¿Qué ponía en la tarjeta que Yoko Ono le dió a Lennon el día en que se conocieron?

Siete de noviembre de 1966. Diez de la noche. John Lennon se acerca a la Indica Gallery de Londres para curiosear. Le han comentado que expone una chica japonesa. La artista se llama Yoko Ono y ella y su marido Tony Cox han sido invitados a Londres para asistir a un simposio.

Trabajan en el sótano. John Dunbar, exmarido de Marianne Faithfull, se acerca a Yoko Ono y le dice que va a presentarle a alguien. Ella deja caer que no le conoce. Dunbar insiste: “Ve y saluda al millonario”. Se miran y John suelta algo así como “¿dónde es la orgía?”.

John Lennon y Yoko Ono en su luna de miel en el hotel Hilton de Amsterdam en 1969
John Lennon y Yoko Ono en su luna de miel en el hotel Hilton de Amsterdam en 1969 (RPE / ©RADIALPRESS)

Siguen caminando por el circuito (“vendía una manzana fresca por doscientas libras, esto era antes de Apple, y capté su humor”) hasta que se paran ante otra de las obras.

Un martillo colgando, madera y unos clavos. Lennon le pregunta a Yoko Ono si puede clavar un clavo en la tabla y ella le contesta que no, todavía no han inaugurado y no quiere que nadie toque el material. Pero que por cinco chelines… John le sigue el juego: “está bien, te daré cinco chelines imaginarios y clavaré un clavo imaginario”. Se miran y, por primera vez, Yoko sonrie.

Según contaría Lennon, ese fue el momento exacto en que se enamoraron. La amó hasta el 8 de diciembre de 1980 cuando un empleado de hospital de 25 años, Mark Chapman, le descerrajó cinco balazos.

Portada del primer álbum grabado por Yoko Ono y John Lennon, Two Virgins
Portada del primer álbum grabado por Yoko Ono y John Lennon, Two Virgins (Gettyimages)

Cynthia, la mujer de Lennon, tardó mucho en saber que Yoko le enviaba mensajes a John del estilo “Búscame, soy una nube en el cielo”. Pero recordó que él, una vez, le había mostrado divertido un recorte de prensa en el que la japonesa preparaba un corto donde, básicamente, sólo se salían culos.

El detonante de la separación

Culpable oficiosa de la separación de los Beatles -aunque el grupo ya atravesaba sus propias crisis- Yoko fue un detonante: Lennon quedó absolutamente abducido por ella.

Durante la exposición de aquel iniciático noviembre de 1966 en que se conocieron Yoko vestía de negro. En un momento dado se acercó a Lennon y le entregó una tarjeta con una sola palabra: “Respira”. “Yo lo hice, jadeé, y empezó todo”. Yoko, 87 años y en silla de ruedas, sigue hablando en presente de John.

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