Ricardo Gallardo: «El toro es la máquina perfecta de gastar y romper»

San José del Valle (Cádiz) Actualizado: Guardar

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Un eco de bramidos rompe el silencio del campo. Es el lenguaje del toro de lidia. El del amor y el de la guerra, el de animales nacidos para luchar en las arenas y que esta temporada del Covid han sido carne de matadero. Más de 700 reses de Fuente Ymbro han ido ya al macelo. La nostalgia aparece en los ojos del ganadero, Ricardo Gallardo (Villafranca de Córdoba, 1951), mientras pasea a caballo entre las corridas de Sevilla, Pamplona y Madrid. Dos toros quieren pelea. «Tienen ganas de riña», dice el mayoral, Alfonso. Hasta seis encierros se anunciaban en la primera plaza del mundo: tres corridas y tres novilladas. «Y si se pudiera, el próximo año, llevaría siete», afirma Gallardo, un apasionado del toro con un negocio de muebles que aún habla en pesetas: «Con los euros, uno se pone malo».

—¿Cuánto cuesta criar un toro?

—Ponerlo al nivel nuestro y con los cuidados que necesita, menos de 700.000 pesetas [4.200 euros] no se las quita nadie. En esta ganadería facturamos entre 220 y 230 millones de pesetas [1,3 millones de euros]. Si este año voy a facturar solo 30 o 40 millones [180-240.000 euros], un año lo aguanto, pero dos es imposible. El toro es el único que produce dinero; las vacas son todo gastos.

—En tiempos de pandemia, ¿cuántos animales han emprendido ya un destino que no era el suyo?

—Entre animales que hemos mandado al matadero y algunas vacas madre que nos han comprado otras ganaderías, 742. Y faltan por enviarse ciento y pico más. Acabaremos con unas 900 cabezas menos. Estábamos en 2.400 en la ganadería. De vacas hemos reducido casi la mitad, unas 300. A eso hay que añadirle que este año teníamos previsto lidiar 144 toros y novillos para los 24 festejos contratados. Esos los aguanto prácticamente para 2021.

—Tiene fe entonces en que haya toros…

—Tengo que creer que sí. Si supiera que no se iban a dar ferias, entraba ahí con los camiones y todos los toros de cuatro y cinco años los mandaba al matadero. Porque un animal cuando tiene realmente un gasto gordo es cuando se prepara para toro, cuando más rompen y cuando más se destrozan entre ellos. En esas peleas hay un tanto por ciento grande de que uno pierda de verdad. Entre los dos guarismos tengo una friolera de 240 toros, y eso es una barbaridad. Un toro es la máquina perfecta de gastar y romper. No hace otra cosa, salvo cuando duerme.

—¿Se puede hacer uno rico como criador de bravo?

—Para nada. Yo entré en esto por pura pasión, por afición. A mí no me ha costado dinero, pero aseguro que negocio no es y que el 70 o el 80 por ciento de ganaderías pierde. Una corta es inviable, pero se tapan por la cosa agrícola.

—¿Eliminar las ayudas de la PAC sería la puntilla para muchos hierros?

—Claro que influiría, pero ya nos han quitado tela. En los tiempos del Cupo, nosotros llegábamos a recoger 60 millones de pesetas [360.000 euros]; ahora, serán unos 12 [72.000 euros].

—¿Hay opción de ERTE en una ganadería de lidia?

—Tengo a diez trabajadores, y si les tengo contratados es porque me hacen falta. Aquí el único ERTEposible es la cartera de cada uno.

«Los grandes empresarios no han peleado de verdad para dar toros este año»

—¿Ha estado el mundo del toro a la altura de esta crisis?

—Organizarse era difícil. Lo que no he entendido es por qué no han podido celebrarse los festejos, al aire libre, con el 50 por ciento del aforo. Si nos hubiesen dejado y si los empresarios se hubieran echado un poquito más para delante… Así se demostró en El Puerto o en Córdoba, donde sí había ambiente. La Fiesta se tenía que haber defendido mejor. Es durísimo tener animales para 24 festejos y haber lidiado solo 4 toros.

—El sector se queja de la «discriminación» política y el aficionado de la «dejadez» empresarial.

—Los grandes empresarios no han peleado de verdad. Tenían que haber luchado más y buscar soluciones. ¿Cuánta gente entra en el Metro o en el tren? ¿Por qué unos sí y otros no? Esto se tenía que haber salvado más para no desconectar de la sociedad y de la afición.

—¿Ha sentido el respaldo de algún partido?

—Ninguno, ni de unos ni de otros. Cada uno se apunta al sí o a no según le convenga. Cada uno va a lo suyo.

