Pioneros del fotoperiodismo

La fotografía llega a La Vanguardia en 1929. Cuando los avances tecnológicos lo hacen posible, casi cincuenta años después del nacimiento del periódico (1881), La Vanguardia arriesga y hace una gran apuesta. Don Ramón Godó Lallana, primer conde de Godó, adquiere dos rotativas Wifag que imprimen imágenes a partir del huecograbado. Este método innovador permite que el 16 de octubre de 1929 aparezca por primera vez en la portada del diario una foto a toda página. Es un retrato al natural del rey Alfonso XIII.

Corre el año 1930 cuando comienza la primera época dorada del fotoperiodismo a escala nacional e internacional. Las pesadas cámaras de gran formato y de difícil transporte ceden paso a otras menos voluminosas.

La apuesta por la fotografía cobra fuerza en las redacciones, donde empieza a tomar cuerpo la importancia de la imagen. El alto valor testimonial y propagandístico que alcanzó la fotografía durante la Guerra Civil (1936-1939) significó un gran impulso para el fotoperiodismo como testigo de la historia. La Guerra Civil fue seguida con interés no solo por fotógrafos españoles como Agustí Centelles o Josep Maria Sagarra, sino por figuras internacionales como el mítico Robert Capa.

La apuesta por la innovación distingue al diario que ya en 1929 publicó las fotos en huecograbado

Con Agustí Centelles (1900-1985) nace el fotoperiodismo moderno en Catalunya. Los años de la posguerra están repletos de imágenes oficialistas: audiencias, inauguraciones y actos institucionales fueron la tónica general de una época en la que el fotoperiodismo incipiente sufrió un duro revés. Sin embargo, La Vanguardia cuenta con un valioso material de esta época, realizado por una dinastía de fotógrafos que supo adaptarse a la situación política del momento: los Pérez de Rozas. La Vanguardia comienza la década de los ochenta con una apuesta por la información gráfica. Se crea la primera sección de fotografía.

En esa época colabora en las páginas de huecograbado el veterano fotógrafo Francesc Català-Roca (1922-1998). Recuperada la democracia, La Vanguardia es de nuevo pionera en una idea que desde entonces se repite cíclicamente y que ha sido imitada por otros rotativos: la foto conjunta de los candidatos a la presidencia de la Generalitat y a la alcaldía de Barcelona. La primera se realizó el 28 de abril de 1984 bajo el título “Cinco hombres ante el secreto de las urnas”.

Esta imagen de la ablación de Kadi acercó este drama a la sociedad.
Esta imagen de la ablación de Kadi acercó este drama a la sociedad. (Kim Manresa)

En 1989, el diseñador Milton Glaser lleva a cabo en su estudio de Nueva York el rediseño de La Vanguardia. Glaser apuesta por una tendencia rupturista que lleva aparejado el impulso de los trabajos “de autor” y pone en valor la fotografía aumentando su presencia en el diario.

La familia de grandes fotógrafos sigue creciendo y renovándose en el diario. Recientemente, la sección de fotografía se ha puesto a prueba en momentos difíciles como esta pandemia. Nuestros fotoperiodistas han sido los ojos de unos lectores confinados en casa. Con todas las precauciones obligadas por la situación, han estado en la calle desde el minuto uno. Han captado la tensión en las ucis, el aislamiento de las residencias de ancianos, la desolación de los tanatorios…

Lejos queda la tecnología del siglo XX, pero el trabajo del fotógrafo sigue siendo fundamental

Esta pandemia ha demostrado también que el teletrabajo no puede suplir la necesaria presencia del fotógrafo en la calle. Su labor se ha demostrado, de nuevo, fundamental para levantar acta de lo que sucedía a nuestro alrededor. Y la agilidad que ofrece la información online ha hecho posible la inmediatez de todo ese testimonio gráfico.

Lejos quedan ya los antiguos transmisores de fotografías del siglo pasado. Ya no se percibe el olor penetrante del revelador, y la luz roja se ha apagado en el cuarto oscuro. Los soportes digitales se han impuesto, y parte del romanticismo de la profesión se ha diluido. Pero el trabajo de los fotógrafos, los de antes y los de ahora, está ahí. Imágenes de un legado que nos permite contemplar instantes fundamentales de una historia convulsa.

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