo y lo encarga sin consultar a su pareja, interpretado por el actor belga Kevin Janssens.

Kurylenko, madre de un hijo, dice que se identificó con su personaje, al que define como “una persona que tiene miedo porque no confía en ella misma y está cansada de fracasar en el intento de ser madre. Ella se ve rodeada de cosas materiales pero no es feliz. La habitación puede crear todo lo que quieras, pero no puede crear felicidad ni amor, eso es algo que tienes que hacer tú mismo”, afirma.

El personaje de Kurylenko con su 'hijo' en brazos
El personaje de Kurylenko con su ‘hijo’ en brazos (F&P Media)

Volckman, que también es pintor, un oficio al que recurrió después de debutar como director hace catorce años con el thriller de animación futurista Renaisance, “con el que acabé traumatizado por las dificultades de llevar a cabo un filme al que dediqué siete años”, explica que la idea del guión le vino a raíz de los recuerdos de los cuentos que le leía de niño su madre, desde los de los hermanos Grimm hasta los de Las mil y una noches y “todos los ingredientes se mezclaron en mi imaginación para elaborar esta película”.

Así surgió el tema de una habitación mágica capaz de otorgar todo lo que pides, “pero había que ponerle un límite” y esa debía ser la casa. Con la ayuda de los coguionistas Sabrina B. Karine y Eric Forestier añadieron al bebé como elemento crucial que pone todo patas arriba. “Cuando una pareja tiene un hijo siempre ocurre algo extraño. El embarazo mismo no deja de ser una situación extraña en el cuerpo de la mujer; a algunas les encanta ese proceso y a otras no”.

Olga Kurylenko en una escena de 'La habitación'
Olga Kurylenko en una escena de ‘La habitación’ (F&P Media)

De ahí en adelante huelga decir que el relato irá por la senda de la pesadilla en unas escenas cargadas de suspense -con inesperado giro final- cuando surja la necesidad de salir de esa jaula de oro en que se ha convertido la mansión. “Hay que tener cuidado con lo que uno desea porque se puede hacer realidad y por todo tenemos que pagar un precio”, sostiene el director, que cree que “el mundo muere de deseo material y yo no necesito mucho, la verdad. Quizás hacer la mejor película de la historia del cine”, dice entre risas.

Si tuviese la oportunidad de que se hiciera realidad un único deseo, Kurylenko lo tiene claro: “ser feliz, ser amada y ser libre”, todo junto en un paquete. Seguidora del método del orden de Marie Kondo, la intérprete presume de prescindir de cosas innecesarias en su propia habitación: “Cuanto más tiro, más libre y ligera me siento”. Y no duda en compartir su receta de la felicidad: “El hecho de poder tenerlo todo resulta atractivo, pero las personas para ser felices sólo necesitamos lo básico, agua limpia y amor”.

Las personas para ser felices sólo necesitamos lo básico, agua limpia y amor”

Volckman quiso que el personaje de Matt fuese pintor como ingrediente esencial para transmitir todas las obsesiones del realizador. Tanto director como actriz hablan de la buena sintonía que se respiraba en el set. “Kevin fue muy generoso y amable conmigo y eso no es algo frecuente en un rodaje”, comenta la actriz.

Kurylenko ha trabajado en películas como Oblivion, con Tom Cruise; El maestro del agua, con Russell Crowe, o a las órdenes de Fernando León de Aranoa en Un día perfecto. De un tiempo a esta parte ha participado en varias cintas de género (Paris, je t’aime, La bruma o Mara, al lado de Javier Botet) y está más involucrada en producciones europeas. “Prefiero trabajar con equipos más pequeños, es casi como estar en familia”, concluye no sin antes confesar que se muere de ganas de trabajar con Pedro Almodóvar. Un deseo que espera que se cumpla pronto.

Prefiero trabajar en producciones más pequeñas, es casi como estar en familia”

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