Purga de la memoria histórica en Estados Unidos

Estatua del ex presidente de EE. UU Andrew Jackson en el parque Lafayette – Afp

Purga de la memoria histórica en Estados Unidos

Un comité de sabios formado por la alcaldesa de Washington busca eliminar o renombrar monumentos a Colón, Washington y otros próceres

Washington Actualizado: Guardar

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Un comité creado por la alcaldesa de la capital de Estados Unidos, la demócrata Muriel Bowser, ha recomendado borrar de la faz de la ciudad los nombres de una serie de próceres históricos que abarcan desde Cristóbal Colón hasta Benjamin Franklin, pasando por varios presidentes. Entre esos nuevos proscritos se hallan el mismísimo George Washington, que le da nombre a la ciudad, y Thomas Jefferson, además de inventores como el propio Franklin y Alexander Graham Bell.

El grupo de expertos que ahora recomienda esta purga fue formado el 15 de julio, en el punto más álgido de la protesta racial y tras semanas de manifestaciones y hasta derribo de estatuas en todo el país. El comité analizó 1.300 monumentos; parques; barrios, calles y plazas, y edificios públicos. Al final redujo el número de patrimonio «problemático», según dice el informe, a 153. Su conclusión principal es que es necesario renombrarlos o retirarlos en su gran mayoría. Se da la circunstancia de que en Washington, que fue capital de la Unión antiesclavista durante la Guerra Civil, no hay ya monumentos confederados, que sí han sido derribados o retirados en otros lugares como Richmond, capital de Virginia.

Los requisitos considerados por este comité es si los personajes afectados, cuya existencia abarca entre los siglos XV y XIX, «participaron en la esclavitud, racismo sistémico, maltrato o acciones que reprimen la igualdad para personas de color, mujeres y comunidades LGBTQ o violación de la le de Derechos Humanos del distrito de Columbia», según el informe.

Imponente obelisco

Este documento es, sin duda, ambicioso. En el apartado de monumentos, incluye la estatua a Colón, navegante que representaba a la Corona de Castilla, que hay frente a la estación de tren y junto al Capitolio; las escultura al presidente Andrew Jackson ante la Casa Blanca, de la cual tiene Donald Trump una réplica en su despacho; el monumento a Jefferson, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, y el imponente obelisco de 169 metros que sirve de homenaje a Washington y que se ve desde una gran parte de la ciudad.

Recomienda el comité de expertos a la alcaldesa entablar negociaciones con el Gobierno federal para «eliminar, reubicar o contextualizar los activos». El informe fue publicado el jueves, tras siete semanas de deliberaciones, y en él sus ocho integrantes afirman que «todos los espacios públicos, instalaciones y obras conmemorativas propiedad del distrito de Columbia solo deben honrar a aquellas personas que ejemplificaron valores como la equidad, las oportunidades y la diversidad».

La razón que dan los sabios para depuración es que «no importa su raza, su fe, su orientación sexual, su identidad de género o su origen, cualquiera debería poder visitar, vivir o trabajar en Washington sin temor a violencia o discriminación». Cómo esas estatuas fomentan la violencia no lo explica el informe, que además, recomienda cambiar el nombre a 21 escuelas públicas; siete edificios de la administración pública; 12 parques, y hasta nueve edificios de viviendas.

Turba en junio

Una buena parte de los monumentos afectados, incluidos los de Washington y Jefferson, son propiedad del Gobierno federal, y el presidente Trump se ha opuesto a que los toquen. De hecho, ha hecho rodear el monumento a Jackson, que puede ver desde las ventanas de su residencia, de una valla de más de dos metros para impedir que lo derriben, como ya intentó una turba en junio. Jackson fue el primer presidente demócrata, y tuvo esclavos en su plantación de Tennessee.

La propuesta del grupo de sabios de la alcaldesa ha provocado entre ira e hilaridad en la Casa Blanca y el Capitolio, donde los republicanos controlan el Senado. «Solo podemos decir que esto es absurdo», dijeron dos diputados republicanos —Jim Jordan y James Comer— en una carta dirigida a la alcaldía de la capital. «Los líderes radicales del distrito de Columbia quieren borrar de la historia y de nuestra memoria algunos de los padres fundadores de la nación», lamentaron.

La alcaldesa Bowser tuvo que dar después una rueda de prensa en la que aclaró que no es su intención retirar esas estatuas, y que el informe no supone una decisión final.

Aun así, los republicanos, incluida la campaña electoral de Trump, han recordado que, dadas estas recomendaciones, el paso siguiente es cambiarle el nombre a la ciudad, para que no recuerde ni a Washington ni a Colón. De hecho, los demócratas ya han aprobado una ley en la Cámara de Representantes —que de momento no puede prosperar en el Senado por la mayoría republicana en esa cámara— que cambiaría el nombre de distrito de Columbia a Douglass Commonwealth, para mantener las iniciales «D.C.», y en homenaje al esclavo emancipado y líder de la lucha por los derechos de los negros Frederick Douglass.

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