¿Qué estrella de Hollywood sobrevivió al Titanic?

Son muchas las veces que se ha llevado la tragedia del Titanic a la gran pantalla. Lo que probablemente no sepan es que el primero de todos los rodajes que se hizo lo protagonizó una auténtica superviviente, Dorothy Gibson. Jules Brulatour, uno de los fundadores de Universal, admiraba desde hacía tiempo a esta codiciada actriz de Hollywood, que a sus 22 años se había convertido en una de las mayores estrellas del cine mudo del momento. Por ello, al enterarse por lo que pasó, le propuso participar en un filme en el que pudiera explicarlo ella misma.

Gibson, que hacía menos de una semana que se había topado con la muerte cara a cara, no las tenía todas consigo, pero pidió a cambio participar en la confección del guion. Pese que en aquel momento no fuera habitual que una mujer ocupara semejante cargo, la petición fue aceptada. Eso junto la suma de dinero que le ofrecían por su participación fueron claves para que aceptara formar parte el proyecto Saved from the Titanic (1912), un filme del que no se conserva ninguna copia completa después de que todas se perdieran en un incendio en los estudios de Éclair en 1914. Las mentes más perversas llegaron a pensar que el fuego fue provocado por familiares de las víctimas del Titanic, que jamás aprobaron la cinta.

Jules Brulatour, uno de los fundadores de Universal, propuso a Dorothy grabar un filme sobre lo vivido aquella noche en el Titanic

La actriz dio vida a una joven que embarca junto a sus padres y su novio, el humilde marinero Jack, interpretado por el reconocido John G. Adolfi, otra de las estrellas del cine mudo del momento. Se da la circunstancia de que el marinero de aquel título comparte nombre con el personaje al que da vida Leonardo DiCaprio en el Titanic.

Pese a la gran visibilidad que le dio la película, más si cabe de la que ya tenía, el rodaje no fue fácil para Gibson, que recordaba constantemente lo ocurrido aquella fatídica noche. Una noche de la que se salvó por su desobediencia. Madre e hija, alargaron su habitual partida de bridge e hicieron caso omiso de las indicaciones de los oficiales del barco, que les pedían que volvieran al camarote para que su alboroto no despertara al resto del pasaje. Cuando sobre las 23:40 decidieron irse finalmente a la cama, escucharon un “enorme y terrorífico crujido”, tal y como ella misma describiría años más tarde. Habían chocado con un iceberg.

Madre e hija salvaron su vida gracias a su desobediencia

Gibson, que se empezó a oler lo que estaba a punto de suceder, fue más rápida que nadie y, junto a su madre, se subió al bote número 7, el primero en lanzarse al agua. Lo hizo con solo 28 personas a bordo de las 65 que entraban. Desde allí vivieron el mayor horror de sus vidas. “Nunca voy a olvidar los terribles llantos de la gente que se estaba ahogando en el mar y de todos los que, en ese momento, pensaban en la gente en la que amaban y no volverían a ver”, confesó al rotativo The Moving Picture World. Los ocupantes de su bote no pudieron ayudar a más personas puesto que en la misma barca se abrió un agujero por el que empezó a entrar agua. “Fue horrible, una auténtica pesadilla”. Para frenar la inmersión, taparon el boquete “con la ropa interior de las mujeres y con las chaquetas, camisetas y pantalones de los hombres” presentes en el bote. Lograron aguantar y fueron rescatados horas después junto a los otros 712 supervivientes por el RMS Carpathia.

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