¿Por qué un judío llevaría un anillo del dios Apolo en el Jerusalén de hace 2.000 años?

Aunque el mundo de hace 2.000 años no era el lugar globalizado en el que vivíamos antes de la pandemia del covid-19, lo cierto es que sí había cierto movimiento. Las fronteras del Imperio Romano, por poner tan solo un ejemplo, llegaban hasta el Levante Mediterráneo. Y aún así, lo que los arqueólogos encontraron en un canal de drenaje de Jerusalén les sorprendió.

Perdido en medio del lodo, en el Parque Nacional del Valle de Tzurim, en el noreste exterior de las murallas de la ciudad vieja de la capital de Israel, hallaron un sello con una imagen extraña. Los análisis han confirmado que la efigie es un retrato del joven y apuesto Apolo , dios de la curación y el arte, entre otras muchas cosas, y representante de la luz y el sol en la mitología griega.

Jerusalén

Perdido en medio del lodo, en el Parque Nacional del Valle de Tzurim, hallaron un sello con una imagen extraña

La gema está tallada en jaspe marrón oscuro y tiene restos de capas de color amarillo claro, marrón y blanco. En la antigüedad, esta roca de superficie suave se consideraba una piedra preciosa. El sello estaba incrustado en un anillo, fechado en el siglo I d.C. (período del Segundo Templo, en la historia judía).

Las dimensiones de este huecograbado (una gema con un diseño tallado en la parte superior de la piedra) son pequeñas: 13 milímetros de largo, 11 de ancho y 3 de grosor. Su forma es ovalada y su función principal era para firmar sobre materiales blando (generalmente cera de abejas) en contratos, cartas, testamentos, documentos de bienes o fajos de dinero.

La gema es de pequeñas dimensiones y formaba parte de un anillo
La gema es de pequeñas dimensiones y formaba parte de un anillo (Eliyahu Yanai/City of David)

El grabado de la cabeza de Apolo muestra su perfil hacia la izquierda, con una larga cabellera que fluye sobre un cuello ancho en forma de pilar, nariz grande, labios gruesos y una barbilla pequeña y prominente. La melena está peinada en una serie de líneas paralelas dirigidas hacia el ápice y rodeada por una trenza sobre la frente, según explican los investigadores.

“Una línea de cabello -indican- marca un mechón que cubre la oreja, rizos largos fluyen sobre parte del cuello, alcanzando el hombro izquierdo y delgadas líneas diagonales en la base de la cabeza marcan el extremo superior de la prenda y el cuerpo”. “Aunque Apolo es una deidad olímpica de las culturas griega y romana, es muy probable que la persona que llevaba el anillo fuera judía”, añaden los arqueólogos Eli Shukron, Shua Amorai-Stark y Malka Hershkovitz.

Hallazgo sorprendente

Es raro encontrar este tipo de restos en sitios identificados con la población judía

Llegados a este punto, las preguntas son obvias. ¿Qué estaba haciendo este Apolo en Jerusalén? ¿Y por qué un judío llevaría un anillo con el retrato de un dios extranjero? Shukron, encargado de la excavación en la que se encontró la gema, apunta que es “raro encontrar este tipo de restos en sitios identificados con la población judía”. Pero su dueño probablemente no lo utilizó “para expresar creencias religiosas”, sino como un medio “para aprovechar el impacto que representa la figura de Apolo: luz, pureza, salud y éxito”, apunta.

El profesor Amorai-Stark explica, por su parte, que Apolo “era una de las deidades más populares y veneradas en las regiones del Mediterráneo oriental”. “Tenía múltiples funciones y significados. Es probable que la asociación con el sol y la luz, la lógica, la razón, la profecía y la curación fascinara a algunos judíos, dado que el elemento de luz versus oscuridad estaba presente de manera prominente en la cosmovisión judía de entonces”, complementa.

El dios Apolo estaba vinculado a la luz y al sol
El dios Apolo estaba vinculado a la luz y al sol (Eliyahu Yanai/City of David)

Que el artesano de esta gema dejara las capas amarilla (o dorada) y marrón claro en el cabello del dios probablemente indica un deseo de enfatizar el aspecto de la luz en la divinidad, así como en el aura que rodeaba su cabeza. La elección de una piedra oscura con un color de cabello amarillo sugiere que el creador o propietario quería enfatizar ese contrate entre luz y oscuridad, aseguran los investigadores.

“Hasta el día de hoy, apenas se han encontrado esas gemas en Masada, otra en Jerusalén dentro de un osario en una tumba judía en el Monte Scopus y esta que se descubrió muy cerca del Monte del Templo”, recuerda Eli Shukron.

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