‘Patria’ remueve a Euskadi

Resulta difícil no conmoverse ante la imagen del cuerpo inerte del Txato en medio de la lluvia gris tan frecuente en Euskadi. O frente a las detonaciones que despiertan de la siesta a Bittori, su mujer. Es el sonido que, sin necesidad de mirar por la ventana, ya se conoce. Se lleva tiempo rumiando. Se espera. Es la sentencia de muerte prometida en llamadas, dianas dibujadas ante el portal y cartas amenazadoras. Ha llegado la hora. Faltan pocos minutos para las 16 horas de una tarde oscura, cuando se dirige a su trabajo en una empresa de transporte.

El comienzo de la serie Patria (HBO), que esta noche llega a Telecinco, ha golpeado al País Vasco, que ha visto los dos capítulos estrenados con un nudo en la garganta. Con el escalofrío y la incomodidad que supone mirarse hacia adentro y enfrentarse a aquellas historias que, a veces, se intentan silenciar para poder seguir hacia adelante.

Imagen promocional de la serie 'Patria'
Imagen promocional de la serie ‘Patria’ (HBO)

“Me dejó traspuesta –explica Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez, concejal del PP en San Sebastián asesinado por ETA en 1995-, es impresionante y un regalazo que nos han hecho a las víctimas”. Vio el primer capítulo y la dejó tocada. Todo, explica, es tan familiar que tuvo que esperar un poco antes de lanzarse a por el segundo. “Está muy bien hecha y contextualizada, he vivido todo eso, esa atmósfera: es ficción, pero todos los hechos y personajes reflejan a la perfección lo ocurrido”.

Hay un aspecto de la producción que resalta sobre todo lo demás, el “ambiente contra la víctima” y la “lucha en soledad” para saber todo lo que rodeó a la muerte de su ser querido. Ordóñez subraya que la serie lo expone al detalle. “La mayoría de las víctimas han estado negando ser víctimas, no quieren que se les relacione: en la serie, hasta Nerea (la hija del Txato) no acude al funeral”, indica. Este hecho, para ella, enfatiza esa realidad desconocida fuera de la frontera vasca. La visita del párroco del pueblo a Bittori, en la que él le pide que no regrese a la localidad, conmueve a Ordóñez especialmente. “El encuentro que tuve yo en la iglesia con el cura cuando asesinaron a mi hermano fue aún peor”, rememora.

He vivido todo eso, esa atmósfera: es ficción, pero todos los hechos y personajes reflejan a la perfección lo ocurrido”

La asfixia y el silencio social son para Rafaela Romero, secretaria de Convivencia del PSE, los aspectos principales de una serie que “hace memoria” y “sirve a la verdad, a todas las verdades de gente que ha sufrido la violencia”. Además de la violencia física más evidente, Romero destaca el énfasis y la exposición de la soledad padecida por las víctimas. “Pone de relieve su situación real, el quedarse solas sin entender nada: no sólo te mataban sino que te aislaban”, indica a la vez que insiste en que el acoso continuaba después del asesinato. “Capta a la perfección la estrategia de matización moral y de socialización del sufrimiento”, explica.

No se queda sólo ahí. Patria , cree, plasma la soledad de las familias que han tenido un miembro en ETA. Su incomprensión ante la violencia o su justificación. Señala el papel del padre de Joxe Mari, el etarra encargado de asesinar al Txato, que se debate entre la culpa y el hecho de que sea su hijo. O la radicalización de una madre confundida. También la realidad de las torturas. “No sobra nada –dice–, todo está medido, los diálogos y los silencios”. “También las metáforas”, continúa, y apunta a una en especial: la “lluvia, el frío y la soledad” de Bittori con el Txato agonizante en sus brazos en plena calzada.

Vista del rodaje de una escena de 'Patria' este martes en San Sebastián
Vista del rodaje de una escena de ‘Patria’ este martes en San Sebastián (Javier Etxezarreta / EFE)

A nivel de calle, la conmoción, como ocurrió en su estreno en el festival de cine de San Sebastián el pasado 18 de septiembre, tiene su punto álgido en la justificación social de lo ocurrido, que se coincide en señalar como uno de los éxitos de la producción de Aitor Gabilondo. Es ese ponerse de lado que resulta molesto al mirar hacia atrás. “Removerá conciencias –explica Eduardo Mateo, responsable de proyectos de la fundación Fernando Buesa, parlamentario socialista asesinado en el año 2000–, se ha tardado mucho en que las víctimas estén en el centro del relato en la televisión”.

“La memoria –indican desde el instituto de Convivencia vasco Gogora, creado por una amplia mayoría del Parlamento de Vitoria en 2014- siempre es conflictiva, pero es bueno que sea plural, se rompan barreras y nos escuchemos; requiere discusión y antes no nos hablábamos”. En la misma línea, además de subrayar que el límite siempre es la “no legitimación de cualquier violencia”, aplauden toda iniciativa privada que fomente ese debate, si bien insisten en la necesidad de “políticas públicas de memoria” para que “puedan entrar todas las voces”.

Joxe Mari interpretado por Jon Olivares en Patria, la serie de HBO
Joxe Mari interpretado por Jon Olivares en Patria, la serie de HBO (EP)

Desde el PNV y el Gobierno vasco, en pleno proceso de recomposición, prefieren no emitir una reacción tan “inminente”, sólo un día después del estreno. EH Bildu, por su parte, rehúsa hacer comentarios sobre la serie de televisión, mientras que según Sare, la plataforma de apoyo a los presos de ETA, Patria no da una “visión plural” de lo ocurrido como, cree su portavoz, Joseba Azkárraga, sí lo hace la serie La línea invisible (Movistar), que a su juicio contextualiza el origen de la banda en medio de la dictadura franquista y “no pasa de puntillas” por vulneraciones de derechos como los asesinatos del terrorismo de Estado.

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