—Con todos los animales sobrantes, choca que algunos ganaderos hayan lidiado toros tan viejos…

—Si no se lidian, los que van camino de los seis años acaban en el matadero. Una de las determinaciones que yo tomé fue lidiar a puerta cerrada los cinqueños. No soy partidario de ellos: si ya cuesta mucho poner a un toro en cuatro años, en cinco supone el 25 por ciento más de costes.

—¿Alguna alegría de bravura en los toros a puerta cerrada?

—Muchas. Antes de mandarlos al matadero, los he lidiado en casa y hemos indultado un viaje… A «Hechizo» y «Juerguista», que iban para Pamplona, los indultó Román. A «Insólito», que iba para Madrid, y a «Soplón», de Sevilla, El Fino. Ahora estaré en unos 45 sementales, pero he llegado a tener 64. He vendido vacas a ganaderías de arriba y he prestado sementales. Yo sé lo que es que no liguen y se pasa mal.

Gallardo guarda en su memoria absolutamente todos los toros de su hierro, aunque una libretita atesora el misterio de cada bravo, el nombre de la madre, del padre, del abuelo materno, el número… El ganadero mira hacia los cercados y recuerda también a esos «gladiadores» de casta excepcional que subieron a un camión camino de la industria cárnica. «Legislador», hijo del mítico «Jazmín», fue uno de ellos… «Más allá del romanticismo, tengo que ser coherente», subraya.

«A mí no me ha costado dinero la ganadería, pero el 70 o el 80% pierde dinero»

—Ya en la crisis de 2008 hubo que reorganizar el sector y adaptarse a la ley de la oferta y la demanda. ¿Confía en que el toreo remonte ahora?

—Tenemos que estar mentalizados de que esto supondrá un lastre. Lo mismo en los toros que en cualquier otra cosa. Yo tengo relación con cantaores buenos y esos están casi peor que nosotros. Tenemos la obligación de buscar el formato para mantener esto. La nómina de toreros y ganaderías bajará mucho. Y me gustaría que en el tema empresarial se cogiera solvencia, no limitarse a montar carteles. La primera obligación de un empresario es ganar dinero, pero para eso debe tener los medios que hacen falta. Cuando comento que Fuente Ymbro necesita 7 tractores, me dicen: ¿7 tractores? Pues sí, porque con menos no soy capaz. En mi empresa de distribución de muebles, 250 personas dependen de mí y necesito una gran estructura. Aquí todo es distinto, y eso trae sus consecuencias…

—Las empresas se quejan del «intervencionismo» de los pliegos para gestionar los cosos.

—Condiciones como las de Madrid o Sevilla no son viables. Y otra cosa: nunca entenderé que los tres toreros con más poder tengan que torear juntos y en la mejor fecha de la feria. Porque si al menos eligieran un día más flojo… ¡Cómo vamos a quejarnos luego si no va gente! Ese pato lo pagan los que van detrás.

—Su divisa no es, en general, santo de devoción de las primeras figuras.

—Eso puede ser una minusvalía o una plusvalía, porque entre las dos ganaderías más premiadas los últimos quince años estaría la nuestra. Quitando a Juli, que antes la mataba, a Ponce cuando se la han ofrecido ha intentado quitarla; Manzanares y Cayetano tampoco la quieren. Morante sí ha matado algo y llevaba un toro a la concurso de Jerez. Perera estuvo sensacional en la única corrida que hemos lidiado este año. Y Roca Rey, al que yo creo que le encaja perfectamente este tipo de toro, iba a matarla en San Isidro.

—¿Le gustaría elegir el cartel?

—No. Yo lo único que quiero son plazas grandes.

—¿Genera presión ser el ganadero que más lidia en Las Ventas?

—Lo que me daría presión es a ir a Bollullos del Condado y que pase algo.

—Su invento de poner fundas a los pitones desató las críticas, pero luego muchos se apuntaron a esa moda.

—Lo de las fundas lo hice por necesidad y muchos lo hicieron luego. Otra cosa: el primero en hacer el tauródromo fue Juan Pedro Domecq, pero yo fui el primero en moverlos con vuelta completa, aunque me equivoqué en la cuesta con 500 kilos encima.

—¿Qué lección le deja el Covid?

—Debemos afrontarlo con la máxima inteligencia y saber que cada cierto tiempo llegan desastres mundiales, como la guerra, la peste o el hambre. Estoy seguro de que ya se cuece el próximo.

—En su negocio de distribución de muebles trabaja con China. ¿Ha estado por allí?

—Ni he pisado China ni la pisaré. Tampoco he cruzado el charco. Como decía el Marqués de Domecq, un día fuera de Jerez es un día perdido.

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