Reabre la cripta de Notre-Dame, el corazón de París

Una exposición rinde homenaje a Victor Hugo y Eugène Viollet-le-Duc, personajes claves de la restauración de la catedral en el siglo XIX

Un año y medio después del incendio de Notre-Dame de París, la cripta arqueólógica de la Île de la Cité, situada bajo la explanada de la catedral, reabre hoy sus puertas con una exposición en homenaje a esta joya de gótico y a dos personajes claves en su restauración en el siglo XIX: el escritor Victor Hugo y el arquitecto Eugène Viollet-le-Duc.

La muestra, titulada Notre-Dame de París. De Victor Hugo a Eugène Viollet-le-Duc, ofrece al visitante un viaje en el tiempo para descubrir cómo el escritor y el arquitecto salvaron la catedral, uno con su pluma y otro con las obras de restauración que le devolvieron todo su esplendor.

La visita a la cripta de la explanada de Notre-Dame también permite explorar los vestigios arqueológicos de la Île de la Cité, el centro histórico de París, y sus 2.000 años de Historia: desde los restos de la ciudad galorromana de Lutecia hasta el siglo XIX.

Antes de la reapertura de la cripta, se han realizado labores de limpieza y descontaminación por el plomo que se esparció por los alrededores del monumento tras el incendio del 15 de abril de 2019. Desde el pasado mes de mayo, los parisinos y los turistas pueden pasear por la explanada de la catedral. A partir de hoy también pueden visitar esta cripta arqueológica.

Cuando Victor Hugo publicó en 1831 Notre-Dame de Paris (Nuestra Señora de París) la catedral gótica, construida entre 1163 y 1345, se encontraba en muy mal estado, tanto por el paso del tiempo como por los actos de vandalismo cometidos durante la Revolución francesa y por la falta de mantenimiento.

La catedral, estrechamente ligada a la Historia de Francia y de París, es una de las protagonistas de la novela junto al jorobado Quasimodo, la gitana Esmeralda y el arhidiácono Claude Frollo. La novela describe incluso un incendio en la catedral, un pasaje que muchos lectores recordaron cuando Notre-Dame ardió en 2019.

La popularidad inmediata de la novela de Victor Hugo cambió la imagen que tenían los parisinos de la catedral. Su éxito literario condujo a que realizaran campañas a favor de su restauración. Encargaron las obras a dos arquitectos: Jean-Baptise Lapsus y Viollet-le-Duc.

La primera aguja de la catedral, construida en el siglo XIII, fue desmontada entre 1786 porque, dado su mal estado, se temía que se derrumbara. Viollet-le-Duc construyó una aguja nueva para coronar Notre Dame, que se desplomó el año pasado en el incendio.

Este arquitecto se permitió algunas licencias a la hora de restaurar Notre-Dame, fiel a su principio de que «restaurar un edificio no es mantener, reparar o rehacer, es restablecer el estado completo que tal vez no ha existido en su momento».

La base de la nueva aguja estaba rodeada de estatuas de cobre que representaban a los doce apóstoles y de los símbolos de los cuatro evangelistas. El rostro de Viollet-le-Duc aparece en la estatua de Santo Tomás, un guiño del escultor al arquitecto que contemplaba su obra.

Durante la restauración Viollet-le-Duc añadió en la galería superior que unía las dos torres una serie de figuras grotescas y monstruosas, algunas de ellas inspiradas de las ilustraciones de la edición de 1844 de la novela de Victor Hugo, entre otras fuentes. La quimera más famosa de Notre-Dame es Le Stryge, un demonio alado y pensativo que vigila París desde las alturas.

Las obras de restauración de la catedral comenzaron pocos años después de la invención de la fotografía. En la exposición vemos algunos daguerrotipos realizados por grandes fotógrafos de la época como Henri Le Secq, Charles Nègre o Charles Marville, que el arquitecto conservó. Son las primeras fotos de Notre-Dame.

También se puede ver en la muestra una maqueta de la explanada de la catedral antes del incendio de 1772, ediciones en varios idiomas de Nuestra señora de París, carteles de algunas de las adaptaciones cinematográficas de la novela y una ilustración de Henri Meyer que muestra a Victor Hugo como un gigante sentado entre las dos torres de la catedral.

Un año y medio después del incendio de Notre-Dame de París, las obras de restauración todavía no han comenzado. Se han realizado obras de consolidación del edificio, cuya estructura quedó muy dañada tras el incendio. Este verano comenzaron a desmontar el andamio, que se había colocado antes del incendio para restaurar la aguja de la catedral y que resistió al siniestro. Una vez desmontado el andamio se podrá ver mejor el estado de la bóveda de la catedral y comenzar a restaurar el edificio.

El presidente Emmanuel Macron se marcó como objetivo restaurar Notre-Dame en cinco años, justo a tiempo para los Juegos Olímpicos de París en 2024. Macron ha decidido finalmente restaurar la aguja idéntica a la que construyó Viollet-le-Duc en el siglo XIX, pese a que a él personalmente le hubiera gustado dar a la catedral «un gesto contemporáneo».

El general Jean-Louis Georgelin, presidente del establecimiento público encargado de la conservación y restauración de Notre-Dame,confía en que en 2024 la catedral pueda abrirse al culto, pero probablemente las obras continuarán en el exterior durante una larga temporada.

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