¿Qué hace tan especial la Novena de Beethoven?

Una década atrás habría impensable que la Novena Sinfonía de Beethoven se escuchara más de una vez al año en Barcelona, pero la situación de excepcionalidad del coronavirus sumada a la celebración del 250º aniversario del compositor han hecho que la carga simbólica de este canto a la esperanza, a la libertad y la fraternidad –es el himno de la Unión Europea-, sea omnipresente en la programación a pesar de exigir muchos y muy excelentes recursos, y a pesar de estar las salas a menos de la mitad del aforo.

En cuestión de cuatro días va a sonar dos veces en el Palau de la Música, hoy viernes servida por Gustavo Dudamel al frente de la Sinfónica de Galicia, el Cor de Cambra del Palau y el Orfeó Català, y el lunes 21 como colofón de la integral de sinfonías del maestro de Bonn que viene ofreciendo la Orquesta Simfònica Camera Musicae en su ciclo del Palau. El maestro venezolano compensa de esta manera la cancelación de la esperada ópera Fidelio que tenía previsto dirigir en la sala modernista la pasada primavera. Su Novena la repite mañana sábado en el Teatro Real de Madrid con los coros catalanes, aunque esta vez con la Orquesta del mismo teatro.

Gustavo Dudamel fotografiado esta semana en Barcelona.
Gustavo Dudamel fotografiado esta semana en Barcelona. (Xavier Cervera)

Otra Novena –sólo el 4º movimiento- sonará en el Monestir de Montserrat con la Simfònica i Cor del Liceu y las voces de la Escolania, un gesto de trascendencia del Gran Teatre con las víctimas del Covid que recogerán las cámaras de televisión para ser retransmitido. El famoso himno, como la poesía para el cartero de Neruda, es hoy más que nunca de quien lo necesita.

Los cantaires del Orfeó Català interpretarán este himno de fraternidad con la mascarilla puesta y guardando dos metros de distancia

Los cantaires del Orfeó Català y el Cor de Cambra cantarán, eso sí, con mascarilla, guardando una distancia de dos metros entre ellos y ocupando las galerías del órgano y los laterales del primer y el segundo piso del Palau de la Música, según indica la sala. Sólo así está garantizada la seguridad en una actuación que implica a un gran coro.

“Es en estos momentos que necesitamos la Novena de Beethoven porque habla de hermandad y todos llevamos un tiempo sin la posibilidad de sentirnos humanamente y también artísticamente conectados”, asegura Simon Halsey. El director del Orfeó Català y asesor artístico del Palau de la Música responde desde Inglaterra, pues la cuarentena obligatoria al retornar al Reino Unido le ha impedido viajar a Barcelona y Madrid para este concierto que sus coros ofrecen con Dudamel. “¡Qué envidia! –añade-. Estoy impresionado de que en España podáis celebrarlos, vais mucho más adelantados. En el Reino Unido los coros están empezando esta semana y con grupos muy pequeños, va a ser imposible ofrecer un concierto coral en seis meses”.

Simon Halsey, el director del Orfeó Català, no ha podido viajar desde Inglaterra para los conciertos de sus coros con Dudamel a causa de la pandemia
Simon Halsey, el director del Orfeó Català, no ha podido viajar desde Inglaterra para los conciertos de sus coros con Dudamel a causa de la pandemia (Llibert Teixidó)

Cuando el 7 de mayo de 1824 Beethoven estrenó su Sinfonía núm. 9 y última –la décima sólo la dejó esbozada- en la Corte Imperial de Viena, nadie quiso perderse de entre las celebridades y la nobleza la que podía ser la última aparición del genio de Bonn. El público estalló en aplausos conmovido y también exultante por la que iba a pasar a la historia como una de las obras musicales más trascendentales y populares. Totalmente sordo a sus 54 años, Ludwig van Beethoven tuvo que ser guiado por un solista para que se diera la vuelta en el podio y fuera consciente de la ovación. La Oda a la Alegría de Friedrich von Schiller a la que Beethoven había querido poner música desde muy joven era muy innovadora en la época, otra muestra de la incipiente libertad del romanticismo que supuso un antes y un después en la creación sinfónica.

“La Novena es un ideal, una obra maestra a la que le sigue la Missa Solemnis que es inabarcable técnicamente por los coros y demás, pero que Beethoven sublima en el deseo de mejorar la humanidad. Beethoven proclama su fe en ella con esta obra, afirma que cree firmemente en el ser humano. Ha hecho cosas terribles, pero también otras maravillosas. Y una de ellas es el arte. Ha sido capaz de hacerse preguntas y mejorar. Y Beethoven manifiesta su fe en él con un canto de alegría, libertad y esperanza”, apunta el director musical del Liceu, Josep Pons. “Lo nuestro en Montserrat no es propiamente un concierto. No lo hacemos en el Liceu porque es un acto que quiere tener un sentido de trascendencia más allá del concierto y del teatro en las actuales circunstancias de desconcierto, dolor e incertidumbre”.

El concierto de  los cuerpos artísticos del Liceu será retransmitido días después por TV3.
El concierto de los cuerpos artísticos del Liceu será retransmitido días después por TV3. (Roser Vilallonga/Arcivo)

“Es un acto simbólico de lo que está sucediendo –prosigue Pons–, no es una comedia, es la realidad. Y buscamos un espacio de la espiritualidad que también está en el arte, aunque no hablemos de divinidades. Es un acto interconfesional en el que se unen espiritualidad y arte”, explica. Y en este acto se viaja del dolor a la esperanza, desde el Réquiem de Mozart al 4º movimiento de la Novena. “Nuestra posición es de solidaridad con el dolor que dibuja Mozart, quien creía estar componiendo su propia misa de difuntos, pero murió en el octavo compás del ‘Lacrimosa’.

“Abrazos miles como si fuerais estrellas en un anhelo de paz, concordia y amor…”, canta el coro.

Para Tomàs Grau, fundador y director de la Simfònica Camera Musicae que celebra esta temporada su 15º aniversario, interpretar ahora la Novena tiene más sentido que nunca. Si bien su formación la tenía programada desde hacía año y medio, pues es la culminación de la integral de Beethoven que venían ofreciendo en su ciclo en el Palau de la Música y en su sede de Tarragona. Una producción inaugural con o sin coronavirus.

El director de la Simfònica Camera Musicae,Tomàs Grau, culminará la integral de Sinfonías de Beethoven en el Palau, en la inauguración de la temporada del 15 aniversario de la orquesta basada en Tarragona
El director de la Simfònica Camera Musicae,Tomàs Grau, culminará la integral de Sinfonías de Beethoven en el Palau, en la inauguración de la temporada del 15 aniversario de la orquesta basada en Tarragona (Michal Novak)

“Nosotros ya lo hacíamos con el Orfeó Català, y como ocupa tanto el coro y debe cantar con distancia a de seguridad, ocupando las galerías del órgano, lateral del primer piso y lateral del segundo, ni siquiera llegamos al 50% de aforo disponible”, explica Grau. Y añade respecto a esta obra maestra de Beethoven que si “a veces hablamos a veces de Bach como el padre de la música, del cual surge luego todo, Beethoven se avanzó aquí a su tiempo y en él podemos encontrar pasajes que recuerdan a Schumann, a Mahler, a Bruckner… Todo estaba ya en Beethoven, Y el cuarto movimiento es un compendio de ideas una detrás de otra. Y con el texto original de Schiller tan hermoso y especial la convierten en una obra maestra, con su mensaje de comunión entre los hombres”, concluye

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *