¿Qué periodista no sabía qué era el ADN y no entendió lo que le decía Dalí?

En 1962, tres investigadores recibieron el premio Nobel de Fisiología o Medicina por los avances en la investigación sobre la molécula del ADN: James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins . Faltó un cuarto componente, una mujer, Rosalind Franklin , científica británica que tuvo un papel determinante en el descubrimiento. Franklin había fallecido de cáncer en 1958.

En términos populares, si una persona tiene la nariz grande es porque ha heredado ese rasgo físico a través del ácido desoxirribonucleico de sus progenitores. Dalí y buena parte de la humanidad quedaron fascinados con este descubrimiento, que explicaba científicamente lo que era evidente a simple vista. Hoy hablamos de ADN, pero entonces las siglas del ácido desoxirribonucleico aún no se habían popularizado.

En 1971, uno de los periodistas más prestigiosos de México cruzó el charco para entrevistar al pintor ampurdanés en su casa. Al principio de la entrevista, Jacobo Zabludovsky le pide una prueba de voz y Dalí, exuberante, suelta un trabalenguas infantil: “Una polla xica, pica, pellarica, camatorta i becarica va tenir sis polls xics, pics, pellarics, camatorts i becarics”.

Zabludovsky, impertérrito, le pregunta si lo que acaba de decir es francés, y Dalí le responde que es catalán, y es una anticipación del famoso código genético que los premios Nobel habían descubierto hacía poco. El pintor añade que el trabalenguas infantil refiere, de una manera anticuada, la estructura molecular del ácido desoxirribonucleico. El periodista mexicano, en fuera de juego, le pide: “¿Y eso para qué sirve, maestro?”; y el artista responde: “Para la inmortalidad, entre otras cosas”.

Dali en su estudio de Portlligat, en 1961
Dali en su estudio de Portlligat, en 1961 (Stevens / Fundacio Gala-Dalí)

Jacobo Zabludovsky le preguntó al pintor sobre el ácido desoxirribonucleico: “¿Y usted lo toma, o cómo es eso?”

Entonces le pregunta cuál es la fuente de su genio, y Dalí vuelve a mencionar el ácido desoxirribonucleico –“me gusta repetirme”– y refiere a los científicos galardonados con el Nobel. Por lo visto, Zabludovsky no había oído hablar del ADN y no sabe si Dalí le toma el pelo o le está regalando una de sus performances. Pero no se achanta y aún le pregunta: “¿Y usted lo toma, o cómo es eso?”.

Dalí había dado por supuesto que el periodista estaba al corriente del ácido desoxirribonucleico y por eso le había dicho en un inciso: “que usted sabe muy bien”. Pero es evidente que el día que anunciaron al mundo el descubrimiento, Zabludovsky no estuvo atento.

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