'Queen Lear': Shakespeare en sordina

Diego Doncel

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22/09/2022

Crítica de teatro

‘Queen Lear’

  • Texto Juan Carlos Rubio y Natalia Menéndez, a partir de la obra de Shakespeare
  • Dirección Natalia Menéndez
  • Espacio escénico Alfonso Barajas
  • Iluminación Luis Perdiguero
  • Espacio sonoro y música original Luis Miguel Cobo
  • Vestuario Alberto Valcárcel
  • Movimiento escénico Mey Ling Bisogno
  • Intérpretes Mona Martínez, Beatriz Argüello, Sara Rivero, Amaia Sagasti, Marta Guerras, Lander Otaola y Alberto Jo Lee
  • Lugar Teatro Español, Madrid

El ‘Rey Lear’ de Shakespeare es una metáfora de cómo el poder, cuando median la traición, las ambiciones personales y la inmoralidad política, acaba siempre en un baño de sangre. Es también un álbum familiar que salta por los aires hecho añicos cuando explota la pólvora de la felonía, de la deslealtad y de la infamia. La adaptación que puede verse ahora en el Teatro español mantiene vivo todo ese espíritu, pero lo hace proponiendo un guiño acorde a estos tiempos: la monarquía -el poder- también puede ser detentada por mujeres. Por eso el King Lear se convierte en Queen Lear, por eso además el drama familiar es más profundo. Hay una ‘mater dolorosa’ asaetada por la traición de dos de sus hijas, mientras su otra hija, Cordelia, despreciada injustamente al principio y casada con el Rey de Francia, es la que acude en su ayuda.

Este laberinto de codicia, de ansias de grandeza y de luchas morales entre el bien y el mal, entre el amor a una madre y la vejación, está extraordinariamente resuelto en esta adaptación que ha prescindido de algunas subtramas para centrarse en esa radiografía del ser humano frente al poder y frente al amor materno. En la adaptación el mensaje fuerte de Shakespeare sigue intacto y en la puesta en escena se potencia además con esa monumental escenografía construida a base de grandes paneles de madera sobre los que se proyectan escenas de vídeo bélicas o esas palabras de la reina en medio de la tragedia.

Y sin embargo la obra llega al patio de butacas lánguidamente, sin que una parte de los actores sepa resolver dramáticamente lo que significa representar ese conflicto del alma humana que son los personajes de Shakespeare (aunque sea adaptado), esa complejidad y esa riqueza de matices con que el autor inglés construye cada personalidad y cada tragedia. Ni las hijas están a la altura, ni el Rey de Francia asume su papel, con lo que la obra no acaba de alcanzar la altura de vuelo imprescindible para que tome fuerza en el escenario, para que ese choque de almas llegue al ánimo y al corazón de quien la ve. Una lástima porque Shakespeare estaba allí, pero lo iban convirtiendo en un Shakespeare en sordina.

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https://www.abc.es/cultura/teatros/queen-lear-shakespeare-sordina-20220922180946-nt.html

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