¿Quién teme a las manos "inteligentes"?

Jorge Sanz Moraleda, experto en inteligencia artificial y "machine learnig", salta a la ficción con "hAInds y la mente cuántica"

Todo nació de un impulso natural, pero al mismo tiempo sobrehumano: devolver a su padre las dos manos que perdió en un accidente de tráfico. Ahí arranca la tragedia íntima y la obsesión personal de Henry Silverstone, que acaba siendo un neurocirujano de fama mundial, mientras en sus ratos libres «juega» a su manera con una secreta colección de manos «inteligentes» que tienen en jaque a la policía de Nueva York.

¿Audaz protagonista o temible villano? El lector sacará sus propias conclusiones según avanza en la lectura de hAInds y la mente cuántica (Caligrama editorial), el debut como novelista de Jorge Sanz Moraleda, experto en inteligencia artificial y en «machine learning» con vocación de trotamundos y cuentacuentos (de lo que podrían dar fe sus tres hijos).

Jorge Sanz Moraleda nació en Madrid en 1968, pero pronto salió a conocer mundo con su bagaje en informática y gestión de datos. Pasó un tiempo con su familia en el Reino Unido y acabó recalando en Emiratos Árabes, previo paso por Australia, donde saltó la chispa de «hAInds» como si estuviera viendo una película proyectada en su cerebro.

«Tardaba tres horas y media en ir y volver del trabajo en autobús y en tren, lo que me permitía leer muchos libros de acción, de aventuras, de inteligencia artificial y de tecnología. Siempre he dicho que un buen servicio público es una ventaja para enriquecer nuestro conocimiento y un gran momento para observar y pensar de una manera profunda… Durante los viajes empecé a imaginar manos inteligentes perseguidas por la policía y que habían pertenecido a personas».

Las manos pensantes tienen vida propia, pero orbitan a su manera en torno a su «creador», Henry Silverstone. Para conocer su misión primera y última no queda otra que pasar vorazmente las páginas de este auténtico «thriller» con parada en Groenlandia, donde nos espera la penúltima sorpresa: el Proyecto Mente Cuántica, el ordenador más potente del mundo, capaz de extraer, procesar y descifrar el conocimiento acumulado en un cerebro humano.

Digamos de paso que Jorge Sanz Moraleda confía en que la temida «singularidad» de la que tanto habla Ray Kurzweil «no llegue a ocurrir nunca por el bien de todos». «El cerebro es un órgano con un desarrollo enorme y esto hará siempre que la inteligencia del hombre supere a la de la máquina de una manera u otra», asegura el autor de «hAInds». «Aunque en un futuro próximo, nuestros cerebros serán mucho más potentes al incorporar factores externos que produzcan una mayor capacidad de procesamiento, aprendizaje y almacenamiento de todos los datos e información que tenemos».

Vaticina Jorge Sanz Moraleda que llegará un momento en que nuestros cerebros serán capaces de funcionar en paralelo y conectados a la «nube» para resolver los problemas de una manera más rápida. «Aunque lo que debemos también proponernos es establecer límites al uso indebido y malintencionado de estos avances», advierte. «Hoy en día hay un gran debate sobre la ética de la inteligencia artificial y su potencial amenaza: no olvidemos que le aprendizaje de las máquinas y sus algoritmos es fruto de la información que se les pasa».

El límite entre el bien y el mal

Pero estábamos con Henry Silverstone, en su pulso personalísimo con el teniente John Duffy, haciendo equilibrios en ese difuso límite del bien y del mal. A diferencia de Victor Frankenstein, Henry Silverstone no asume riesgos. Lo suyo no es crear vida, sino dar continuidad a las vidas de personas que ya existieron, a través de sus manos, el órgano que le remite a su padre y que mejor conoce.

«Henry escoge víctimas con buenos sentimientos para que le sean leales y la «inteligencia híbrida» no fracase. Henry es un padre, formador y educador, mientras que Víctor es un creador que abandona a su criatura. Henry puede ser un héroe o un manipulador, eso dependerá de cada lector. Lo que puedo decir es que lo tiene todo muy calculado».

Las novelas de A.G. Riddle y libros como Artificial Intelligence by Example de Denis Rothman o Deep Reinforcement Learning Hands de Maxim Lapan fueron algunas de las fuentes de inspiración de Jorge Sanz Moraleda, apasionado del cine y de directores como Frank Capra, Steven Spielberg, George Lucas, J.J. Abrams o Christopher Nolan (y también Alejandro Amenábar).

Al fin y al cabo, «hAInds» surgió en su mente como una película y tendrá pronto cotinuidad como «precuela» y secuela, intentando buscar respuestas a presentes y futuros dilemas: «La pérdida de conocimiento de las personas cuando mueren, la oportunidad de decidir una vida después de la muerte, la posibilidad de leer las mentes y acceder a los recuerdos, la existencia de cerebros «híbridos» con una mayor potencia de proceso, con grandes efectos positivos, negativos y legales ¿Imaginas una ley de protección de datos cerebrales para personas vivas y personas que han fallecido?».


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